Con la llegada de los meses más fríos del año, que si bien todavía no se hicieron sentir en gran medida, poco a poco van apareciendo junto a las enfermedades respiratorias típicas de la época del año. Uno de los grupos etarios más afectados, junto a los adultos mayores, son los niños, por eso es importante protegerlos de estas patologías con los cuidados necesarios.
En ese marco, Diario CASTELLANOS dialogó con el pediatra Daniel Marfort, quien explicó que: «Cada estación tiene su patología, y en esta época del año predominan las alergias y los cuadros virales respiratorios».
El especialista señaló que las afecciones respiratorias más frecuentes son los resfríos, los broncoespasmos y, en los más pequeños, la bronquiolitis. «Todavía no hemos entrado de lleno en la temporada de virus, pero ya comienza a verse un aumento en las consultas», advirtió.
Qué esperar y cuándo preocuparse
Marfort diferenció entre las afecciones respiratorias de vías aéreas superiores -como los resfríos y las faringitis- y las de vías inferiores. «El resfrío es lo más común: empieza por la nariz, puede dar fiebre leve y algo de dolor de cabeza, pero no afecta la parte baja del pulmón», explicó.
En cambio, la bronquiolitis afecta a bebés de menos de un año y compromete las vías respiratorias bajas. «Es el primer episodio viral en muchos casos, puede generar broncoespasmos y dificultad respiratoria, y es una de las principales causas de guardias e internaciones pediátricas en invierno», detalló el médico.
¿Cuántos cuadros al año son normales?
El especialista aclaró que es esperable que los niños menores de 5 años sufran entre cinco y seis episodios respiratorios anuales, la mayoría durante otoño e invierno. «No hay que asustarse. Si el chico estuvo bien en primavera y verano y ahora empieza con episodios repetidos, no significa que su sistema inmune esté dañado», indicó.
Sin embargo, recomendó prestar atención si los cuadros son siempre del mismo tipo: «Si siempre viene por broncoespasmo, quizás hay que evaluar si no se trata del inicio de un asma. Pero si una vez es otitis, otra faringitis, otra un resfrío, eso está dentro de lo esperable».
Claves para prevenir: vacunación, ambiente y hábitos
Por otra parte, Marfort habló de la prevención y destacó que es una herramienta fundamental. En ese sentido, señaló tres pilares centrales para evitar que los niños se enfermen: «Un buen calendario de vacunación, evitar contaminantes intradomiciliarios como el humo del cigarrillo, sahumerios o aerosoles, y también evitar la exposición al frío extremo o los cambios bruscos de temperatura».
En chicos alérgicos o asmáticos, estos factores ambientales pueden desencadenar síntomas como tos, broncoespasmos o secreciones excesivas.
Además de la vacunación y el cuidado ambiental, el pediatra destacó la importancia de un sistema inmune fuerte. «Lo más importante hoy, científicamente comprobado, es una buena exposición al sol, para que el cuerpo produzca vitamina D, fundamental para la inmunidad», afirmó.
La alimentación también juega un rol clave. «Hoy vemos una tendencia a consumir más azúcares, harinas y procesados, que son inflamatorios y empeoran los cuadros respiratorios. Lo ideal es una alimentación más proteica, con grasas saludables, y menos productos ultraprocesados», aconsejó el profesional.
En algunos casos, se puede considerar el uso de vacunas orales para estimular el sistema inmune, aunque eso queda un criterio del pediatra según el historial de cada niño.



