Street Dolars: el nuevo plan de Caputo para remonetizar la economía argentina

El escenario no es casual, en medio de una competencia de monedas, con una inflación aún alta pero en proceso de desaceleración, y un mercado expectante ante las reformas fiscales y laborales que el oficialismo empuja en el Congreso, el mensaje fue claro: el Gobierno busca darle “nafta” a la economía. Y en la metáfora del ministro, esa nafta son los dólares.

En un país donde el dólar no solo es una moneda, sino una obsesión colectiva, el anuncio del ministro de Economía, Luis Caputo, de que se vienen medidas “para fomentar el uso de dólares en la economía” ha generado alto revuelo. Sin brindar demasiados detalles, Caputo prometió una política que va a sorprender y que será presentada en las próximas dos semanas. Aquí empiezan las especulaciones ¿Qué se esconde detrás de esa frase críptica? ¿Una dolarización encubierta, una liberalización cambiaria o simplemente un incentivo para blanquear divisas?

El escenario no es casual, en medio de una competencia de monedas, con una inflación aún alta pero en proceso de desaceleración, y un mercado expectante ante las reformas fiscales y laborales que el oficialismo empuja en el Congreso, el mensaje fue claro: el Gobierno busca darle “nafta” a la economía. Y en la metáfora del ministro, esa nafta son los dólares. O más precisamente, la remonetización, es decir, la reincorporación de dinero circulante —en pesos y en divisas— a la economía formal.

¿Por qué es necesario este paso? Porque la economía argentina, en los últimos años, sufrió una fuerte contracción del dinero en circulación. La incertidumbre, la inflación y los controles cambiarios empujaron a los ciudadanos a refugiarse en el dólar, pero fuera del sistema. Hoy, según estimaciones privadas, hay más de 250.000 millones de dólares de argentinos fuera del circuito bancario, entre cajas de seguridad, colchones y cuentas offshore. Y el Gobierno quiere que al menos una parte de ese capital vuelva a trabajar. Tengamos presente que esos dólares en el colchón no generan nada, ni para el tenedor de los mismos, que pierden frente a la inflación nuestra y de EEUU, pero tampoco genera nada para la economía de la Nación.


El regreso de esos dólares al circuito bancario tendría un efecto revitalizador inmediato sobre el sistema financiero. Aumentaría la capacidad de los bancos para prestar dinero a tasas más competitivas, ampliaría el crédito disponible para empresas y familias, y reduciría la presión sobre el financiamiento público. En un contexto de escasez crónica de divisas, captar esos recursos permitiría también aliviar las reservas del Banco Central sin recurrir a deuda o a mayores ajustes.

Pero el impacto más profundo se vería en la economía real. Cuando los dólares guardados empiezan a circular, financian consumo, inversión, obras, emprendimientos. Dinamizan sectores clave como la construcción, el comercio, la industria y las pymes. Se multiplican en el tejido productivo, generando empleo, ingresos y recaudación. En otras palabras, dejan de ser dinero inmóvil para convertirse en motor de crecimiento. Y ese, en definitiva, parece ser el norte que busca el equipo económico.

Lo que se especula entre analistas es que Caputo podría lanzar una especie de legalización del uso del dólar para ciertas transacciones o contratos, o incluso avanzar en un régimen que facilite el uso de cuentas en dólares digitales, una vía intermedia entre la dolarización total y el esquema bimonetario. Otra opción sería un blanqueo fiscal con beneficios impositivos. En todos los casos, el objetivo es claro: atraer esos fondos paralizados y convertirlos en inversión, crédito y consumo. Hay que tener presente que, como había cepo cambiario, muchos dólares fueron comprados con dinero blanco, como ahorro de trabajadores, jubilados, etc., pero al comprar en el blue se convierte en dinero del mercado negro que es más difícil ingresar al circuito formal

La movida también tiene un mensaje político: mostrar que el Gobierno tiene un plan, que la economía dejó atrás el riesgo de colapso y que es momento de apostar por la estabilidad. En palabras del ministro, Argentina puede crecer más del 6%.

Fomentar el uso de dólares no es solo una decisión económica. Es, ante todo, una señal cultural, una forma de reconocer lo que ya sucede de hecho en la economía informal y en la vida cotidiana de millones de argentinos. Lo interesante será ver si esta medida, que todavía está envuelta en misterio, se convierte en un verdadero puente entre el modelo deseado y el modelo posible. Porque en Argentina, más que en cualquier otro país, el dólar no solo cotiza: define el pulso de la política, la economía y el humor social.

#BuenaSaludFinanciera   @ElcontadorB  @GuilleBriggiler

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