Dar de Corazón: el comedor que resiste con solidaridad en medio de la urgencia

Tras la aprobación en el Concejo Municipal que garantiza la entrega de alimentos, Marta —dueña del comedor Dar de Corazón— compartió su testimonio sobre la dura realidad que atraviesan cientos de familias y el valor de seguir luchando por los que más necesitan.

Marta es el corazón detrás del comedor comunitario Dar de Corazón, un espacio que alimenta a más de 120 mamás y 220 niños en Rafaela. Este jueves, tras la aprobación en el Concejo Municipal de la continuidad del programa de asistencia alimentaria, no ocultó su emoción: “Me siento muy feliz porque aprobaron estos meses para recibir los alimentos. Hay familias que no tienen ni un plato de comida”, expresó.

Durante su participación, Marta agradeció a los concejales que votaron a favor del proyecto, y también al pueblo de Rafaela que, según sus palabras, siempre colabora. Pero no ocultó su preocupación por la escasez de recursos: “Ayer me pidieron tantas veces pan, pan, pan… porque no había viandas. Es horrible decirle a alguien que no hay nada para darle”.

Actualmente, el comedor puede funcionar solo dos veces por semana, gracias a donaciones ocasionales de una pollería local. “100 gramos de carne para una familia es muy poco. Una persona sola no come con una alita. Hay una gran necesidad”, remarcó.


Además, explicó que debió suspender los servicios en los barrios por falta de alimentos y recursos: “Los abuelos me piden que vuelva a cocinar, pero no puedo. No me alcanza”, lamentó.

En medio de la situación crítica, Marta ya se encuentra organizando la celebración del Día del Niño. “Estoy tan feliz porque, gracias a la gente de Rafaela, vamos a poder hacer algo para los chicos. Siempre ayudan”, señaló con orgullo.

A pesar del alivio por la aprobación, Marta advirtió que aún hay días en los que las familias no tienen garantizada la alimentación. “Los viernes, por ejemplo, antes colaboraban con una porción, pero ahora no tengo cómo sostenerlo. La gente viene y me golpea la puerta, me pide por favor… pero no sé de dónde sacar más”, contó.

Durante el mismo encuentro, también se expresó Josefina, integrante de un grupo de jubiladas que se reúne los miércoles en la plaza. “Reclamamos porque la jubilación no alcanza y los medicamentos están imposibles. A veces somos 20, otras 70. Nos estamos uniendo con otros reclamos, porque todos pedimos lo mismo: dignidad”, afirmó.

El testimonio de Marta expuso una realidad que interpela. A pesar del esfuerzo institucional, aún quedan necesidades sin cubrir. Sin embargo, su voz también dejó un mensaje de esperanza: “Gracias a quienes votaron, gracias por pensar en los que menos tienen. Ojalá sigan haciéndolo, porque hay niños y abuelos que necesitan comer todos los días, no solo tres veces por semana”.

Lo más leído de la semana

El sábado 17 se anuncia una nueva edición de la Fiesta de la Mamona al Horno

La Comuna de Bella Italia se encuentra promocionando una...

Hugo Menossi renunció a la Coordinación de Vecinales de la Municipalidad

Hugo Menossi presentó su renuncia a la Coordinación de...

SADAIC reafirma que los salones comerciales deben pagar por el uso de música

Durante los últimos dos años se extendió entre propietarios...

Sancor Seguros celebró sus 80 años desde al lugar donde comenzó todo

Hay aniversarios que se celebran mirando hacia atrás y...

Más de esta sección