Por Sebastián Pintos – Una de las obras más imponentes que se están llevando a cabo en Rafaela desde hace meses es el Distrito Joven, que aunque hoy aparece estrechamente vinculado a las obras que Rafaela ejecuta para los XIII Juegos Suramericanos ODESUR 2026, sus orígenes preceden a la designación de la ciudad como sede. Esta iniciativa de desarrollo urbano comenzó a gestarse en 2023, cuando la familia Lagrutta, propietarios de un predio de aproximadamente 50 hectáreas decidieron que este sector del oeste de Rafaela no seguiría el modelo tradicional de loteo, sino que sería un lugar donde se reconfigure la lógica de habitar los espacios que se presentaba en la ciudad.
«Lo normal hubiese sido hacer las calles y dividir en los clásicos lotes de Rafaela, pero entendimos que había otra oportunidad», explicó el empresario Juan Lagrutta durante una entrevista exclusiva con Diario CASTELLANOS. A partir de esa premisa convocaron a un estudio de arquitectura para elaborar un master plan que definiera los lineamientos generales del crecimiento futuro del sector.
Ese trabajo partió de un proceso poco habitual y en lugar de diseñar el proyecto de manera aislada, se realizaron consultas por separado con el Municipio, desarrolladores inmobiliarios y potenciales usuarios para identificar qué necesitaba la ciudad.
Según detalló Lagrutta, desde el ámbito municipal surgió la necesidad de preservar una baja densidad edilicia, incorporar abundante espacio verde y privilegiar superficies absorbentes, mientras que las inmobiliarias hicieron hincapié en la importancia de ofrecer edificios con espacios comunes, áreas recreativas y mejores servicios. «La idea fue escuchar a todos por separado y después sintetizar esas necesidades en un proyecto que pudiera responder a cada una de ellas», describió.
ODESUR como punto de inflexión
El desarrollo y el master plan ya estaba delineado cuando apareció la posibilidad de que Rafaela fuera una de las sedes de los Juegos Suramericanos. Fue entonces cuando la Provincia identificó ese sector como el lugar indicado para emplazar la Villa Olímpica, el microestadio y parte de la infraestructura deportiva.
«El master plan ya existía. Cuando la Provincia lo conoció entendió que era el sitio ideal para ubicar la Villa Olímpica y el estadio. A partir de ahí reformulamos algunos aspectos y llegamos al acuerdo», recordó el empresario.
Ese convenio, alcanzado en mayo de 2024, implicó la cesión de un terreno de dos hectáreas para la construcción del Microestadio y desde el Grupo Lagrutta se comprometieron a realizar la obra de la Villa Olímpica, lo que permitió acelerar buena parte de las obras previstas para el sector.
Para Lagrutta, los Juegos funcionaron como un fuerte impulsor de un proyecto que ya estaba en marcha. «Fue una gran oportunidad para la ciudad y también para nosotros. Los Juegos duran apenas unos días, pero toda la infraestructura queda para Rafaela», afirmó.
Un ecoparque como eje del desarrollo
Lejos de concebirse únicamente como un emprendimiento inmobiliario, el Distrito Joven propone una organización urbana donde el espacio público ocupa un rol central.
El gran proyecto prevé un gran ecoparque estructurado en tres etapas, una de ellas con la Plaza de las Infancias; el Parque Praderas del Estadio y en tercer lugar la futura Reserva Natural. Actualmente las obras avanzan sobre las dos primeras, junto con la Villa Olímpica, el microestadio y una laguna de retardo destinada al manejo de los excedentes hídricos.
Para el arquitecto Mauro Williner, integrante del Estudio PAF, esa decisión marca una diferencia conceptual respecto de otros desarrollos urbanos. «El proyecto viene a conjugar varias necesidades que tenía Rafaela, por un lado, la demanda de nuevas viviendas, el reclamo por más espacios públicos de calidad y la posibilidad de aprovechar la oportunidad que representan los Juegos Suramericanos», explicó, también en diálogo con CASTELLANOS.
Según indicó, cuando el proyecto esté completamente desarrollado el ecoparque abarcará alrededor de 30 hectáreas de espacios verdes que podrán ser disfrutados por toda la comunidad.
Infraestructura que también educa
Uno de los aspectos que más destacan sus autores es la integración entre infraestructura urbana y paisaje. La laguna de retardo, por ejemplo, no fue concebida únicamente como una obra hidráulica destinada a controlar excedentes pluviales, sino como parte del parque público. «No quisimos que fuera una infraestructura aislada e inaccesible. Forma parte del espacio público y, además de cumplir una función hídrica, tendrá un valor paisajístico, ambiental y educativo», explicó Williner.
El proyecto también incorpora vegetación nativa, criterios de diseño sustentable y soluciones basadas en la naturaleza, buscando que cada intervención responda simultáneamente a necesidades ambientales, recreativas y urbanísticas.
Un desarrollo abierto a la evolución de la ciudad
Tanto Lagrutta como Williner coincidieron en definir al master plan como un instrumento flexible, capaz de adaptarse a las transformaciones que experimente Rafaela en los próximos años. n«Es un proyecto vivo», resumió Lagrutta al señalar que el propio ingreso de ODESUR obligó a modificar parte del diseño original para incorporar nuevas infraestructuras.
Williner agregó que esa lógica también alcanza a las etapas que aún restan ejecutarse, especialmente el sector de la reserva natural, donde se buscará incorporar aportes de vecinos, instituciones y especialistas mediante instancias participativas como la desarrollada ayer por la tarde en el complejo Cultural del Viejo Mercado, o la que tendrá lugar este sábado en la UNRaf, con el taller que estará coordinado por Gabriel Burgueño y Ana Lis Rodríguez Nardelli.
En esa línea, ambos profesionales consideran que el principal legado del Distrito Joven no estará únicamente en las viviendas o en la infraestructura deportiva, sino en la posibilidad de ofrecer una nueva forma de crecimiento urbano para Rafaela, donde el espacio público, la naturaleza y la planificación a largo plazo ocupen un lugar protagónico.




