Evans se proclamó campeón del mundo en un final para la historia del WRC

El galés cortó la racha de cinco subcampeonatos y alcanzó por primera vez el título mundial junto a Scott Martin.

Elfyn Evans y Scott Martin son los nuevos campeones del mundo de rally. Olli Solberg y Elliot Edmondson tuvieron una salida a menos de un kilómetro del último tramo, cuando acariciaban la corona. Aunque pudieron completar la especial, no lograron terminar por delante de Evans, y eso les costó el título. De hecho, no fue lo único: también perdieron un punto en el Superdomingo.

Solberg y Evans se jugaron todo en la última especial. Olli debía terminar entre los cinco primeros de la ‘Power Stage’ y por delante de Elfyn, sin comprometer su liderazgo en la prueba y en el Superdomingo. Llegaron con apenas un punto de diferencia a favor del galés, aunque la fórmula de desempate era favorable a Solberg, que acumulaba tres victorias contra una de Evans.
Desde 1996, cuando Carlos Sainz vio cómo el motor de su Toyota se detenía a 800 metros de la meta del último tramo y Tommi Mäkinen se hacía con el título, creo que no se había visto otro final tan decisivo en el último tramo.

Para ambos, la ‘Power Stage’ representó los 7 kilómetros —7,1 para ser exactos— o los cinco minutos más largos e intensos de sus vidas. Olli salió a por todas y venía marcando el segundo mejor tiempo —Thierry Neuville estaba imparable— tras un pequeño susto en el kilómetro 2,5, aproximadamente. Pero, a menos de un kilómetro de la meta, se salió de la pista. Bajó por la pendiente a trompicones y pudo encontrar el camino para regresar al recorrido, pero se dejó diez segundos en la maniobra. Diez segundos que le costaron un título.


En una temporada en la que los pinchazos fueron protagonistas, ante el malestar —por no decir el cabreo— de los pilotos, fue precisamente un pinchazo el que estuvo muy cerca de decidir la corona. Elfyn había sufrido un pinchazo en la penúltima especial, algo que parecía decantar la balanza en favor de Solberg. Evans no perdió su posición en la clasificación general, debido a la ventaja que tenía sobre Katsuta, pero dejó escapar los puntos del Superdomingo, un par de unidades que podían resultar decisivas.

Cuando terminó su especial, a Evans le quedaron por delante los 20 minutos más largos de su vida: los que transcurrieron desde su paso por el tramo hasta que Solberg completara el suyo.

Peter Solberg subió a lo más alto del podio para recoger la victoria de la prueba. Un triunfo realmente amargo. Evans solo había sido quinto en la competencia, pero se había llevado, por fin, el premio gordo. Después de cinco años como subcampeón, viendo cómo la corona se le escapaba en el último momento, y a buen seguro que debió pensar que este sería el cuarto año con el mismo desenlace.

Para Olli, un hombre de futuro, se trata de un error de aprendizaje. Es su primer año en Rally1 y ha perdido puntos preciosos por accidentes cuando era protagonista. La corona, como la que ciñó su padre, tendrá que esperar.

Sébastien Ogier y Sami Pajari acompañaron a Solberg en el podio de la prueba, mientras Elfyn celebraba la corona junto a los suyos.

La última etapa fue casi de trámite. Solberg la controló y Evans buscó unos puntos, sabiendo que la Superespecial sería clave. Las diferencias fueron más importantes que en cualquier otro Superdomingo. Y en la Power Stage, Neuville voló: un brindis al sol para un campeón del mundo que todavía no tiene claro su futuro.

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