Adiós a Tulio Crespi, un gigante del automovilismo argentino

El reconocido constructor de autos de fórmula y de calle falleció este martes, a los 88 años. Durante seis décadas, su nombre estuvo ligado al automovilismo argentino, a la fabricación artesanal de vehículos de competición y a la formación de generaciones de pilotos.

El reconocido constructor de autos de fórmula y coches de calle, Tulio Crespi, falleció en la mañana de este martes a los 88 años.

Crespi fue uno de los grandes referentes de la construcción de automóviles de competición en la Argentina. Con una trayectoria de seis décadas, se destacó por el desarrollo de autos para distintas categorías nacionales y por la exportación de vehículos de carrera al exterior.

Reconocido, además, como uno de los impulsores de la Fórmula 4 Argentina, Crespi construyó autos por los que pasaron múltiples generaciones de pilotos. Su historia quedó vinculada a modelos emblemáticos como el Tulia 1, el Petiso Torino y el Tulia GT, además de los miles de vehículos que salieron de su fábrica instalada en Balcarce.
En 1961 instaló su primer taller en Palermo Viejo. Dos años más tarde construyó el Tulia 1, con el que debutó como piloto en 1965, en el Autódromo General San Martín. Con ese mismo vehículo, construido por él, consiguió la victoria en aquella competencia.


A partir de entonces comenzó una extensa trayectoria como constructor y desarrollador de autos de fórmula para distintas categorías nacionales, especialmente para la Fórmula 4 Argentina, una categoría que se convirtió en una importante escuela para jóvenes pilotos.

Otra de sus creaciones emblemáticas fue el Torino de Turismo Carretera construido para Nasif Moisés Estéfano, con el que el piloto tucumano debutó en la categoría en 1967. Tras un espectacular vuelco, el auto regresó al taller de Crespi, donde fue reformado y quedó más angosto y más bajo. Así nació el denominado Petiso Torino, otro de los vehículos que quedaron asociados para siempre a la historia del automovilismo nacional.

Crespi también creó el Tulia GT y el Tulieta GT, unidades que fueron presentadas en el Salón del Automóvil de París en 1976 y que recibieron elogiosos comentarios.

Por recomendación de Juan Manuel Fangio, en la década del 80 trasladó su taller a Balcarce, donde lo instaló sobre la Ruta Nacional 226. Desde allí continuó con la construcción de monopostos y autos de competición destinados a distintas categorías nacionales y también al exterior.

Con el paso de los años, sus hijos Sandro, Matías y Luciano se incorporaron a la empresa. Este último también tuvo su propia trayectoria deportiva, compitiendo en la Fórmula 4 Nacional y posteriormente en el TC 2000.
En 2024, la familia contabilizaba más de 2.000 autos construidos por Crespi Competición, muchos de los cuales compitieron en categorías como el TC 2000, la Fórmula 4 y el Turismo Carretera.

Una historia ligada al TC 2000

En el TC 2000, Tulio Crespi tuvo una participación especialmente recordada al conformar dupla con Oscar Castellanos, responsable de los motores, en el equipo Crespi-Castellanos.

La estructura contó con dos Ford Escort XR3, conducidos por Guillermo Ortelli y Omar Martínez, y tuvo el respaldo de la empresa petrolera EG3, anteriormente Isaura, con sede en Bahía Blanca. Los autos lucían una característica decoración negra y la empresa era su único patrocinante.

Crespi también mantuvo una relación comercial con Basso S.A., de Rafaela, ya que los motores utilizados por sus vehículos llevaban válvulas BBB, fabricadas por la empresa de nuestra ciudad.

El último gran proyecto

Uno de sus últimos trabajos alcanzó repercusión internacional. Crespi fue convocado para construir los autos utilizados en una serie sobre la vida de Ayrton Senna.

Para ese proyecto construyó 22 réplicas de los vehículos utilizados por el piloto brasileño y sus principales rivales, abarcando distintas etapas de su trayectoria deportiva: desde sus comienzos en la Fórmula Ford Británica y la Fórmula 3 Inglesa hasta su llegada a la Fórmula 1.

El trabajo implicó fabricar chasis a escala real y diseñar suspensiones, frenos y otros componentes, adaptándolos a los motores para que los vehículos pudieran ser utilizados durante las filmaciones.

“Viví 88 años haciendo lo que más amé”

Antes de su fallecimiento, Tulio Crespi dejó una carta escrita de puño y letra que su familia hizo pública este martes. En ella pidió que no lo recordaran por su enfermedad, sino por la vida que había llevado, y expresó su agradecimiento a su familia, empleados, proveedores y pilotos que lo acompañaron a lo largo de su extensa trayectoria.

Su frase final resume, de alguna manera, una vida dedicada por completo a su pasión: “Viví 88 años haciendo lo que más amé. ¿Cuánta gente puede decir eso?”

Tulio Crespi ya no estará físicamente en los talleres ni en los autódromos, pero su nombre permanecerá ligado para siempre a la historia del automovilismo argentino.

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