La Fórmula 1 cerró la temporada más larga de todos los tiempos con Max Verstappen y Mc Laren en lo más alto. Un año con 24 carreras en el que se vio de todo. Un año de mucho desarrollo, alternancia, con siete ganadores distintos, emociones y despedidas, en el que se aprendieron muchas cosas. A continuación, las grandes conclusiones que sacamos de esta apasionante temporada.
Quién golpea primero, golpea dos veces
Mc Laren y su encomiable trabajo en la carrera de desarrollo es el mejor ejemplo. Los británicos eran últimos tras la segunda carrera de 2023 y sólo necesitaron 20 meses para pasar de últimos a primeros en la Fórmula 1 más profesionalizada de todos los tiempos. En este apasionante camino hay dos puntos a destacar. El primero, aún en 2023, y esa especificación B del Mc Laren 60 que introdujeron con Lando Norris en Austria y Oscar Piastri en Silverstone, con la que pasan de la zona media a luchar por el podio en cada carrera.
En 2024, el punto de inflexión llegó un poco antes, en Miami. Las actualizaciones para ese fin de semana convirtieron al Mc Laren 38 en el coche más rápido, cuando había empezado el año siendo el tercero o quizá cuarto en ese aspecto. Evolucionar rápido y acertar, esa fue la clave del éxito de Mc Laren, que sin duda, fue el mejor equipo en desarrollo durante los dos últimos años.
Ferrari, Mercedes y Red Bull no pueden decir lo mismo. La Scuderia dio un paso hacia atrás desde España hasta el parón de verano por sus problemas de rebote, mientras que la marca de la estrella de tres puntas no acertó con su fondo plano desde Zandvoort y se perdió todavía más en Austin. La marca de bebidas energéticas también sufrió para mejorar su coche por todos esos problemas que arrastraba desde el año anterior y que quedaron expuestos cuando la competencia se puso a su altura.
2025 no será en ese sentido un año de mucho desarrollo, dado que los equipos no tardarán en destinar todos sus recursos y centrarse en la normativa de 2026, pero al final del día, ambos valen lo mismo y son un año de Fórmula 1. Quien golpee primero para 2025 podría estar en una posición privilegiada para el resto de la temporada, con una ventana mucho más amplia para llevar a cabo ciertos sacrificios si es necesario.
Se pueden ganar títulos como cliente en la era híbrida
Williams, Mc Laren y Red Bull tuvieron sus respectivas eras de dominio como equipos cliente en el pasado, pero desde que llegaron los motores híbridos en 2014, el estatus de fabricante ayudó a las grandes marcas a decantar la balanza a su favor. Red Bull necesitó aliarse con Honda para poder derrotar a Mercedes, y hasta 2024, en la undécima temporada con estos V6 turbo híbridos, no hemos visto a un cliente en lo más alto.
Mc Laren triunfó y se alzó con su primer Mundial de Constructores desde 1998. Propulsados por Mercedes HPP, los de Woking diseñaron un Mc Laren 38 exquisito, que era más y más rápido con cada actualización. Gracias a un motor fiable y veloz, ganó su equipo de fábrica en el Mundial, siendo esto algo que no ocurría desde que ellos mismos lo hiciesen con Renault en 2020.
Quien golpea primero, golpea dos veces: Parte II
Verstappen cimentó con sus victorias en Baréin, Yeda, Suzuka y Shanghái las bases de su cuarto Mundial. En esas cinco primeras carreras, dejando de lado el abandono en Australia, abrió una brecha de 52 puntos sobre Norris que fue capaz de mantener desde Miami hasta Las Vegas, pese a no tener el mejor coche.
El paso atrás de Red Bull coincidió con el paso hacia delante de sus grandes adversarios, y aunque Mc Laren tenía el coche más rápido desde Miami o Imola, Mercedes, Ferrari o hasta el mismo Verstappen les robaron algunas victorias que impidieron a Lando recortar grandes diferencias.
Hasta siete pilotos distintos ganaron más de una carrera, la primera vez que ocurre algo así en Fórmula 1. La alternancia en lo más alto del podio siempre favorece al que está delante, y ya se vio en 2024 con Verstappen. El hecho de que haya muchos coches en la batalla puede jugar a favor o en contra, y le fue mejor a Max que a Lando, no hay ninguna duda.
No es tan fácil gestionar un equipo ganador
2023 fue un año inolvidable para Red Bull, en el que sólo les faltó Singapur para completar un pleno histórico de victorias. 21 triunfos de 22, siendo 19 de ellos para Verstappen, pero antes de que volvieran a pista en 2024, quedó claro que en el equipo no se rebosaba felicidad, sino que había muchas tensiones internas, que pusieron a Christian Horner en el punto de mira.
El directivo británico fue acusado, haciéndose público el 6 de febrero, de un presunto comportamiento inapropiado por una empleada de Red Bull. Si bien fue absuelto un día antes de empezar la temporada, quedó claro que el ambiente no era el ideal. Adrián Newey, Jonathan Wheatley, Will Courtenay, Lee Stevenson, entre otros, se marcharon en este 2024, en el que el RB 20 no fue capaz de mantener el dominio y la superioridad técnica de su predecesor.
Aunque fuese absuelto, Jos Verstappen no dudó en cargar contra Horner ni en pedir su salida más de una vez. Todo esto era parte de una polémica que incluso pudo haber dejado a Helmut Marko fuera de Red Bull, pero sus fuertes lazos con Verstappen fueron claves para que el austriaco no se fuera a ningún otro lado. Gran labor también la de Max por dejar a un lado toda la polémica y seguir triunfando en pista durante unas semanas de máxima tensión interna.
En Mercedes, la gestión sí que pareció más sencilla a simple vista, especialmente tras el fallecimiento de Niki Lauda en mayo de 2019. La marca de la estrella permaneció unida, sin tensiones internas ni salidas de altos cargos, cosa que no ha ocurrido en Red Bull. Perder a Dietrich Mateschitz, fallecido en octubre de 2022, hizo más daño a la marca de bebidas energéticas de lo que uno podía esperar.
La moral de Alonso es inexplicable
El tercer purgatorio por el que pasó Alonso en Fórmula 1 es 2024. El primero llegó en 2009, cuando dejó Mc Laren después de todas las tensiones de 2007, que le llevaron a pasar dos años de transición en Renault. En aquella época, el ánimo que mantuvo a Alonso motivado fue ese sueño de pilotar vestido de rojo, que iba a cumplir en 2010.
El segundo fue el periplo de Mc Laren-Honda entre 2015 y 2017, que no se enderezó con Renault en 2018 y que llevaron a Alonso a tomar la valiente decisión de dejar la Fórmula 1 por un tiempo para triunfar en el Mundial de Resistencia y probar suerte en las 500 Millas de Indianápolis y el Dakar.
El tercero llegó en 2024, después de un 2023 con varias alegrías y ocho podios. Es evidente que este año fue un fracaso para Aston Martin, el cual quizá lo acabaron como el noveno coche más rápido después de empezar el año como el quinto. Alonso sacó su magia a relucir más de una vez para llevar ese AMR24 a los puntos, siendo Bakú, Singapur, Qatar y Abu Dhabi los mejores ejemplos de ello.
Alonso, con dos títulos, 32 victorias y más de 100 podios sigue con la misma ilusión y motivación, o más, que un joven de 20 años que acaba de empezar. A veces resulta imposible entender cómo mantiene ese fuego interno después de 21 temporadas y más de 400 carreras a sus espaldas. Cuando hubo oportunidad de hacer algo grande, véase la clasificación de Brasil, el volcán sigue ahí. Da igual el coche, la carrera o el año, Fernando siempre lo dará todo.
Copiar no suele salir bien
Si bien copiar es algo que en su mayoría siempre garantiza ir detrás del que estás copiando, caso del Mercedes rosa en 2020, es una estrategia que puede salir bien. Ya se vio con Aston Martin en 2022, empezando esta generación de monoplazas con uno de los peores coches, pero ese AMR22-B muy Red Bull, con mano de Dan Fallows, que se presentó en el GP de España les permitió avanzar y llegar al séptimo puesto en el Mundial de ese año.
El AMR23, el primer bólido verde de Alonso, empezó el año por todo lo alto, con seis podios en ocho carreras, pero a partir de ahí, cayeron en picada. 2024 ha sido una temporada aún peor incluso que la anterior para Aston Martin, en la que reafirmaron estar completamente perdidos con el desarrollo de su coche.
La temporada, de hecho, prácticamente confirma que Fallows llegó a Aston Martin con información de Red Bull y se inspiró en ella para sus dos primeros coches. Sin embargo, una vez que ya usó todos esos datos, ni el AMR23 ni el AMR24 pudieron luchar asiduamente arriba, y hasta en 2024 sufrieron y necesitaron la magia de Alonso para acabar entre los diez primeros. Moraleja: copiar sale bien para un año, pero a largo plazo, no es sostenible.



