Por Observatorio Político. Los primeros antecedentes en la materia son las Ordenanzas N.º 2008 y 2155, de hace casi cuatro décadas, que fueron derogadas y reemplazadas por la N.º 2269/88. Esta, a su vez, fue derogada y reemplazada por la N.º 2382/91 («Reconocimiento de FEV y aprueba su Estatuto»), que supuestamente está vigente.
Por otro lado, convivieron con la original N.º 2567 y la posterior N.º 3139, que fueron derogadas y reemplazadas por la actual N.º 3521 en el año 2002 («Ordenanza Vecinales»), y la N.º 4004, que modificó algunos artículos de la 3521.
Si el lector encuentra confusos estos renglones precedentes, pruebe aclararlos consultando el Digesto Municipal y tendrá una verdadera idea del problema y de la necesidad de una actualización adecuada.
A 25 años del último ordenamiento, y vistos los numerosos inconvenientes existentes, la conducción de la Federación de Entidades Vecinales, período 2024/2026 (Álvarez-Barreiro), asumió proponiendo, entre uno de sus objetivos declarados, la actualización de las ordenanzas.
La propuesta no recibió ninguna consideración del Gobierno de Viotti-Bottero. Hubo algunas declaraciones de funcionarios como para estar a la altura de las circunstancias, pero nada más.
Transcurridos más de dos años de su asunción y ante el desaguisado cometido por el Área de Coordinación de Vecinales de M. Tamagnini con motivo de las elecciones vecinales de marzo de 2026, tomaron nota de que, una vez más, la realidad y la FEV les impusieron la agenda, y la consideración del tema tomó otro cariz.
Con un vía libre vergonzante implícito por parte del Ejecutivo, la concejal de Unidos, Mabel Fossatti, presentó a fines de abril un proyecto de ordenanza que es la base de discusión de la presente alternativa.
En principio causó muchas dudas, porque se lo interpretaba solamente como un reflejo de corrección de los inconvenientes electorales recientes y de los vicios de control de muchos años, dando paso a la oportunidad y necesidad de la digitalización documental, mecanismos de control y cambios en la constitución de listas y mecanismos electorales.
Nada más. Y, justamente por eso, parecían implicar la anulación y el quite de una serie de atribuciones, responsabilidades y derechos existentes en las ordenanzas anteriores, otorgadas a las comisiones vecinales en cuanto a definiciones, solicitudes y control de obras públicas, presentación de proyectos ante el Gobierno, entre otras facultades.
Sin embargo, en el curso de consultas extraoficiales posteriores, el grupo de trabajo integrado por Mabel Fossatti, Alejandra Sagardoy y Eloísa Torreano manifestó que no había inconvenientes en aceptar mantener las atribuciones mencionadas; solo faltarían las formalidades correspondientes para incorporarlas.
En resumen, a la fecha la propuesta original innova en materias como el número de miembros de las comisiones vecinales, los controles a ejercer por parte del Gobierno, la digitalización y una serie de modificaciones en el reglamento electoral.
Desde la conducción anterior de la Federación de Vecinales se les acercaron, en mayo, sugerencias para incluir un Código de Ética y Sanciones, normas de habilitación personal de los candidatos, definiciones sobre la personería jurídica de las vecinales y de la FEV, la inclusión formal de la financiación detallada de la actividad vecinal en los presupuestos anuales de la administración, la normalización impositiva, una escuela de dirigentes, un reglamento de interacción entre Gobierno y vecinales, la reglamentación precisa de la inclusión de minorías y un reglamento específico de reuniones y procedimientos en las vecinales.
Todos los temas que hacen a la tarea que se inicia hoy en el Concejo son complejos y largos de explicar correctamente, por lo que serán motivo de una serie de publicaciones y documentos separados por parte de Observatorio Político, incluyendo opiniones o cuestiones que eventualmente acerquen las vecinales o vecinalistas que así lo deseen.
Por lo pronto, llega este momento tan importante y los protagonistas se dividen en varios grupos.
El primero es el grupo promotor, con Mabel Fossatti, Alejandra Sagardoy y Eloísa Torreano a la cabeza, merecedor de un justo reconocimiento por el impulso aplicado al tema. En realidad, al comenzar las formalidades, este grupo se amplía a todos los miembros del Concejo Municipal.
Un segundo grupo, obviamente y sobrevolando todo el proceso, es el Poder Ejecutivo, del que lo mejor y único bueno que esperamos es que no interfiera con su mirada obstructiva y de subestimación del vecinalismo durante el proceso, ni con vetos amañados al final del mismo.
Está sospechada, en ese rechazo a priori, la Fiscalía Municipal. No por falta de idoneidad, sino por la falta de independencia técnica respecto de los intereses políticos del Ejecutivo. Ya hay antecedentes de que, ante determinadas alternativas, actúa como respaldo de este y no necesariamente como Fiscalía del Estado Municipal.
Un tercer grupo son los vecinalistas, por sí mismos, a través de sus representantes y de la representación de segundo grado de las vecinales, que es la Federación.
Se trata de un sector muy heterogéneo, de al menos 41 voces, que reúnen muy distintos conocimientos en la materia, experiencias diversas en la actividad y también diferentes compromisos políticos o intereses creados con el Gobierno Municipal o con la política partidaria.
La Federación de Vecinales actual debería ser un punto de referencia importante, pero aún no ha dado a conocer sus opiniones ni ha intentado o logrado conducir un proceso interno con todas las vecinales que simplifique la tarea.
Por el momento ha sido vocera del Gobierno en la organización de reuniones, teniendo como guía la sugerida por el propio Gobierno, y se verá sobre la marcha cuál será su participación.
Paralelamente a estos grupos, sería un error no considerar a los muy valiosos asesores profesionales independientes de la ciudad: especialistas jurídicos en derecho constitucional, con amplia experiencia local y nacional en la materia, y especialistas contables a la hora de abordar las cuestiones tributarias y económicas.
Todos estos temas tan complejos y todos estos grupos de protagonistas complementarios conforman un verdadero mundillo que deberá esforzarse para dar lo mejor de sí en pos del resultado deseado.
El Concejo dispondrá naturalmente las participaciones y la organización del proceso. Pero, claro está, el centro de todo es el mismísimo Concejo Municipal. Es su tarea específica y resulta insustituible en sus funciones.
Lo iniciará con un voto general pleno de confianza en su accionar, confianza que es merecida vistas sus actuaciones en la materia durante los últimos años, o por lo menos mientras no estuvo amañado por la mala costumbre de las mayorías automáticas.
El equilibrio de fuerzas debería garantizar suficiente pragmatismo a la hora de las decisiones.
En lo personal, y como producto de gestiones individuales y de bloques realizadas en los últimos años relacionadas con tareas de representación vecinal ante los legisladores, soy muy optimista.
Los bloques mayoritarios, y también miembros de la alianza gobernante, aun llegando desde distintas instancias ideológicas, han dado muestras de comprender la necesidad de un vecinalismo superador, independiente y mejor integrado con los responsables de conducir la ciudad, como son el Ejecutivo y el Legislativo.
Han demostrado no tener miedo ni reticencias frente a la modificación de los paradigmas en ese aspecto. Que el ciudadano, como vecino y a través de sus representantes, las vecinales, vuelva a participar correctamente en el sistema, del que se aleja cada vez más, incluso para votar de vez en cuando, y a veces ni siquiera para eso.
Por ahora, el cuarto y el quinto piso del Palacio, cuando escucharon estas ideas, cerraron la puerta y no la abrieron más.
El sexto piso, en cambio, y sin dudas, vuela más alto.
Suerte para todos. Que sea un buen trabajo.



