Boca Juniors consiguió una clasificación memorable a la final de la Copa Sudamericana 2026. En una noche cargada de emociones en el mítico estadio Maracaná, el conjunto argentino derrotó por 3-1 a Vasco da Gama, revirtió el resultado de la serie y selló su pase al partido decisivo, gracias a un golazo de Leandro Paredes cuando el encuentro ingresaba en sus minutos finales.
El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena mostró su mejor versión durante la primera etapa, en la que consiguió una ventaja de dos goles. Sin embargo, el conjunto brasileño reaccionó en el complemento, descontó y puso en suspenso la clasificación. Cuando el empate global parecía conducir la definición hacia otro desenlace, apareció la jerarquía de Paredes para inclinar definitivamente la balanza a favor del Xeneize.
La victoria también tuvo un significado especial para Boca, que volvió a festejar en el Maracaná después de casi tres décadas. Ahora, el equipo argentino aguarda por el vencedor del cruce entre Atlético Mineiro y Montevideo City Torque para conocer a su rival en la final, prevista para el sábado 21 de noviembre en el estadio Metropolitano de Barranquilla, Colombia.
Un comienzo arrollador
Boca salió decidido a imponer condiciones y encontró rápidamente la recompensa. Apenas habían transcurrido tres minutos cuando Lautaro Blanco ejecutó un preciso tiro de esquina hacia el segundo palo y Lautaro Di Lollo apareció para conectar un cabezazo cruzado que terminó en el fondo de la red.
El gol tempranero fortaleció al conjunto argentino, que continuó buscando los espacios en la defensa brasileña. Dos minutos después, Miguel Merentiel ensayó una habilitación de taco para dejar a Leonel Flores en una posición favorable, aunque la intervención de un defensor impidió que la jugada terminara en una nueva conquista.
Vasco da Gama intentó responder con la posesión de la pelota y tuvo una oportunidad a los diez minutos, cuando Cuiabano probó desde media distancia y su remate pasó cerca del travesaño. Más adelante, a los 26, Thiago Mendes conectó de cabeza tras un córner, pero la pelota salió junto al poste derecho de Álvaro Montero.
Boca, por su parte, encontró en los contragolpes una de sus principales armas. A los 32 minutos, Merentiel dejó a Sebastián Villa frente al arquero Leo Jardim, aunque el colombiano no consiguió transformar la ocasión en gol.
La segunda conquista llegó inmediatamente después. A los 33 minutos, una pelota larga encontró a Merentiel adelantado respecto de la mitad de la cancha y con espacio para encarar hacia el arco. El delantero uruguayo ganó el mano a mano y definió con el pie derecho para establecer el 2-0. Con esa ventaja, Boca se fue al descanso con una diferencia importante y la serie encaminada.
La reacción brasileña y la incertidumbre
El panorama cambió durante el segundo tiempo. Boca perdió parte de la intensidad que había mostrado en el arranque y Vasco da Gama encontró espacios para adelantarse en el campo y buscar el descuento.
A los 14 minutos, Bruno Duarte ensayó una maniobra individual y remató por encima del travesaño. Dos minutos después, Alan Lescano también intentó desde afuera del área, pero su disparo se fue alto.
La insistencia del conjunto brasileño tuvo su premio a los 20 minutos. Un centro desde la izquierda fue desviado por Di Lollo y la pelota cruzó el área hasta llegar a José Rodríguez. El carrilero controló la situación y sacó un remate bajo y potente que venció a Montero para establecer el 2-1.
Con ese resultado, la serie quedó nuevamente abierta y el equipo local se ilusionó con completar la remontada. A los 27 minutos, Brenner Marlos recibió un centro desde la izquierda y probó con un disparo que se perdió cerca del segundo palo.
Boca tuvo dificultades para recuperar el control del partido y recién volvió a inquietar a los 32 minutos, cuando Di Lollo intentó aprovechar un tiro de esquina, aunque no consiguió acertar al arco.
Los minutos finales transcurrieron con la tensión propia de una serie que podía cambiar de manos en cualquier momento. Vasco buscaba el empate global y Boca necesitaba recuperar la iniciativa para evitar que la clasificación se escapara.
Paredes apareció en el momento decisivo
Cuando el partido parecía encaminarse hacia un desenlace dramático, Leandro Paredes tomó la responsabilidad. A los 42 minutos del complemento, el mediocampista recibió la pelota a varios metros del área y sacó un potente remate que sorprendió al arquero Jardim.
El guardameta alcanzó a poner una mano, pero no logró controlar el disparo y la pelota terminó cruzando la línea de gol. Fue el 3-1 definitivo, una conquista que desató el festejo de los jugadores argentinos y aseguró el boleto de Boca a la final.
La pegada de Paredes resultó determinante en el momento de mayor presión. Después de un segundo tiempo en el que Vasco había conseguido complicarlo, el mediocampista encontró la solución con un remate que terminó sellando una victoria de enorme valor deportivo.
El pitazo final confirmó el triunfo por 3-1 y la clasificación de Boca con un resultado global de 3-2. El Xeneize dejó atrás a un rival que había conseguido poner en riesgo la serie y se ganó el derecho a disputar la definición del certamen continental.
Ahora, el conjunto argentino espera por Atlético Mineiro o Montevideo City Torque. La final se jugará el sábado 21 de noviembre en Barranquilla, donde Boca buscará sumar un nuevo trofeo internacional y alcanzar su tercer título en la Copa Sudamericana.



