Los números, como siempre, abren preguntas. En las PASO de 2023, Maximiliano Pullaro se imponía como candidato a gobernador con 506.000 votos, en una interna muy competitiva dentro del frente opositor. La participación fue alta: votaron 1.600.000 santafesinos. Aquella elección fue el trampolín que lo llevó a la Casa Gris.
En 2025, el escenario fue otro. Pullaro encabezó la lista oficialista para la Convención Constituyente, esta vez en una elección general, sin competencia interna. Obtuvo 484.400 votos sobre un total de 1.400.000 personas que se acercaron a votar. La diferencia es clara: más de 21.000 votos menos en términos absolutos, y una baja en la participación que no puede pasarse por alto.Un dato no menor: ya sea por desconocimiento o por desinterés, un amplio sector del electorado no comprendió cabalmente la naturaleza de esta elección. Muchos creyeron que se trataba de una PASO legislativa más, cuando en realidad se definían los representantes definitivos para redactar —o no— una nueva Constitución provincial. El desliz informativo o la apatía ciudadana pueden haber jugado en contra de un oficialismo que esperaba una validación más amplia.
La comparación entre ambas instancias no es lineal. En 2023, Pullaro competía en una interna con alta exposición mediática y fuerte movilización partidaria. En 2025, su nombre figuraba en una lista única dentro de una elección general con menor visibilidad y comprensión pública. Aun así, los números generan lectura política.
Con un año y medio de gestión sobre sus espaldas, el gobernador ha tomado decisiones fuertes: descuentos a docentes por días de paro, reforma de la Caja de Jubilaciones, propuestas para modificar el funcionamiento de la Justicia. Son medidas que consolidan un estilo de gestión pero también generan resistencias.
El resultado de esta elección no implica una derrota, pero sí deja señales. Pullaro mantiene un caudal importante de apoyo, pero no logra ampliarlo. Y en el contexto de una posible reforma constitucional, ese capital político —más allá del número de bancas— será decisivo para sostener la iniciativa con legitimidad.
La baja participación, el leve retroceso y la confusión ciudadana son parte del mismo cuadro. Las urnas hablaron, pero no gritaron. El mensaje está ahí, en voz baja, esperando ser leído con atención.



