La tensión frente a la firma Marengo se mantiene sin cambios y con creciente preocupación entre los trabajadores. En una entrevista exclusiva, González confirmó que desde la última medida de fuerza realizada esta semana no hubo ningún tipo de comunicación por parte de la empresa, situación que profundiza la incertidumbre sobre el futuro inmediato de las fuentes laborales.
La manifestación sindical se trasladó a calle Moreno, donde los empleados resolvieron permanecer durante toda la jornada del viernes a la espera de alguna respuesta. Según explicó el dirigente, el escenario más temido es llegar al próximo miércoles —día en que el personal debería retomar tareas— y encontrar las puertas cerradas, lo que configuraría un virtual abandono empresarial. “Desde el miércoles que hicimos la medida hasta hoy hay silencio por parte de la empresa y estamos esperando una respuesta, por eso estamos acá”, expresó González.
A esta preocupación se suma la falta total de pago de haberes, ya que los trabajadores aseguran no haber percibido siquiera adelantos mínimos, en un contexto económico especialmente delicado. “La gente no cobró nada, ni siquiera 100 mil pesos, nada”, señaló, describiendo una situación que se vuelve más delicada ante la cercanía del feriado largo y la ausencia total de ingresos.
Movilización en Marengo: STIA responsabilizó a los dueños de la empresa por la difícil situación
En relación con la intervención estatal, González señaló que desde el área laboral aún no se dictó conciliación obligatoria, aunque existe la expectativa de que pueda concretarse en las próximas horas. Mientras tanto, describió un clima de desgaste institucional debido a reiterados incumplimientos de la empresa a los compromisos asumidos previamente ante el organismo laboral, lo que refuerza la decisión gremial de sostener las medidas de protesta. “Desde el Ministerio de Trabajo nos dicen que luchemos, que sigamos con la lucha. La empresa ha incumplido todos los acuerdos firmados y eso también genera desgaste”, afirmó.
De cara a los próximos días, el principal interrogante continúa siendo qué ocurrirá cuando los trabajadores deban regresar a sus puestos. Si bien desde el sindicato descartaron por ahora un proceso de vaciamiento, confirmaron que permanecerán en estado de alerta y con presencia permanente en el lugar para resguardar las instalaciones y exigir definiciones. “Nos vamos a quedar acá y vamos a estar atentos”, concluyó el dirigente.
El conflicto sigue abierto y sin señales de resolución, dejando a decenas de familias en una situación de extrema vulnerabilidad y a la espera de respuestas urgentes.



