Tránsito pesado de Rafaela: entre la emergencia y la necesidad de una solución estructural urgente

El mal estado de los caminos perimetrales pone en jaque la competitividad y seguridad del sector del transporte e incluso de la producción local. Hernán Heinzmann, presidente de la CETAR, advierte sobre la falta de mantenimiento adecuado y la urgencia de inversiones reales por parte del Estado local.

El transporte de cargas es indudablemente el motor que moviliza la economía de Rafaela y la región, pero actualmente se encuentra empantanado, literalmente, en el barro del abandono. La situación de los caminos del tránsito pesado ha dejado de ser un inconveniente técnico para transformarse en una crisis logística y de seguridad vial que afecta a transportistas, productores y vecinos. Tras las recientes lluvias, imágenes de un camión de gran porte rescatado por un tractore particular en el Camino Público Nº 5 pusieron de manifiesto una realidad que la Cámara Empresaria de Transporte Automotor de Rafaela (CETAR) viene denunciando con énfasis y es que la traza del tránsito pesado se ha convertido en una trampa de lodo e inseguridad. 

Hernán Heinzmann, presidente de la CETAR, dialogó con Diario CASTELLANOS y fue categórico al describir el panorama actual y reconoció que el camión que se vio empantanado la semana anterior, cuando siquiera había llovido 20 mm, «es solo uno de tantos. Cada vez que llueve, el tránsito pesado es un caos». El dirigente destacó que, ante la imposibilidad de recibir asistencia pública en horarios nocturnos o momentos críticos, son los propios productores agropecuarios quienes deben intervenir con sus herramientas para liberar los vehículos. Esta situación no solo expone la falta de recursos operativos del municipio, sino también un deterioro del terreno que ya no responde a intervenciones superficiales.  

Según Heinzmann, aunque se ha volcado ripio y se han destinado horas de maquinaria, el resultado es nulo porque la base del camino está vencida y la traza, en muchos tramos, ha sido mal diseñada o mantenida sin los cuidados pertinentes desde su origen. 


El directivo de Rapiflet Carolina estableció una cronología del deterioro y reconoció que durante la gestión local anterior, se procedió a la contratación de una empresa privada, la cual garantizaba un mantenimiento preventivo que permitía un drenaje eficiente y una calzada nivelada. Sin embargo, cuando el municipio dejó de contratar el servicio y asumió directamente las tareas, el estándar de calidad comenzó a descender. «El Ejecutivo anterior, en su etapa final, dejó el tránsito pesado en condiciones malísimas, aunque la sequía maquilló el problema. Con la llegada de la nueva gestión de Leonardo Viotti, el planteo fue inmediato. Se compró ripio, se trabajó, pero no sabemos si el material o la técnica fueron los adecuados, porque con las primeras lluvias la traza desapareció», explicó Heinzmann. Para los transportistas foráneos, que desconocen las «mañas» del camino, el riesgo es doble y que al intentar esquivar un pozo o cruzarse con otro vehículo, terminan inevitablemente en la zanja o empantanados, comprometiendo mercaderías peligrosas, combustibles o alimentos perecederos como la leche. 

«Lo inmediato es atender el camino y que no veinte milímetros te terminen impidiendo el tránsito ya que ha quedó huellado, ya no hay ripio, todo este barro y todo esto que se ha hecho con estas cantidades de lluvia ya lo han lavado, es prácticamente un camino ahora, parece un camino mejorado más que un tránsito pesado», reconoció Heinzmann, quien solicitó al Ejecutivo local que tome cartas en el asunto, ya sea para realizar los estudios pertinentes en caso de que el camino deba ser intervenido por completo o para poner maquinaria y materiales a disposición para que puedan trabajar permanentemente en el mantenimiento del camino, ya que la responsabilidad de la mantención es directamente del Municipio local. 

El pedido final es uno y claro, una intervención integral, estructural y definitiva que devuelva a Rafaela la fluidez logística que su potencia productiva demanda.  

El dilema del uso del suelo y el centro de transferencia 

Más allá de la emergencia vial, existe un proyecto que podría cambiar la matriz logística de la ciudad con la creación de un centro de transferencia de carga y un parque logístico. No obstante, esta iniciativa se encuentra actualmente con el «pie en el freno». El principal obstáculo, según detalló el titular de CETAR, es la incertidumbre respecto a la ordenanza y su respectivo tratamiento sobre el uso de suelos en el sector noroeste de la ciudad. Heinzmann señaló que, aunque existen ofertas de privados para ceder terrenos y avanzar en la inversión, no hay reglas claras que determinen qué tierras son aptas para servicios industriales. 

«No podemos arriesgar una inversión millonaria en un lugar que después resulte prohibido o donde el agua no tenga salida», advirtió el dirigente. La problemática hídrica de Rafaela, descrita por Heinzmann como una «palangana» donde el agua no drena naturalmente, condiciona cualquier desarrollo, por lo que son necesarias obras de intervención como la canalización del Bajo Compagnucci o del Canal Oeste.  

Por lo que en primer lugar es necesario atender estas obras de costos multimillonarios que excede la capacidad del sector privado. Hasta que el Ejecutivo local y el Concejo Municipal no definan la normativa sobre el uso del suelo y garanticen las obras de infraestructura básica, el proyecto del centro de distribución de carga y descarga a una zona especializada seguirá siendo un anhelo archivado, obligando a los camiones a seguir lidiando con una infraestructura deficiente.  

Balance de fin de año 

Al analizar el cierre de 2025, el balance para la Cámara y el sector de transporte presenta matices claros. Por un lado, la institución celebra haber recuperado la potestad de brindar cursos de capacitación para choferes, un área que estuvo en riesgo debido a cambios normativos nacionales. El uso de simuladores y la formación en tecnología electrónica y resolución de conflictos en ruta han sido hitos positivos para los socios de CETAR, entendiendo que el chofer profesional requiere hoy una actualización constante frente a unidades cada vez más modernas. 

Sin embargo, el contexto económico para las empresas de transporte ha sido, en palabras de Heinzmann, «difícil y complicado». Si bien la cosecha y el sector alimenticio mantuvieron el movimiento de carga, la carga general sufrió las consecuencias de una economía enfriada por el año electoral. El dirigente expresó su preocupación por los aumentos constantes del combustible, que no siempre acompañan los índices de inflación y que varían inexplicablemente según la zona del país. «Debemos tener un precio único de combustible; no se puede determinar por zonas, porque eso nos quita competitividad», reclamó. 

Por otro lado, reconoció que a pesar de que los suministros de insumos como cubiertas y repuestos se normalizó tras la estabilización del dólar, el costo de operación sigue siendo alto. 

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