La emoción todavía estaba presente en el rostro de Natalia Vera cuando recibió la medalla de plata ante su gente en Rafaela. La ciclista local acababa de subir al segundo escalón del podio en la prueba Velocidad por Equipos femenina de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y, aunque el oro quedó en manos de Colombia, la deportista local dejó en claro que el resultado representa mucho más que una posición final.
En diálogo con la prensa tras la premiación, Vera reconoció que, “para muchas personas una medalla de plata parece poco, pero para nosotras como atletas es un montón”, expresó.
Del otro lado de la pista estaban corredoras de enorme trayectoria internacional, entre ellas campeonas y subcampeonas del mundo, pero el equipo argentino salió a competir sin resignar posibilidades. “Nosotras como atletas dimos todo y lo dejamos todo por nuestro país. Estoy súper contenta”, remarcó la rafaelina, todavía con la emoción de haber competido en el «Invencible Velódromo» colmado de público.
Un segundo que significó mucho
Más allá del resultado, uno de los objetivos que se había planteado el equipo argentino era continuar mejorando sus registros. Y en ese aspecto, la jornada dejó una satisfacción adicional. Vera explicó que lograron bajar un segundo respecto de la marca conseguida en la clasificación, lo que les permitió acercarse a Colombia, aunque finalmente no alcanzó para quedarse con la medalla dorada.
“El objetivo de este evento era seguir mejorando nuestras pruebas y más que nada nuestra marca personal. Hoy pudimos hacer eso”, señaló. La ciclista reconoció que eran conscientes de la dificultad que representaba enfrentarse a una potencia como Colombia, pero que en ningún momento se dieron por vencidas. “Nosotras somos muy conscientes de eso, pero tampoco nos estábamos dando por vencidas. Dijimos que dábamos todo, por ahí se podían equivocar o podían pasar tantas cosas y fuimos a dar lo mejor. Y bueno, se dio esto”, relató.
El Velódromo, un antes y un después
Para Vera, el resultado también tiene una relación directa con la posibilidad de haber trabajado durante varias semanas en la nueva infraestructura de la ciudad. La selección argentina pudo entrenar durante aproximadamente un mes en la pista de madera de Rafaela, algo que la deportista considera fundamental para la preparación de las competencias internacionales.
“Este velódromo que hoy tenemos en la ciudad de Rafaela va a hacer que nosotras, como ciclistas o en general, podamos mejorar nuestras marcas”, sostuvo. En ese sentido, explicó que la posibilidad de entrenar de manera sostenida en una pista de estas características les permitió encontrar la puesta a punto necesaria para competir. “Pudimos bajar nuestras marcas y encontrar nuestro rol ideal para competir en una pista de madera, cosa que en eventos anteriores era un problema”.
Según Vera, anteriormente viajaban apenas unos días antes de cada competencia para adaptarse a este tipo de superficie, algo que dificultaba alcanzar el nivel de rendimiento buscado. Por eso, no dudó en destacar la importancia que tendrá la nueva infraestructura para el desarrollo del ciclismo nacional. “Creo que este velódromo va a dejar, como siempre dije, un antes y un después para el ciclismo argentino y obviamente para la ciudad”, afirmó.
Además, valoró que la selección argentina pueda seguir utilizando las instalaciones para sus entrenamientos y competencias. “Ya nos dijeron que las puertas están abiertas para nosotros como Selección Argentina y como atleta me llena de orgullo eso de que el Gobierno y la ciudad acompañen”, destacó.
Una medalla con un valor diferente
Pero si hay algo que hizo especial a esta medalla para Natalia Vera fue el contexto. No fue solamente una nueva presea para su carrera deportiva; fue la primera que pudo conseguir en una competencia de esta magnitud junto a su familia y, especialmente, junto a su mamá. “Fue una de las medallas creo que más importantes de mi vida”, confesó.
Vera recordó que a lo largo de su carrera consiguió numerosos podios, atravesando momentos buenos y malos, pero aseguró que esta medalla tiene un significado particular. “Es la primera medalla con mi familia, es la primera medalla con mi mamá”, contó emocionada. Hubo otro elemento que hizo todavía más especial la jornada y fue el acompañamiento de los rafaelinos. El Velódromo estuvo colmado y el aliento acompañó a la ciclista durante la competencia.
“La pista estuvo repleta de gente gritando Argentina, gritando mi nombre y eso no tiene precio”, expresó. Después de una década representando al país, Vera encontró en ese momento una recompensa que excede cualquier resultado deportivo. “Hace 10 años doy todo por estos colores, por esta bandera y que hoy la gente pueda ver eso me llena de orgullo”, concluyó.



