De regreso a las aulas de «La 22», la reconocida cantante y docente reflexiona sobre la construcción de una identidad sonora propia, los descuidos habituales de la salud vocal y el arte de entender la voz como un cuerpo en constante transformación. Este viernes brindará el taller “Tu voz, tu elección”
El emotivo reencuentro con el punto de partida
Volver al lugar donde todo comenzó suele ser un ejercicio de nostalgia, pero también de profunda gratitud. Para la cantante y docente Rafaelina, reencontrarse con las aulas de «La 22» —esta vez en el rol de profesional consagrada— representa una vivencia profundamente movilizadora. En ese mismo espacio vocalizó por primera vez, aprendió las primeras notas en el pentagrama y compartió bancos escolares observando a músicos admirados con quienes más tarde compartiría escenarios, proyectos y lazos de amistad.
La concreción de esta fecha de taller, gestada junto a Leslie Luciano, actual directora de la Escuela 22 de Noviembre, reflota además el recuerdo imborrable de su primer maestro de canto y amigo, Antonio Fassi, evocando las audiciones familiares de la infancia en las que jamás imaginó la trayectoria que la música le terminaría regalando. Lejos de la nostalgia estática, este regreso se plantea como un espacio de intercambio abierto para compartir vivencias y encontrarse con las historias y voces de quienes se acerquen.
La geografía sonora: de las guitarras del litoral al piano porteño
El trayecto artístico de Rafaela traza un mapa geográfico y vital que ha moldeado directamente su identidad vocal. Su etapa formativa en Rosario estuvo marcada por la música del litoral, las reuniones entre amigos y un sonido de raíz acústica donde el canto dialogaba principalmente con las guitarras y la percusión, formación con la que registró su primer trabajo discográfico.
Posteriormente, su radicación en Buenos Aires —coincidente con hitos personales como la vida en pareja y la maternidad— la enfrentó al tango y a la confluencia de sonoridades de todo el país. No obstante, el principal reto estético y técnico llegó al decidir cambiar el acompañamiento de la guitarra por el del piano. Esta transición la obligó a reconfigurar la emisión sonora, ajustar colores y matices, y modificar sus rutinas de entrenamiento para dialogar con la densidad e intensidad del piano, convirtiéndose en una de sus etapas de mayor aprendizaje.
La voz como reflejo del cuerpo y la cultura del descuido
El taller no solo convoca a intérpretes musicales, sino también a profesionales que emplean la voz como herramienta de trabajo cotidiana, tales como docentes, comunicadores y psicólogos. Según destaca la especialista, el origen de la mayoría de los vicios y malestares vocales radica en una simple falta de atención. A diferencia de otras dolencias corporales ante las que se busca reposo o asistencia médica inmediata, a la voz habitualmente se le exige rendimiento continuo sin registrar sus alertas, intentando sobrellevar la disfonía con paliativos caseros como un té con miel.
El sonido vocal se produce desde la totalidad de la estructura corporal, a partir de posturas, movimientos y ritmos propios de cada individuo. Entre las deficiencias más frecuentes en el uso diario se encuentran el tono inapropiado al hablar, la monotonía expresiva por falta de inflexiones y patrones de respiración inadecuados; factores que pueden corregirse tan pronto como la persona toma conciencia de ellos.
Construir la identidad vocal: la técnica al servicio de la libertad
En un entorno dominado por la sobreestimulación y la imitación, construir una identidad vocal propia exige reconocer el propio instrumento-cuerpo para desplegar una paleta de matices y sensaciones. Al igual que elegimos el modo de vestirnos o el vocabulario con el que nos expresamos, el proceso de cantar implica elegir conscientemente cómo queremos sonar, entendiendo que la identidad no es un rasgo estático, sino una búsqueda dinámica que muta con las experiencias de vida.
Para lograr un uso vocal saludable y libre, la propuesta de trabajo se sostiene en tres pilares esenciales:
1. Comprensión del funcionamiento del instrumento y de la biomecánica corporal que interviene en la fonación.
2. Disciplina y responsabilidad física ajustadas al nivel de exigencia de cada actividad.
3. Uso de la técnica como puente y no como fin en sí mismo, de modo que las herramientas operen al servicio de la libertad interpretativa sin poner en riesgo la salud.
Un espacio inclusivo: cantar es para todos
Frente al mito extendido de que para cantar se requiere un «talento innato», la premisa central del encuentro es contundente: cantar es una posibilidad universal. Cada participante es libre de elegir su espacio de expresión, ya sea una reunión informal, un coro, un escenario profesional o la intimidad del hogar.
El taller de dos horas ofrece una dinámica respetuosa donde nadie está obligado a cantar frente al grupo. Mediante ejercicios prácticos de entrada en calor, vocalización, descompresión de tensiones y análisis de interpretación, se aborda el canto desde la exploración amigable y el disfrute. Con los brazos abiertos y la gratitud intacta, Rafaela aguarda en la escuela de sus inicios a todas aquellas personas interesadas en descubrir el potencial de su propia voz.
El taller
Será este Viernes 9 de octubre de 17:00 a 19:00 horas en la sede de la Escuela 22 de Noviembre: Sargento Cabral 137.
Valor: $20.000 Estudiantes de “La 22”: $10.000
𝗜𝗻𝘀𝗰𝗿𝗶𝗽𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝘄𝗵𝗮𝘁𝘀𝗮𝗽𝗽: 𝟯𝟰𝟵𝟮𝟳𝟬𝟭𝟭𝟵𝟯



