Toda la comunidad deportiva rafaelina se sorprendió por lo realizado días pasados por el ultramaratonista Agustín Pecantet -31 años, casado y con un hijo- quien realizó un recorrido de 800 kilómetros en nueve días con un objetivo noble y solidario: colaborar con el Hospital Provincial de Niños «Orlando Alassia». Además de nuestra ciudad, el atleta atravesó las localidades de Susana, Presidente Roca, Egusquiza, Castellano, Pilar, Villa San José, Felicia y Humberto Primo.
CASTELLANOS conversó con Pecantet, quien dejó sus sensaciones tras cumplir con su meta: «Todo lo que he vivido, lo he soñado. Emociona muchísimo haberlo logrado -batió un récord que espera sea homologado cuando se cumplan todos los procesos administrativos- con situaciones extremas y el acompañamiento de otros atletas que me acompañaron en cada localidad y en los kilómetros realizados paras poder contribuir desde mi lugar con un objetivo personal, social y deportivo. Hace más de 15 años que corro y 6 años que lo vengo preparando».
En cuanto a su preparación, agregó lo siguiente: «Fueron 50 días antes de poder llevarlo a cabo con exigencias de doble turno en lo físico y en lo mental. Rutinas largas pero con el convencimiento de ir por más».
Con respecto a la finalidad del desafío y al sentido de solidaridad, afirmó esto: «Todo lo que uno puede dar genera un movimiento interno muy grande y este desafío no fue la excepción. La solidaridad empuja a que podamos crecer y proponernos distintos objetivos».
Por último, a la hora de los agradecimientos expresó lo siguiente: «En primer lugar a mis padres, hermanos, mujer e hijo que se bancaron todo. Al Gimnasio ‘Guepard Entrenamiento’ que todos los días estuvieron ahí y todos los mensajes recibidos en cada jornada para tener aliento y llegar a cumplir con la meta deseada».
Una experiencia emotiva
En un pasaje de la entrevista se refirió a una de las etapas realizadas en la localidad de Humberto Primo, en la cual compartió recorrido con Hugo Acuña –atleta no vidente-, y expresó: «Fue otra de las cosas lindas que me ha pasado, compartir esos kilómetros con Hugo pudiendo guiarlo y con la alegría de avanzar paso a paso. Este tipo de experiencias deportivas que nos ayudan a ambos, al igual que la gente en cada lugar alentando permanentemente».



