Opinión

Las preguntas que deberá contestar el próximo Intendente


Empezó otro año de elecciones en nuestro país y Rafaela renovará sus autoridades. Una ciudadanía que sepa exigir resultados y controlar los avances será clave.





Por Martín Lehmann - Una de las grandes falencias que tenemos como electorado es no saber exigir resultados concretos. Esto lo saben bien muchos candidatos y lo utilizan para permitirse ser ambiguos en sus discursos de campaña. Es fácil prometer cualquier cosa cuando no hay un objetivo determinado por plazos y fechas concretas.
Como votantes debemos empezar a hacerle siempre a los candidatos preguntas que inicien con "quién, cómo, cuándo, dónde". La actual campaña propagandística de la Municipalidad de Rafaela es un claro ejemplo de lo que acá estoy explicando. Utiliza la fase "El futuro se hace", que suena linda pero no dice absolutamente nada. Lo que tenemos que aprender a preguntarnos es ¿Cómo es ese futuro? ¿De qué futuro me están hablando? ¿Del 2023 o del 2288? ¿Entonces puedo pagar los impuestos y tasas en el futuro o me los van a seguir exigiendo hoy?
Cuando el año pasado el Concejo Municipal aprobó la emergencia en seguridad vial, otorgó un poder al Ejecutivo sin pedir ni resultados o cifras concretas. Nadie exigió, por ejemplo, que hubiera menos de x cantidad de accidentes de motos para x fecha. Tampoco una reducción de x porcentaje de ciclistas atropellados durante el año.
Los resultados están a la vista, los siniestros viales siguen ahí, muertos de risa viendo cómo intentamos apagar un incendio forestal con una pistola de agua. Los choques de autos y motos son parte de una realidad que se sigue intentando barrer bajo la alfombra.
Se vuelve imposible evaluar si llegamos a la meta si no sabemos cuál es. Esto se escucha asiduamente en los discursos de los funcionarios que repiten muletillas como "en los próximos meses", "en un tiempo", y "en los primeros días de tal mes".
Es tiempo de abrazar los datos. A partir de ahora hay que estar atentos y desconfiar de cualquier político que siga utilizando la ambigüedad en sus palabras. Al menos hasta que demuestre lo contrario con hechos.
Dicen que la culpa no es del chancho sino del que le da comer, pero en este caso creo que ambas partes tienen que hacer lo suyo porque si no, nada va a cambiar. Quienes estamos en los medios de comunicación debemos ser incisivos con las preguntas y repreguntas para acercarle a la ciudadanía respuestas que brinden contenido y además queden como archivo de cada funcionario. Por su lado, todos los votantes deben pedir un compromiso objetivo a cambio de dar su voto.
Tomemos el siguiente ejemplo. Imaginemos una persona que compra con mucho esfuerzo un auto 0 km. Hace el pago y como fecha de entrega le dicen "en los primeros días de febrero". Llega febrero y como lógicamente no existía un día concreto, le vuelven a patear la fecha para "los últimos días de febrero". Con este pequeño truco dialéctico la concesionaria ganó un mes ante la pasividad del comprador. La similitud con la realidad política argentina es asombrosa.
Lamento tener que agregarnos más responsabilidades a las muchas que ya tenemos todos. Pero vivir en democracia no es solamente ir a poner la boleta en la urna cada 2 años. Es también hacernos cargo de los empleados que ponemos a trabajar en la administración pública. Tengámoslo en cuenta para este 2023 que recién empieza.


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