Si argentina era un país de locos, desde el punto de vista económico, las recientes declaraciones del ministro Caputo, nos pueden asombrar aún más. Es que en los últimos días circulan estimaciones que llamaron la atención de algunos analistas, el Banco Central de Argentina podría recibir muchos dólares por financiamiento de empresas privadas y por inversiones, pero este notición fue visto con cautela por la cartera de economía.
Lo que ocurre es que, en los primeros días de noviembre, muchas empresas privadas, luego de las elecciones y la ratificación del rumbo económico, bajaron las tasas a las que las estas pueden financiarse en el exterior, lo que devengó en que muchas tomaron deudas en dólares en el exterior. También hubo anuncios, muchos son promesas por ahora, de inversiones en el país, que generaría ingresos de divisas a Argentina. En ambos casos, toma de deuda en el exterior e inversiones directas, generan el mismo efecto en el BCRA, hace crecer sus reservas.
Las reservas son los activos en dólares (y otras divisas) que tiene el Banco Central. Sirven como “colchón” para, responder ante crisis cambiarias, garantizar pagos de deuda en moneda extranjera, dar credibilidad para que el peso no se devalúe de forma descontrolada. Hoy, el BCRA tiene reservas brutas en torno a los USD 40.000 millones.
Cada vez que ingresan dólares a Argentina, el BCRA los cambia por pesos, guardando en sus reservas esos dólares y entregando pesos, para que el inversor gaste en Argentina. Las inversiones implican que las empresas deban establecerse, comprar inmuebles, maquinas, logística, pagar sueldos, etc., para lo que utilizan esos pesos.
Es decir, cuando el BCRA compra dólares, en teoría está poniendo pesos en circulación (porque da pesos para recibir dólares). Eso puede generar más liquidez en pesos, lo que, si no se controla bien, podría alimentar inflación, ya que más pesos circulando, pueden recalentar los precios a una oferta de bienes constante, y este es el temor del equipo económico. Pero, como el país tiene capacidad ociosa, desempleo y empleo precarizado, es probable que no aumenten la inflación a plazos medios, pero podría recalentar el nivel de precios en el corto plazo.
El BCRA, podría también absorber esos pesos, que es una forma de “retirar” esa liquidez extra, para lo que se usan instrumentos financieros, letras o bonos, de forma pesos vuelvan al Central o al Estado y no queden dando vueltas en la economía. De hecho, está realizando esto para controlar la desbocada inflación recibida, generando incluso recesión (al que llamaron apretón monetario).
Ahora bien, se estiman que en los próximos meses ingresaran 40.000 millones de dólares gracias a entradas externas de divisas (como superávit comercial, préstamos de empresas privadas e inversiones). En otras palabras, el BCRA podría acumular dólares “de afuera” sin tener que generar más emisión de pesos peligrosa. La expectativa es que al mismo tiempo que se genere la entrada de dólares, también aumente la demanda de pesos por parte de la población, de la mano de mejoras en la producción y consumo, lo que netearía el efecto sobre los precios.
Para el ciudadano de a pie, estos son algunos puntos a tener en cuenta. Habrá más estabilidad cambiaria: si el BCRA logra acumular reservas sin expansión peligrosa de pesos, podría tener más “munición” para intervenir si el dólar se dispara. Además, menor riesgo de devaluación abrupta, con un colchón de reservas más robusto, hay menos probabilidad de crisis cambiarias repentinas. Incluso podemos ver al dólar bajar en los próximos meses.
La estimación de que el Banco Central pueda acumular hasta USD 40.000 millones sin necesidad de absorber todos los pesos que emite no es una proyección mágica, refleja un escenario en el que predominan las entradas externas de divisas por sobre la simple emisión monetaria. Si se cumple, podría ser una jugada muy positiva para la estabilidad financiera de Argentina. Pero no está exento de riesgos, y su éxito dependerá en gran medida de que esas entradas efectivamente lleguen y se sostengan.
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