«Era esto y mucho más». La frase de Víctor Ingaramo resume las sensaciones que quedaron después de la actuación de Emilia Acosta en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. El entrenador, todavía con la emoción de lo vivido, destacó los resultados obtenidos, aunque también dejó en claro que el rendimiento de la gimnasta permite pensar que todavía hay mucho margen para seguir creciendo.
Acosta cerró su participación en Rosario con tres medallas: dos de oro y una de bronce. Fue campeona junto al seleccionado argentino femenino en la competencia por equipos, donde Argentina sumó 208,706 puntos y superó a Brasil (206,188) y Panamá (198,538). Además, obtuvo el bronce en el All Around individual, con 51,501 puntos, y se consagró campeona en salto, con 13,650.
Pero detrás de esos podios hubo semanas de preparación, concentraciones, molestias físicas y una planificación que comenzó mucho antes de que Santa Fe recibiera a los Juegos.
«Fue una locura muy linda todo lo que vivieron las chicas», contó Ingaramo en diálogo con Radio CASTELLANOS 92.1, al referirse a las primeras sensaciones después de la competencia.
El entrenador destacó especialmente el acompañamiento del público y el impacto que tuvo la actuación de las gimnastas argentinas: «El apoyo de la gente y todos queriéndose sacar fotos y pidiendo una firma de ella, fue muy emocionante. Fue un lindo torneo para toda la Selección Argentina».
Y detrás de esa emoción también aparece un proceso de largo plazo: «Venimos trabajando desde hace mucho, duro y fuerte. Se ven las medallas, pero no todo el esfuerzo que hay detrás».
Una caída que no opacó el bronce
En el All Around, Acosta terminó tercera con 51,501 puntos. La prueba tuvo como campeona a su compañera de selección Julieta Lucas, con 52,435, mientras que la brasileña Gabriela Bouças fue segunda con 52,351.
La actuación de Emilia estuvo condicionada por un error: «No estaba al tanto de que podíamos llegar al bronce porque al tener una caída en viga ya es un punto de descuento que es demasiado».
«Sin esa caída hubiese quedado arriba y eso te da la tranquilidad de trabajo», sostuvo. De todos modos, el entrenador eligió poner el foco en la evolución de la gimnasta y no solamente en el resultado: «Hay que hacer algunos ajustes en las recepciones, pero ella estuvo muy bien, se la vio confiada, con ganas y energía».
«En el All Around tuvimos pequeñas fallas que sabemos que podemos seguir mejorando ya que es parte del proceso y de ir madurando en el deporte», añadió.
La confianza en salto terminó en oro
Después del bronce en el All Around llegó uno de los momentos más importantes del torneo para Emilia: la final de salto.
Allí, la argentina consiguió el oro con 13,650 puntos, producto de 13,800 en el primer salto y 13,100 en el segundo. La panameña Hillary Heron fue segunda con 13,384 y la ecuatoriana Ashley Bohorquez terminó tercera con 13,300.
Ingaramo reconoció las posibilidades de su dirigida: «Yo tenía mucha confianza en ella. Viene trabajando cada vez mejor en ese aparato y se dio. Saltó muy bien».
«Nos quedamos con la espina de más»
Las tres medallas terminaron superando buena parte de las expectativas, aunque para el entrenador quedó la sensación de que había posibilidades de conseguir todavía más.
«Era esto y mucho más. Nos quedamos con la espina de más. Yo creo que si ella no hubiese tenido esa pequeña falla, que en los entrenamientos no la venía teniendo, creo que podría haber tenido más finales», analizó.
La mirada de Ingaramo, de todos modos, está puesta en el futuro: «Ella tiene mucho potencial y todavía puede seguir creciendo».
Y agregó: «Hay ejercicios que los venimos trabajando hace años que no los pudimos meter en series. Tenemos mucho más para dar».
Emilia como referencia
El impacto de la actuación de Acosta no quedó limitado al podio. Las jóvenes gimnastas del gimnasio también estuvieron presentes para acompañarla y observar de cerca una competencia de este nivel. «Estaban todas muy contentas. Todas quieren tratar de llegar a eso que vieron», contó.
Para Ingaramo, esa experiencia tiene un valor especial porque permite que las más pequeñas puedan visualizar un camino posible dentro del deporte: «Es muy proceso muy difícil, pero es una motivación para todas las gimnastas que fueron a verla».
Rotterdam, el próximo objetivo
La celebración por las tres medallas durará poco. El calendario internacional obliga a Emilia y a su equipo a volver rápidamente al trabajo.
Después de pasar por el kinesiólogo para evaluar su estado físico, Emilia tendrá una nueva concentración en aproximadamente diez días, ya pensando en el próximo gran compromiso: el Mundial de Gimnasia Artística de Rotterdam, del 12 al 16 de octubre. «Es descansar uno o dos días y después tenemos que volver a arrancar de nuevo», explicó.
Y la cita mundialista será apenas una estación dentro de un objetivo mucho mayor: «Después del Mundial hay que empezar a preparar el año que viene que va a ser un año muy importante porque ella define la clasificación de los Juegos Olímpicos y apuntamos a eso».
El sueño olímpico
A largo plazo, todos los caminos conducen hacia Los Ángeles 2028. La clasificación olímpica contempla diferentes instancias y será uno de los grandes desafíos de los próximos años. «Es complicado pero no es imposible», resumió Ingaramo.
El entrenador explicó que el proceso contempla distintas oportunidades de clasificación, incluyendo los resultados por equipos en los Mundiales, la posibilidad de obtener plazas individuales y otras instancias continentales.
Por eso, las medallas conseguidas en Santa Fe no representan un punto de llegada, sino una nueva plataforma para seguir creciendo.
Emilia Acosta ya dejó su huella en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 con dos oros y un bronce. Ahora, mientras se recupera y vuelve al entrenamiento, el desafío cambia de escenario: primero Rotterdam, después un año clave en el camino hacia la clasificación olímpica.



