El panorama de la industria láctea argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos, con un foco de conflicto que mantiene en vilo a las localidades de Lehmann y Suardi. La emblemática empresa Verónica, que supo ser un pilar de la producción regional, hoy se encuentra en una situación que los representantes gremiales califican como «terminal».
En una reciente entrevista con medios locales, Domingo Possetto, delegado de ATILRA (Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina), brindó un diagnóstico descarnado sobre la realidad de la firma. Según el dirigente, las plantas están trabajando exclusivamente «a fazón» (procesando leche de terceros), lo que evidencia una descapitalización alarmante.
Un acuerdo que se desvanece
Desde septiembre pasado, existía un acuerdo tripartito entre el Ministerio de Trabajo, el sindicato y la empresa para garantizar el pago de hasta un millón de pesos semanales a los empleados. Sin embargo, el esquema colapsó esta semana.
«Ayer era el último pago y no lo pudieron completar. Sabemos que hay poca leche en la fábrica y estamos a la espera de medidas del consejo directivo nacional ante una situación que parece terminal», expresó Possetto con preocupación. Para el dirigente, existe una marcada «falta de voluntad» por parte de los propietarios para sacar la empresa adelante, a pesar de que hubo interesados en adquirirla.

El impacto social: más allá de la fábrica
La crisis de Verónica no es un hecho aislado, sino que afecta a 480 trabajadores de forma directa. Possetto hizo hincapié en el «efecto dominó» que genera el cierre o la caída del salario en los pueblos: «Cuando un salario se paga bien en un pueblo, significa que hay un comercio trabajando, una bicicleta que se arregla, combustible que se vende. Todo ese entorno hoy queda muy castigado».
A este escenario se suma la situación de otras empresas del sector:
-ARSA: Afecta a 500 trabajadores entre Córdoba y Buenos Aires.
-La Suipachense: Atraviesa conflictos similares en la provincia de Buenos Aires.
-SanCor: Institución históricamente «venida a menos» que sigue sin recuperar su potencial.
Salud en jaque y desafíos gremiales
Uno de los puntos más sensibles de la entrevista fue el financiamiento de la obra social. La falta de aportes patronales genera un déficit directo en el sistema de salud de los trabajadores. «El sistema es solidario: hay que utilizar las reservas de los que aportan para atender a quienes se quedan sin trabajo, y eso nos trae dificultades enormes para cumplir con los pagos a los prestadores médicos», explicó el delegado.
En Rafaela, la jurisdicción cuenta con más de 3.000 beneficiarios que dependen de este sistema. Si bien la clínica del gremio en Sunchales ayuda a absorber parte de la demanda, la logística se vuelve insostenible ante la falta de recursos genuinos.
Un nuevo período bajo amenaza
Finalmente, Possetto vinculó la crisis sectorial con el contexto nacional, rechazando las reformas laborales que busca impulsar el Gobierno: «Quieren oprimir los derechos de los trabajadores y desintegrar la organización gremial. Nuestra única forma de defensa es la unidad y la fuerza en común».
Con el vencimiento de los acuerdos y la producción en mínimos históricos, el futuro de los trabajadores de Verónica pende de un hilo, a la espera de una inversión de capital que, por ahora, no parece asomar en el horizonte.



