Sofía Aguilar: «el actor se hace haciendo»

A través de una propuesta que entrelaza cerámica, pintura, performance y gestión participativa, la artista y docente explora los cruces disciplinares en la Sala L del Teatro Lasserre, al tiempo que reflexiona sobre la formación actoral, el entrenamiento de la mirada en las infancias y las tensiones del ecosistema teatral local.

Entre la Piel del Personaje y el Espacio Vivo

En la trama de las artes escénicas contemporáneas de Rafaela, la frontera entre la representación tradicional y la experiencia de instalación se diluye cuando la práctica actoral se nutre de las artes visuales. La propuesta de Sofía Aguilar articula dos proyectos complementarios —Ritual de Cenizas, la transformación desde las aves y Retazo de Personajes, Huellas de Identidad—, concebidos como una indagación integral sobre la identidad artística y el homenaje a los roles que han marcado su trayectoria en las tablas.

La puesta, programada para desplegarse en la Sala L del Centro Ciudad de Rafaela y el escenario principal del teatro, desafía las clasificaciones convencionales al articular pintura, cerámica, dibujo, audio, iluminación, video y performance. Lejos de reducirse a una mera exhibición estática, el montaje exige una ocupación espacial rigurosa. En el centro de la sala se disponen piezas cerámicas y elementos suspendidos desde el techo, mientras que el escenario se transforma en el territorio de una presencia corpórea singular: intérpretes pertenecientes a la Escuela Municipal de Artes Escénicas (EMAE) encarnan esculturas vivientes.


«Tomé distintas telas, calidades de telas, colores y texturas para representar las personalidades de cada uno de los personajes y con eso hice trajes que llamo pieles, para que las intérpretes se pongan esas pieles y actúen desde esculturas vivientes con movimientos lentos y fluidos, sin texto en el escenario.» — Sofía Aguilar.

Esta transposición textil convierte a la prenda en una extensión dramática. Un ejemplo claro se halla en la recreación del personaje de Dolores, figura emblemática de la obra La malasangre de Federico Garcia Lorca, cuya densidad emocional es traducida a través de la materia textil y el gesto ralentizado. Al prescindir de la palabra hablada en la escena, la propuesta traslada toda la potencia dramática a la plasticidad del cuerpo, la luz, el sonido y la calidad de los materiales.

La materia expandida y el archivo colectivo

El cruce disciplinar planteado por la creadora rafaelina trasciende el marco escénico tradicional mediante la incorporación del concepto de «archivo participativo». Reconociendo que el arte contemporáneo habita en el registro y en la memoria compartida, la experiencia contempla una mediación tecnológica accesible: el público puede fotografiar las instancias de la muestra y subir sus registros a una carpeta digital compartida mediante un código QR.

Esta recopilación colectiva no constituye un mero recurso estético; cumple una función metodológica decisiva dentro del proceso académico de Aguilar. La documentación audiovisual reunida por los espectadores se integrará al proyecto escrito y a la fundamentación conceptual que la artista defenderá ante la mesa de examen final entre fines de noviembre y comienzos de diciembre.

La gestión del montaje implica una apropiación física y técnica del teatro. El conocimiento detallado de cada rincón de la sala —adquirido durante su labor como docente y actriz— le permite potenciar la arquitectura del lugar, enfrentando el desafío técnico de suspender piezas del techo y coordinar los aspectos lumínicos y sonoros para la presentación del martes 3 de noviembre.

«El actor se hace haciendo»

Más allá de la exhibición artística, el pensamiento de Sofía Aguilar se detiene en los fundamentos de la pedagogía teatral. Frente al debate sobre si la formación del actor debe ceñirse exclusivamente a las aulas institucionales o al oficio directo, su postura prioriza la práctica escénica sostenida como el verdadero motor de la construcción actoral.

Si bien reconoce que el estudio teórico de la técnica y de la historia del teatro —tanto el repertorio universal como la tradición dramática de Rafaela— resulta indispensable para abrir la mente y comprender la evolución de las formas cómicas y contemporáneas, sostiene que el dominio del oficio sólo se consolida en la experiencia viva sobre el escenario. La repetición continua de una obra ante el público es, desde su perspectiva, la instancia donde el intérprete afina sus recursos y profesionaliza su entrega.

  1. Fundamentación Teórica e Histórica: Estudio de la historia teatral universal y local rafaelina para expandir el marco conceptual y comprender los géneros.
  2. Entrenamiento y Repetición Escénica: Habitar de manera continua el escenario a través de obras y ensayos para moldear la voz, el cuerpo y el personaje.
  3. Consolidación Profesional: Desarrollo de la autonomía interpretativa mediante la vivencia directa de la escena.

Esta misma filosofía alimenta su labor docente en el taller de teatro para niños/as, espacio que funciona los sábados de 10 a 12 horas en el teatro Lasserre, iniciativa impulsada originalmente por Virginia Tessio y María Rosa Luciano. En este espacio, cuya muestra anual está fijada para el 4 de diciembre, el eje no se reduce a la memorización de libretos o la composición de personajes, sino a la enseñanza de una capacidad primordial: aprender a mirar.

  • Observación del entorno cotidiano: Estimular a las niñas a prestar atención a la vereda, a la calle y a los transeúntes, descubriendo los ritmos, formas de caminar y matices vocales de las personas reales.
  • Potenciación de la creatividad infantil: Recibir las propuestas espontáneas de las alumnas y transformarlas en insumos dramáticos.
  • Desarrollo de la atención receptiva: Utilizar la improvisación y el juego dramático para desarrollar una sensibilidad consciente del entorno.

El ecosistema teatral de Rafaela

La trayectoria de Sofía Aguilar permite examinar el estado del arte teatral en Rafaela. La ciudad cuenta con una comunidad de actores valiosos y una oferta variada que abarca desde la formación municipal en la EMAE hasta espacios de producción independiente.

Sin embargo, el diagnóstico sobre el circuito local revela un cuello de botella estructural. Aunque la EMAE proporciona un acercamiento inicial valioso y los talleres independientes ofrecen herramientas para el pasatiempo y la improvisación, el medio local resulta insuficiente para quienes aspiran a una profesionalización continua de alto nivel.

«La EMAE te da el inicio de un acercamiento profesional del actor, pero vos te tenés que seguir formando. Siento que acá queda corto, te tenés que ir a otro lado como para aprender un poco más y profesionalizarte. Rafaela necesita resolver cómo sigue el actor después, porque si no te trabas y no avanzas.» — Sofía Aguilar.

Este dilema se cruza con las tensiones entre el teatro independiente y las producciones comerciales. Frente a la llegada ocasional de elencos externos o contrataciones puntuales, la artista destaca la necesidad de diferenciar la producción basada en el entrenamiento riguroso de aquella que apela al renombre comercial efímero. Para los creadores locales, la continuidad profesional exige una gestión activa:

  1. Autogestión y financiamiento: Elaboración de proyectos escritos para presentar ante estamentos municipales y búsqueda de fondos.
  2. Espacios alternativos: Aprovechamiento de teatros, museos, patios y espacios no convencionales, superando las limitaciones de edificios adaptados que carecen de la infraestructura ideal.
  3. Redes regionales y laboratorios: Participación en festivales, laboratorios y grupos independientes para sostener la dinámica de entrenamiento sin interrumpir la práctica durante largos períodos.

En el plano personal, su horizonte permanece claro, la continuidad del trabajo escénico es innegociable. La producción artística se consolida así como un proceso de transformación constante donde la identidad, la materia y el escenario convergen.

 Ritual de Cenizas, la transformación desde las aves y Retazo de Personajes, Huellas de Identidad, martes 3 de noviembre, 20:00hs Teatro Lasserre.

 

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