En el marco de la segunda jornada del XIII Congreso Provincial de Derecho Procesal Penal, desarrollado en Rafaela, el ministro de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, Jorge Baclini, abordó uno de los debates actuales del sistema judicial: los límites que deben existir para acceder a la información almacenada en teléfonos celulares durante una investigación penal.
El magistrado participó del panel dedicado a la evidencia digital y las garantías constitucionales, donde se analizó la posibilidad de exigir a una persona investigada que facilite las claves o datos biométricos necesarios para desbloquear sus dispositivos. «En el teléfono uno guarda toda su vida, porque registra dónde está, con quién habla, con quién se vincula y qué intereses tiene. Entregar el teléfono es entregar parte de mi vida privada», explicó Baclini.
En ese sentido, planteó que la discusión gira alrededor de la necesidad de obtener pruebas para investigar delitos sin vulnerar los derechos constitucionales de las personas. «¿Hasta qué punto en la investigación de un delito se pueden forzar las garantías en función de esta eficacia?», reflexionó.
El debate sobre las claves y los datos biométricos
Baclini explicó que existen diferencias entre solicitar una contraseña numérica y exigir el reconocimiento facial, la huella digital o el iris para desbloquear un dispositivo. En ambos casos, el interrogante es si el Estado puede obligar a una persona investigada a proporcionar esa información.
El ministro mencionó que en países como Francia y Reino Unido existen sanciones por negarse a facilitar determinados datos de acceso. En Santa Fe, una disposición similar había sido incluida en el proyecto original de reforma legislativa, aunque finalmente quedó fuera del texto aprobado.
«Cuando fuimos con la Corte a la Legislatura, dijimos que no era conveniente esa previsión y quedó afuera, no quedó dentro de la norma sancionada», destacó.
También señaló que las modificaciones introducidas durante el tratamiento legislativo alcanzaron otras cuestiones vinculadas con los interrogatorios policiales y los allanamientos. Sin embargo, aclaró que todavía no había realizado una lectura exhaustiva del texto definitivo como para emitir una valoración completa.
Su intención de presidir la Corte Suprema
En otro tramo de la entrevista, Baclini se refirió a la renovación que atraviesa la Corte Suprema santafesina, ante la salida de dos de sus actuales integrantes a fines de noviembre.
El magistrado consideró que la nueva conformación permitirá discutir diferentes perspectivas sobre el funcionamiento del Poder Judicial y establecer objetivos de gestión que contemplen los cambios tecnológicos y las nuevas demandas institucionales.
Consultado directamente sobre si le gustaría asumir la presidencia del máximo tribunal, respondió: «Sí, yo lo tengo dicho. Cuando lo definamos con el resto de mis colegas, en el momento que sea oportuno, pero obviamente que sí, yo tengo esa pretensión, esa ambición».
No obstante, explicó que primero deberá atravesarse una etapa de transición y que posteriormente los integrantes de la Corte definirán su organización interna y el esquema de presidencia.
Finalmente, Baclini valoró la realización del Congreso en Rafaela y felicitó a quienes estuvieron a cargo de su organización, destacando la posibilidad de reunir a jueces, fiscales, defensores, abogados y representantes académicos para intercambiar perspectivas sobre los problemas cotidianos del sistema judicial.



