Lunes 26 de octubre, 19 horas, auditorio de la UADE (Universidad Argentina de la Empresa) en Buenos Aires. Sobre el escenario, representantes de las embajadas de Finlandia, Suecia y Noruega. En la pantalla, el título de la conversación: Cuando las instituciones funcionan. Organizada por el Instituto Prospectiva Argentina y la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UADE, con la invitación de la red Atlas Smart Cities.
La actividad recorrió cuatro ejes: calidad institucional y gobernanza, educación y capital humano, innovación y desarrollo, energía y sostenibilidad, con la economía circular y la producción como hilos que atravesaron toda la charla. Y una idea que, para Senn, ordena a las otras tres: la educación.
Juan Senn participó, invitado por los organizadores, y estuvo acompañado por el concejal Maximiliano Postovit.
“Si yo te digo Finlandia, Noruega y Suecia, vos me decís: ¿qué tiene que ver con Rafaela? En realidad, tiene mucho que ver. Escuchamos palabras como innovación, confianza, potencia, y en Rafaela tenemos todo eso. Solamente tenemos que hacerlo posible”, dijo Senn al salir del auditorio.
Por eso, de los cuatro ejes, se quedó con uno como punto de partida: la educación. En los países nórdicos es el centro de todo lo demás, de la innovación, de la industria y del bienestar. Finlandia y Suecia están entre los países de Europa con más patentes por habitante, y eso no es casualidad: las universidades, las empresas y el Estado trabajan juntos, y la innovación encuentra dónde aplicarse, con inversión pública y privada.
“La educación es el eje central, y Rafaela tiene con qué: tenemos un entramado de universidades con un potencial enorme. Lo que hay que construir es más relación entre las empresas, las universidades y el Estado, dónde el Estado invierte y las universidades también”, explicó Senn.
Hubo una idea que los tres representantes repitieron de distintas maneras: ven en Argentina un potencial enorme, ellos ya hicieron ese recorrido y saben que se puede. Senn la tomó al pie de la letra.
Las distancias no son tan largas. “Hay temas en los que lo que ellos están haciendo se puede aplicar mañana mismo”, dijo. Y Rafaela, por sobre todas las cosas, es una ciudad que lo permite: puede conectar a todas sus universidades, ya tiene el ejercicio de trabajar entre lo público y lo privado, y tiene por delante el desarrollo del conocimiento como su próxima gran apuesta.
“Rafaela creció con sus fábricas y las va a seguir necesitando. Lo que viene es el desarrollo del conocimiento: una ciudad que, además de producir, innova. Hay que animarse a romper un poco el molde”, agregó.
La otra coincidencia es la confianza en las instituciones. Lo que esos tres países tienen en común no es un recurso natural ni un golpe de suerte: su gente cree en sus instituciones y sus instituciones responden. “¿Sabés qué tienen en común Noruega, Finlandia y Suecia con Rafaela? Mucho. Potencia, innovación y, por sobre todo, la creencia en las instituciones. En Rafaela tenemos 332 instituciones, y ahí es donde está la potencia de la ciudad”, resumió Senn. A Rafaela la hicieron personas que, cuando algo faltaba, se juntaban y fundaban: un club, una cooperadora, un centro vecinal, una biblioteca, una empresa, una universidad. Eso no se importa. Rafaela ya lo sabe hacer.
Entonces, ¿para qué viajar a escuchar a los nórdicos? Para aprender. Para ver cómo un país convierte esa confianza en reglas claras, en trámites simples, en escuelas y universidades que forman para el trabajo que viene, en un Estado que juega a favor. Y eso puede hacerse en Rafaela, porque tenemos con qué. Solo se necesita visión y responsabilidad. Renovar es exactamente eso: aprender de quienes hacen bien las cosas y encontrar el camino propio.
“La potencia de Rafaela la venimos a traer hoy acá, ante representantes de Noruega, Finlandia y Suecia”, cerró Senn.
Rafaela tiene que creer, como creen ellos, en lo que ya construyó: sus instituciones, sus universidades, sus fábricas. Y renovar la confianza para que toda esa energía encuentre nuevos caminos.



