Durante la sesión de este jueves, el Concejo Municipal abordó uno de los temas más sensibles de la agenda política local: la dieta de los concejales. El debate se dio a partir de un proyecto presentado por el bloque de La Libertad Avanza (LLA), que proponía establecer la dieta de los ediles en el equivalente a dos veces el RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables), con actualizaciones automáticas en los meses de enero y junio de cada año, tomando siempre el último dato disponible.
La iniciativa planteaba además que el pago de la dieta no otorgara derecho al cobro del sueldo anual complementario (aguinaldo) y proponía fijar la remuneración de los secretarios de bloque en un 50% de lo que percibe cada concejal, es decir, el equivalente a un RIPTE. Asimismo, el proyecto incluía el envío de una copia al Departamento Ejecutivo Municipal, invitándolo a adoptar medidas similares con el objetivo de reducir el gasto político y, de ese modo, avanzar en una eventual baja de tasas e impuestos para aliviar la carga sobre el sector productivo.
Sin embargo, la propuesta de LLA no recibió el acompañamiento de la mayoría de los concejales, que propusieron modificaciones al proyecto original.
Tras el rechazo, el cuerpo deliberativo avanzó en la aprobación de una modificación alternativa del régimen de dietas. El nuevo esquema establece que la remuneración de los concejales estará compuesta por el equivalente a tres asignaciones del escalafón municipal y un RIPTE en reemplazo del aguinaldo, configurando así un sistema distinto al propuesto inicialmente por La Libertad Avanza.
De esta manera, el Concejo resolvió actualizar el régimen de dietas, aunque a través de un mecanismo consensuado por la mayoría, que se diferencia de la iniciativa original impulsada por el bloque libertario, que recibió su primer golpe legislativo, y que continuará generando debate en torno al gasto político y la administración de los recursos públicos.



