Por Prof. Antonio Ciceri. La llegada del papa León XIV a la Argentina nos invita también a conocer quién es y, sobre todo, por qué eligió ese nombre.
León XIV es Robert Francis Prevost, nacido en Estados Unidos y con una importante trayectoria pastoral en Perú. Fue elegido Papa en mayo de 2025 y es el primer pontífice de origen estadounidense.
Pero su nombre tiene una referencia muy clara: León XIII, el Papa que en 1891 publicó Rerum Novarum, un documento fundamental para la historia de la Iglesia y de la cuestión social.
En pleno desarrollo de la Revolución Industrial, León XIII puso la mirada sobre las condiciones de los trabajadores, la explotación laboral, los salarios, la pobreza y las desigualdades que estaba generando el nuevo modelo económico. A partir de allí se consolidó lo que conocemos como doctrina social de la Iglesia, basada en principios como la dignidad humana, el trabajo, la solidaridad y el bien común.
Y acá aparece un paralelismo muy interesante.

En 1891, la Iglesia tuvo que reflexionar sobre cómo la Revolución Industrial estaba transformando el trabajo y la vida de las personas. En 2026, León XIV vuelve a plantear esa discusión frente a otra gran transformación: la revolución de la inteligencia artificial.
La inteligencia artificial puede generar enormes oportunidades, pero también plantea preguntas profundas: ¿qué va a pasar con el trabajo? ¿Quién controla estas tecnologías? ¿Cómo se distribuirán sus beneficios? ¿Qué ocurrirá con quienes queden excluidos de este nuevo mundo tecnológico?
En su encíclica Magnifica Humanitas, León XIV pone justamente en el centro la dignidad de la persona frente a estos nuevos desafíos.
Y quizás ahí esté una de las principales enseñanzas de su elección de nombre: los tiempos cambian, las tecnologías cambian y las formas de producir cambian, pero la pregunta por el lugar del ser humano sigue siendo la misma.
Así como en 1891 se discutía cómo construir una sociedad más justa frente a la Revolución Industrial, hoy debemos discutir cómo construirla frente a la inteligencia artificial.
El verdadero desafío no es solamente lograr máquinas más inteligentes, sino construir una sociedad donde la tecnología, la economía y el progreso estén al servicio de las personas y no las personas al servicio de la tecnología.
Porque el futuro no debería ser solamente más tecnológico. También debería ser más humano.



