La muestra internacional de autos y motos más importante de Sudamérica, realizada en San Isidro y que reúne a más de 1.200 vehículos, premió a un automóvil construido íntegramente en la ciudad capital de nuestra provincia.
Se trata de un deportivo fabricado por Helguero Sport, un taller dedicado a la construcción artesanal de automóviles en la ciudad de Santa Fe. Al frente del emprendimiento está Oscar Helguero, junto a sus tres hijos, quienes trabajan silenciosamente en un taller ubicado sobre la avenida Peñaloza.
Allí, sin horarios ni rutinas de producción en serie, esta familia diseña y fabrica chasis, estructuras, carrocerías y todos los componentes necesarios para que estos vehículos puedan ser disfrutados por los amantes de los autos artesanales.
Su propietario y constructor, Oscar Helguero, nos contó que esta es la tercera unidad Ford Barchetta que construyeron
“Es un automóvil biplaza inspirado en los deportivos de fines de la década de 1950. Sus principales características son la carrocería abierta, de construcción mixta en PRFV (plástico reforzado con fibra de vidrio) y aluminio; el chasis tubular reticulado; el motor delantero derivado del Ford de seis cilindros y 221 pulgadas cúbicas; la caja de velocidades ZF de cuatro marchas y la transmisión trasera con eje Dana 30. Posee dirección a cremallera de acción directa y frenos de disco delanteros asistidos por servofreno”, explicó.
Además, detalla otros aspectos del diseño y la construcción: “En la cola aerodinámica del auto están instalados el tanque de combustible, la rueda de auxilio y la batería, dejando espacio para el equipaje indispensable. En el interior, las butacas son de estilo competición y cuentan con cinturones de seguridad. El tablero de instrumentos es de aluminio y tiene un diseño de época, al igual que el volante de tres rayos, con aro de madera y centro de aluminio.
“El parabrisas es bajo, curvo y de policarbonato, con estilo de competición. Las luces delanteras están cubiertas por una burbuja moldeada según las curvas de la carrocería, siguiendo el estilo de la época. La tapa del tanque de combustible es de apertura rápida, está construida en aluminio y también respeta el diseño de aquellos años”.
“Creo que hemos logrado un buen producto, y la premiación es una muestra de ello”, comentó emocionado.
– ¿Qué lo llevó a construir autos?
– Desde pequeño, en la escuela, construía autos de madera. Mientras todos jugaban, yo intentaba imaginar cómo armar un auto. Una vez que lo lograba, buscaba que pudiera usarse para jugar: que las ruedas giraran, que doblara, que se le abrieran las puertas, etcétera. Creo que todo empezó allí.
– ¿La construcción es un trabajo familiar?
– Sí, trabajo con mis hijos. Obviamente, no faltan las discusiones. Uno de ellos es ingeniero y vamos avanzando paso a paso en lo que queremos construir, teniendo en cuenta lo que el cliente busca o pretende del auto.
Esto es especialmente importante en los aspectos relacionados con la personalización del vehículo, donde el futuro propietario tiene un papel determinante. Estos procesos llevan tiempo. Estos autos no se hacen de la noche a la mañana: no somos una fábrica de producción en serie, sino un taller artesanal en el que hacemos todo, absolutamente todo.
– ¿Qué satisfacción le produce recibir un premio de estas características?
– Bueno, era algo que no esperábamos. Vinimos a participar y a pasar un fin de semana en familia, como todos los años. En esta oportunidad, la Escudería Santafesina de Automóviles Antiguos, club al que pertenezco, me invitó a exhibir un auto en este evento internacional. Entonces, decidimos con mis hijos traer este vehículo.
Al principio, observábamos que llamaba la atención en el stand. Pensábamos que era porque la gente recorría todos los stands. Después se presentó un jurado y nos consultó sobre cuestiones técnicas. Hablamos del auto, pero todo siguió con normalidad.
En el stand del club había muy buenos vehículos. Al día siguiente, los jurados volvieron, nos pidieron encender el auto y quisieron ver la motorización y otros detalles más específicos. Fue entonces cuando empezamos a conversar sobre lo que significaría obtener un premio, aunque no habíamos venido con ese objetivo. Además, el año pasado ya habíamos obtenido el segundo puesto con otro auto.
Hasta que el sábado a la noche, mientras cenábamos con los socios del club, llegó el bendito mensaje: teníamos que preparar el auto porque iba a ser premiado. Obviamente, todos nos largamos a llorar.
Hasta el momento de subir a la rampa no sabés si vas a obtener el primero o el segundo puesto. Cuando llegó el momento de entrar, supimos que habíamos conseguido el primer lugar en nuestra categoría. De ahí en adelante, me acuerdo poco, porque la emoción duró mucho tiempo. Todavía no caigo.
La Escudería Santafesina y el talento que merece ser reconocido
La Escudería Santafesina de Automóviles Antiguos llevó ocho vehículos de gran calidad a Autoclásica 2026, entre ellos el auto ganador.
Su coordinador, Luciano Caturelli, explicó el esfuerzo que implicó participar de la muestra:
“Llegamos a esta exposición, como siempre, con mucho esfuerzo, horas de trabajo y una gran tarea logística. Realizamos numerosas cenas para reunir los recursos necesarios y contamos con el acompañamiento de amigos y familiares. Viajamos con ocho camionetas y sus respectivos tráileres para llegar hasta aquí, compartir estos cuatro días y disfrutar de esta experiencia.
“Recibir este primer premio es, creo, una caricia para sus constructores y para el club, que hace todo lo que está a su alcance para superarse día a día. Este es el segundo año consecutivo en el que obtenemos premios con autos fabricados en talleres que casi nadie conoce, lugares donde se guarda el talento santafesino. Nuestra misión es darles visibilidad”, expresó.
Caturelli también destacó las numerosas muestras de reconocimiento recibidas tras la premiación.
“Obviamente, nos llamaron todos para felicitarnos: representantes de la comisión de clubes, autoridades, fabricantes y muchas otras personas. Esos mensajes hacen bien, al igual que los mensajes de acompañamiento que recibimos antes del evento”.
El almanaque de Bucci, otro protagonista del stand
Una de las particularidades del stand de la institución fue la distribución de un almanaque 2027, diseñado por Sebastián Maidana e impreso por la Imprenta Oficial de la Provincia de Santa Fe.
La publicación está dedicada a los vehículos construidos por Bucci y busca promocionar tanto el museo como la localidad de Zenón Pereyra, estrechamente vinculada con la historia de estos automóviles.
“La verdad es que el almanaque fue un éxito. La gente se acercaba a buscarlo y decía: ‘Quiero el almanaque de Bucci, de Zenón Pereyra’”, expresó el coordinador del club.
La participación santafesina en Autoclásica 2026 dejó así un balance que va mucho más allá de los premios: puso en valor el trabajo artesanal, la pasión familiar y el talento de quienes, desde talleres muchas veces desconocidos, mantienen viva la tradición automovilística de la provincia.



