Tal como informara CASTELLANOS, en la madrugada del domingo, un incendio intencional en calle Uruguay al 100 generó preocupación entre vecinos y autoridades debido a su proximidad con un taller de carga de equipos de GNC. Sin embargo, en la mañana de este lunes, las víctimas explicaron que las primeras informaciones eran erróneas: el fuego afectó un inmueble donde opera una empresa de ingeniería, perteneciente al hijo del propietario del taller, y el taller, ubicado detrás de esta propiedad, no sufrió ningún daño.
Según las cámaras de seguridad, el hecho ocurrió cerca de las 2:20, cuando una mujer, acompañada por un menor, llegó en un Fiat Pulse blanco. La mujer pintó paredes con aerosol, apiló bolsas frente a las puertas de madera del inmueble y utilizó un material inflamable para iniciar el incendio. Un testigo alertó al 911, y la rápida intervención de los Bomberos Zapadores y personal policial logró contener las llamas antes de que estas se extendieran al interior de la propiedad.
El propietario, de 47 años, vincula el ataque con un prolongado conflicto personal con su ex pareja, contra quien ha radicado más de diez denuncias por amenazas, daños y agresiones. Según el testimonio del hombre, la atacante utilizó documentos de la empresa para iniciar el fuego, los cuales habrían sido retenidos tras la separación.
Aunque en un principio se informó que el taller de GNC había sido afectado, las autoridades confirmaron que el negocio, ubicado detrás de la empresa incendiada, no sufrió ninguna afectación. Este error inicial generó alarma entre vecinos por el riesgo asociado a los equipos de gas del taller, pero el área comprometida se limitó al inmueble frontal.
El incidente pone nuevamente en debate la eficacia de las medidas judiciales para proteger a las víctimas de violencia familiar. Pese a la existencia de medidas perimetrales, la agresora logró llevar a cabo este ataque sin impedimentos previos.
Por el momento, la fiscal Favia Burella dirige la investigación, que incluye el análisis de las cámaras de seguridad y las declaraciones de testigos. Mientras tanto, el propietario de la empresa afectada sigue exigiendo justicia: «No es la primera vez que denuncio, pero espero que sea la última. Esto es un peligro para todos».



