Airaudo: “El código urbano debe volver a trabajarse entre el sector público y privado”   

El arquitecto Carlos Airaudo forma parte de un grupo de profesionales, empresarios y desarrolladores que trabaja en la creación de una fundación para abordar las problemáticas urbanas de Rafaela. En diálogo con CASTELLANOS, planteó la necesidad de revisar la normativa, generar nuevas condiciones para el desarrollo inmobiliario y fortalecer la articulación entre el Estado y los privados. También analizó el potencial del oeste de la ciudad, la actividad nocturna y las oportunidades que presenta el entorno de la Variante. 

El futuro de Rafaela también se define en las decisiones que se toman hoy sobre su crecimiento. Mientras un grupo de arquitectos, profesionales y empresarios avanza en la creación de una fundación que busca generar un espacio de articulación entre el sector privado y el Estado, el arquitecto Carlos Airaudo puso el foco en algunas de las condiciones que, desde su perspectiva, están limitando el crecimiento de la ciudad. 

La iniciativa comenzó a tomar forma luego del encuentro “Arquitectura y Ciudad”, realizado semanas atrás en el Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la Región, que contó con la participación del arquitecto y urbanista Álvaro García Resta, entre otros referentes. Según explicó Airaudo, aquella actividad generó interés entre empresarios, profesionales y desarrolladores, que plantearon la necesidad de darle continuidad a las discusiones que se habían abierto. 

En diálogo con Diario CASTELLANOS, el arquitecto reveló que a partir de esos encuentros comenzó a gestarse una fundación, cuyo nombre tentativo sería “Arquitectura y Sociedad”, que buscará abordar las problemáticas vinculadas con el desarrollo urbano y, especialmente, generar un canal de diálogo entre quienes toman decisiones desde el Estado y quienes forman parte del sector privado. 


“Yo recibí un montón de pedidos de los privados para que hagamos algo con el resultado de ese evento”, explicó Airaudo, quien contó que desde entonces se vienen reuniendo empresarios, profesionales, arquitectos jóvenes y otros actores vinculados con la ciudad. 

La intención es que los privados tengan representación dentro de ese espacio y puedan acercar sus inquietudes y propuestas al ámbito público. Para Airaudo, esa articulación resulta necesaria especialmente a la hora de discutir las condiciones que Rafaela ofrece para su desarrollo. En ese sentido, uno de los principales puntos que considera necesario volver a poner sobre la mesa es el Código Urbano. 

El arquitecto cuestionó que durante los últimos años las decisiones vinculadas con la normativa urbana hayan sido tomadas principalmente desde el sector público, sin incorporar suficientemente la mirada de quienes desarrollan e invierten en la ciudad. “Yo creo que el código hay que volverlo a tratar, darle más estudio entre los públicos y los privados. Porque creo que el código fue simplemente decisiones de los públicos. No se tuvo en cuenta al privado. No se lo tiene en cuenta todavía”, afirmó. 

Desde su perspectiva, algunas de las disposiciones actuales terminan dificultando y encareciendo los proyectos inmobiliarios. Entre los ejemplos mencionó las restricciones relacionadas con las alturas de los edificios y los retiros obligatorios, además de las dificultades que presenta Rafaela para la construcción de subsuelos debido a las características del suelo y las napas. “Hay una parte que es netamente del desarrollo inmobiliario. No seduce a nadie”, sostuvo Airaudo, al explicar que las condiciones de construcción terminan incidiendo directamente en los costos de los emprendimientos. 

Para el profesional, esta situación también debe analizarse teniendo en cuenta que los inversores comparan las condiciones que encuentran en distintas ciudades antes de decidir dónde colocar su capital. “Si no, nadie viene a invertir acá a Rafaela. La gente, con el mismo dinero, construye en Santa Fe, construye en Rosario”, planteó. 

En ese sentido, consideró que el desarrollo inmobiliario no debe ser visto únicamente como una actividad vinculada con la construcción de viviendas o edificios, sino como un movimiento capaz de generar empleo, consumo y nuevas oportunidades económicas. “Si hay inversiones, eso desparrama en toda la sociedad, genera trabajo, genera movimiento de venta, genera el mercado inmobiliario. En fin, yo creo que habría más oportunidades, más oferta”, explicó. 

Airaudo incluso comparó la evolución de Rafaela con otras ciudades de la región y mencionó los casos de Reconquista y San Francisco como ejemplos de localidades que, según su mirada, han logrado un mayor crecimiento en materia de desarrollo inmobiliario. 

Una fundación para pensar la ciudad

La futura fundación pretende ampliar esta discusión y no limitarla exclusivamente a cuestiones vinculadas con la construcción. 

Airaudo explicó que la denominación “Arquitectura y Sociedad” responde a una concepción más amplia sobre el rol de los profesionales. “Nosotros, los arquitectos, hemos estudiado, estamos preparados para tratar de solucionar los problemas de la gente. Por eso, yo creo que todo lo que abarque la problemática del habitante, todo lo urbano, creo que por ahí va a ser la función”, definió. 

En esa mirada entran cuestiones como la recuperación del centro, la actividad nocturna, la gastronomía, el turismo, los espacios públicos, el desarrollo inmobiliario y la expansión de la ciudad. 

Airaudo destacó la existencia de mecanismos de articulación entre privados y Estado en otras ciudades y consideró que Rafaela necesita generar una herramienta similar. “Tiene que haber alguien que articule lo público y lo privado. Acá nunca existió esto. Esta es la idea, arrancar con esto”, sostuvo. 

El oeste y el impacto de los nuevos desarrollos

Otro de los puntos sobre los que Airaudo puso especial atención fue el crecimiento del sector oeste de Rafaela, donde destacó la aparición de nuevos proyectos públicos y privados. 

En particular, valoró el desarrollo impulsado por Juan Lagrutta y su vinculación con la infraestructura que se está construyendo en el marco de los Juegos Suramericanos. “Este proyecto es algo que veo y aplaudo”, expresó. 

El arquitecto destacó además el impacto que las obras tienen actualmente sobre el empleo, aunque advirtió que buena parte de esa actividad está directamente vinculada con la ejecución de la infraestructura para los Juegos y que será necesario observar qué sucederá con la mano de obra una vez finalizados esos trabajos. 

Airaudo diferenció el emprendimiento de Lagrutta de otros proyectos que se concentran principalmente en la venta de lotes. Desde su perspectiva, la propuesta tiene una concepción más integral y puede generar una transformación urbana en el sector. “Esto es mucho más interesante. El de Lagrutta es un desarrollo urbano que va a potenciar el sector, no solamente vender lotes, es otro modo de vida que se propuso”, sostuvo. 

La Variante como una oportunidad pendiente

Al mismo tiempo, el arquitecto fue crítico con las restricciones que observa para el desarrollo de actividades en el entorno de la Variante Rafaela. 

Consideró que existen sectores donde las dificultades hídricas todavía requieren soluciones, pero sostuvo que eso no debería significar que todo el sector quede cerrado a nuevas posibilidades de inversión. “Hay lugares donde todavía no se pudo solucionar el tema hídrico, pero hay lugares donde sí. Entonces, en los lugares donde se puede, no entiendo por qué está todo negado”, planteó. 

Airaudo tomó como referencia experiencias de ciudades cordobesas, como Río Cuarto, donde cámaras empresarias y comerciales impulsan proyectos para aprovechar los corredores productivos y logísticos. 

Desde su perspectiva, Rafaela debería analizar esas experiencias y evaluar qué actividades podrían desarrollarse en torno a la Variante, especialmente aquellas que necesitan ubicarse fuera del área urbana consolidada. 

Entre ellas mencionó empresas vinculadas con el campo, centros de acopio y actividades logísticas que podrían aprovechar la ubicación estratégica de la ciudad. 

El profesional también recordó el rol que históricamente tuvo la Ruta 34 para Rafaela como lugar de paso y de servicios para quienes viajaban hacia el norte o el sur del país. “Antes en Rafaela pasabas por la Ruta 34 y tenía todo tipo de servicio. Los que viajaban siempre hacían la parada en Rafaela, un lugar de parar a comer, a irse a dormir”, recordó. 

A su entender, la transformación de la traza terminó modificando esa dinámica y dejó a la ciudad como un lugar sin servicios que ofrecer para buena parte de quienes circulan por la zona. “Hoy es solamente un lugar de paso y tampoco tenés desarrollos”, sostuvo. 

Una discusión que requiere tiempo

Airaudo reconoció que las transformaciones que plantea no pueden concretarse de manera inmediata y que muchas de las dificultades que hoy enfrenta Rafaela son producto de decisiones y procesos acumulados durante años. “No es fácil volver a revertir todo esto. No es fácil de un día para el otro, lo que no se hizo en tantos años es muy difícil que se haga en un año. Pero bueno, yo creo que debemos intentarlo, por lo menos”, concluyó. 

En ese escenario, la futura fundación aparece como un nuevo actor que busca aportar ideas y generar discusión. La intención, según Airaudo, es que arquitectos, empresarios, desarrolladores y otros sectores de la sociedad puedan sentarse en una misma mesa para pensar qué ciudad se quiere construir y qué condiciones necesita Rafaela para volver a crecer, con una mirada conjunta entre lo público y lo privado. 

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