Actividad ilegal y temor: el reclamo de los comerciantes rafaelinos por los lavacoches

El crecimiento de esta actividad genera inseguridad y pérdida de ventas, según consideraron los propios comerciantes, en un relevamiento realizado por el CCIRR. "No podemos permitir que estemos amedrentados por personas que realizan una actividad ilícita y que no nos dejen desarrollar nuestra actividad con normalidad", expresó Germán Cíceri, presidente de la Comisión de Comercio & Servicios del CCIRR, a CASTELLANOS.

La presencia de lavacoches en Rafaela se ha convertido en una problemática de gran impacto para los comerciantes de la ciudad, quienes manifiestan sentirse afectados por la creciente cantidad de personas que realizan esta actividad en el espacio público. En un relevamiento realizado recientemente por el Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la Región, del cual participaron más de 100 comerciantes, surgió que más del 50% ha tenido problemas asociados a la actividad que desarrollan los lavacoches en el espacio público; y que casi el 80% de los consultados considera que la presencia de lavacoches tienen un impacto negativo o muy negativo para su negocio.

En este marco, CASTELLANOS dialogó con Germán Cíceri, presidente de la Comisión de Comercio & Servicios del Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la Región (CCIRR), quien expresó su preocupación y reclama una acción concreta por parte del municipio. «Es una temática que tiene muchísimo tiempo y es un eje de trabajo del Centro Comercial. Hay una realidad que es que se incrementó enormemente la masa de lavacoches. Antes, la actividad estaba limitada a unas 30 o 40 personas, muchas de ellas históricas, con acuerdos tácitos con la sociedad. Pero esto ha cambiado. Hoy, la Policía identifica a unas 75 personas activas, un número enorme», explicó Cíceri.

Asimismo, consideró que antes era algo que se observaba solo en el microcentro de la ciudad, pero ahora se ha expandido. Además, han surgido nuevas modalidades, como cuidacoches que no lavan los vehículos y vendedores ambulantes en los semáforos. «Todos están englobados en la misma lógica de personas que utilizan espacios y recursos públicos para una actividad no regulada e ilegal», cuestionó.


Respecto a la respuesta de los comerciantes, que surgió del relevamiento mencionado anteriormente, Cíceri indicó: «Nos cuentan que tienen miedo, que sienten inseguridad y que esto afecta sus ventas. Además, hemos notado que dejó de venir gente de afuera. Muchos prefieren evitar la zona por temor a lo que pueda ocurrir con sus vehículos y eso nos hace perder oportunidades de venta», comentó el dirigente; y agregó que «ocuparse de este tema es clave».

Asimismo, recordó que este tema fue una promesa de campaña del intendente Leonardo Viotti y que ya lo han planteado con él. «Sabemos que está en su agenda y que hay propuestas en desarrollo, pero necesitamos soluciones concretas. No es un tema sencillo, tiene un costado social muy importante, y la idea no es perseguir a los chicos que están en esa actividad, pero no podemos permitir que estemos amedrentados por personas que realizan una actividad ilícita y que no nos dejen desarrollar nuestra actividad con normalidad», afirmó Cíceri.

Esta realidad fue el que los llevó a realizar el relevamiento, para tener un dato duro sobre la misma, poder presentar la información al municipio y pedir una solución. «Como dijimos, no es sencillo, pero creo que también la sociedad está en un momento bisagra, que busca respuestas para abordar temas que no son fáciles, pero que necesitan que los resolvamos», agregó.

Un marco de gran inseguridad

Uno de los aspectos más preocupantes es la inseguridad que se ha generado alrededor de esta actividad. «Ha habido muchos casos de robo, hay peleas por esquinas, consumo de alcohol y drogas en la vía pública. El comerciante es el más vulnerable porque si denuncia, al día siguiente tiene que volver a abrir su negocio y convivir con la misma situación. No es sencillo denunciar cuando la persona sigue estando allí al día siguiente. Uno puede denunciar por algo muy concreto, pero te pueden estar diciendo cosas, o ensuciando, o hay mucha gente que usa el local de baño, y no hay mucho para hacer con eso y el comerciante es el afectado», enfatizó.

Desde el sector empresarial se insiste en que se requiere una acción conjunta entre el municipio, la Policía y la Justicia. En ese sentido, remarcó: «Los datos simplemente son la concreción de la preocupación que tienen los comerciantes y de la necesidad de que nos ocupemos del tema. Este status quo de seguir con lo que se viene haciendo no funciona más. Hubo muchas recetas para tratar de solucionar este problema que no funcionaron, en gestiones anteriores. Así que estamos deseosos de que el Ejecutivo haga algo. Nosotros también nos juntamos con los concejales y les planteamos nuestra mirada, y todos comparten que es un tema del que hay que ocuparse».

A su vez, volvió a remarcar que se necesitan medidas efectivas, «tal vez una nueva ordenanza que dote de herramientas a la Policía para actuar de manera diferente. También hay que pensar en soluciones de inclusión, como programas de empleo o cooperativas, porque si se los desplaza sin ofrecer alternativas, otras personas ocuparán su lugar», destacó.

«Es realmente complejo y somos muchos los actores que tenemos que participar de esta discusión», concluyó.

El tema sigue abierto y la incertidumbre crece entre los comerciantes, quienes esperan que las autoridades tomen cartas en el asunto y encuentren una solución que permita recuperar la seguridad y el normal desarrollo de la actividad comercial en la ciudad.

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