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Rucci muerto a balazos: el plan de Montoneros, cómo su familia lo vio morir y la fuga de los guerrilleros

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11.18 Después de tres meses de búsqueda, un grupo de inteligencia de Montoneros logró ubicar la vivienda del jefe sindical. Ahí se decidió el diseño operativo que terminaría con su vida, dos días después de que Perón ganara la presidencia. Cómo fue el atentado que rompió los lazos internos en el peronismo y condicionó el tercer gobierno del general.

Con la localización de la casa donde vivía José Ignacio Rucci, sobre la calle Avellaneda, en el barrio de Flores, toda la estructura de movilidad del grupo de inteligencia —dos camionetas Chevrolet, un Peugeot 504 y una Citroneta— empezó a utilizarse para las tareas de observación.

Estacionaban sobre la vereda de enfrente de la casa y hacían guardias con turnos rotativos.

Siempre había un hombre observando movimientos.

Una noche vieron bajar a Rucci de un Torino, seguido por dos autos de su custodia. Esa fue la segunda vez que lo pudieron ver, después de un primer contacto visual, cuando ingresaba a una reunión del Consejo del Partido Justicialista en la calle Córdoba. (Ver nota 1). Esta información fue trasladada por el grupo de inteligencia al jefe militar de la operación.

A partir de entonces se empezó a diseñar el plan para matarlo.

El diseño operativo

Las reuniones se realizaban en un departamento alquilado del barrio de Once. Armaron distintos esquemas. Uno era la utilización de un explosivo tipo mina “vietnamita”, con una chapa gruesa con forma de “U”, repleta de tornillos, tuercas y bulones. La idea fue introducir el explosivo en la caja trasera de la Citroneta y activarlo con un detonador a telecomando en el momento en que llegara el auto de Rucci. Se trataba de una operación nocturna, muy difícil de sincronizar. El mecanismo podía demorar la activación de la bomba y estallar después de que el blanco bajara del auto. ¿Y si el auto estacionaba a mucha distancia de la Citroneta y no lograba impactarlo? Era otro de los riesgos. Esta opción fue descartada.

Después se pensó en otro plan: armar un grupo comando de diez personas cubiertas con cascos y chalecos antibalas y subirlas a dos camiones volcadores. Encerrar el auto de Rucci cuando saliera de su casa y dispararle a él y a los dos autos de la custodia.

El jefe de las FAR, el abogado Roberto Quieto, supervisó los detalles del plan en una de las reuniones en el departamento de Once. También lo descartó. Durante el tiempo en que durara el enfrentamiento contra los custodios podrían sumarse policías y patrulleros. Podría haber caídas propias. O heridos. Y la operación —Quieto lo afirmó una vez más— no podía ser asumida públicamente por FAR-Montoneros. Por eso ninguno de los hombres que actuara en la operación podría tener antecedentes de pertenencia a esas agrupaciones. Quieto pidió otro plan.

El fracaso de la fórmula tentativa Perón-Balbín

Juan Domingo Perón era reticente a aceptar que su esposa Isabel lo acompañara en la fórmula presidencial, pero el Partido Justicialista insistió en promoverla en forma pública. Después de la renuncia de Héctor Cámpora, Perón se reunió en dos oportunidades con el jefe del radicalismo, Ricardo Balbín, para estudiar la posibilidad de una fórmula conjunta. Creía que lograr un acuerdo con la UCR era la mejor manera de asegurar la “unidad nacional” y la institucionalidad de la Argentina.

La fórmula Perón-Perón, además, en términos personales, le provocaba incomodidad. El General reconocía que no le alcanzaría la salud para terminar el período presidencial en el que resultaría electo y no quería obligar a Isabel a asumir la sucesión.

Inmerso en una herencia de poder que se estaba disputando en forma cada vez más violenta, el justicialismo carecía de sutilezas políticas y no creía adecuado regalarle la Presidencia a la UCR, más allá de los pactos gubernamentales que pudieran formularse.

El 4 de agosto de 1973, en el Teatro Cervantes, con los palcos colmados de hombres y de armas, se lanzó a viva voz la fórmula “Perón-Perón”, que fue votada por aclamación por todo el congreso partidario.

Perón se tomó quince días para analizar la propuesta. Finalmente la aceptó.

La casa de al lado

Magdalena Villa de Colgre vivía al lado de la casa que ocupaba la familia Rucci. Desde hacía cinco meses su casa estaba en venta. Una inmobiliaria había colocado un cartel en el primer piso de la vivienda.

En septiembre de 1973 un miembro del equipo de inteligencia, vestido con saco y corbata, visitó a la propietaria. Estaba interesado en conocer la vivienda, pero para no sumar costos a la posible operación prefería evitar el contacto con la inmobiliaria.

La señora lo hizo pasar.

La segunda vez que la visitó le pidió el plano de la casa. Lo hacía por encargo del profesor, titular de una supuesta academia de enseñanza de idiomas, quien tomaría la decisión definitiva de la compra. El plano, le dijo, serviría para calcular cuántas aulas podrían utilizarse para la enseñanza.

La obtención del plano les resultaba indispensable para diseñar la retirada luego del atentado. Al fondo de la propiedad había una pared y después un largo pasillo de viviendas que conducía a una puerta de calle, en Aranguren 2950. Les pareció la alternativa justa para evitar la fuga por el frente de la calle Avellaneda, que era muy transitada.

La víspera electoral: un escenario violento

Para septiembre de 1973 Rucci estaba enfrentado con el ministro de Economía José Gelbard por el rumbo del Pacto Social, que atendía la voluntad de Perón de alcanzar la “concertación social”, por la cual la corporación empresaria y sindical se comprometía a no formular demandas salariales ni realizar aumentos de precios durante dos años.

Sin embargo, en el cumpleaños del presidente Raúl Lastiri, el día 11 de septiembre, Rucci le anticipó a Gelbard que pensaba retirarse del Acta de Compromiso que había firmado en mayo, porque, mientras los gremios estaban vedados de negociar paritarias por dos años, el costo de los productos de primera necesidad seguía subiendo. Ya se advertían signos de escasez de alimentos, que se iban de las estanterías de los comercios al “mercado negro”.

En verdad, el sindicalismo buscaba deteriorar la figura de Gelbard en el futuro gobierno de Perón. Preferían al dirigente Antonio Cafiero, con quien Rucci tenía una relación personal y a quien lo hubiese preferido candidato a presidente antes que a Cámpora.

El titular de la CGT decía contar con el aval de Perón para esa acción de desgaste sobre Gelbard.

Ese mes, el 6 de septiembre, la guerrilla marxista del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) había copado el comando de Sanidad Militar en Capital Federal y se había llevado armas. “Ninguna tregua al Ejército opresor”, sostenía la organización liderada por Roberto Santucho. Un teniente coronel resultó muerto en el tiroteo.

El ERP entendía que la democracia, y el peronismo en sí mismo, postergaban la “guerra del pueblo”, eje del verdadero enfrentamiento entre el Ejército opresor y el Ejército revolucionario.

Tres días después, un grupo desprendido de esa organización guerrillera, el ERP “22 de Agosto”, secuestró a un directivo del diario Clarín, Bernardo Sofovich, y a modo de rescate exigió al diario la publicación de tres solicitadas en las que quería difundir su apoyo a las elecciones, reclamar una investigación parlamentaria por los fusilamientos de Trelew, y, en la tercera, ridiculizar a Lastiri y a López Rega.

Clarín las publicó dos días después y Sofovich fue liberado. Pero en represalia, grupos de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y otros que se organizaron desde el Ministerio de Bienestar Social entraron en el edificio del diario con granadas y bombas incendiarias y provocaron destrozos.

Perón justificó el ataque en forma pública. Explicó:

“El que procede mal suele sucumbir por su mal procedimiento. Clarín tuvo un mal procedimiento y alguien que se sintió herido, le metió otro mal procedimiento.

Ese mes, las 62 Organizaciones Peronistas —columna vertebral del movimiento sindical— anticiparon su postura frente a Montoneros y la Tendencia Revolucionaria.

A pesar de su disfraz de mascaritas iremos a buscarlos uno a uno, porque los conocemos. Han rebasado la copa y ahora tendrán que atenerse a las consecuencias”.

Argentina vivía la efervescencia electoral que conduciría a Perón a tomar el poder por tercera vez en la historia. Pero la violencia ya estaba en el aire.

El atentado

Mientras tanto, el grupo operativo que atentaría contra Rucci vivía recluido en un departamento de la avenida Gaona, en Flores.

Otro grupo de observación se mantenía en la camioneta, frente a la casa de la calle Avellaneda. Su misión era dar aviso cuando Rucci llegara para dormir. No lo hacía todas las noches ni con una rutina establecida. La operación se concretaría cuando el jefe sindical saliera de la casa durante la mañana siguiente.

Como la frecuencia del equipo de comunicaciones del auto de observación no podía captarse en el departamento de avenida Gaona, utilizaron como puente a una unidad básica de la JP en la calle Neuquén. Allí, en el altillo, se instalaron miembros del grupo de inteligencia con handies para recibir la información que llegaba desde la camioneta de la calle Avellaneda y transmitírsela al grupo operativo de la avenida Gaona.

El domingo 23, el FREJULI (Frente Justicialista de Liberación), con la fórmula Perón-Perón, obtuvo 7.359.252 votos (61,85%); el segundo puesto lo ocupó la UCR con el binomio Balbín-De la Rúa con 2.905.719 (24,42%) y en tercer lugar, la Alianza Popular Federalista, con Manrique-Martínez Raymonda, 1.450.998 (12,19%).

Las horas finales

José Ignacio Rucci volvió a la casa de la calle Avellaneda en la noche del lunes 24. Su hijo Aníbal, de 14 años, lo había llamado por teléfono. Quería que estuviese más tiempo con su familia. El último verano, para estar junto a su padre, había pasado sus vacaciones en el edificio de la CGT y lo había acompañado en sus actividades públicas.

El 14 de febrero de 1973 había visto cómo mataban al guardaespaldas y chofer de su padre, Oscar Bianculli, tras un acto de campaña del FREJULI en Chivilcoy, en un tiroteo del que él y su padre habían logrado salir indemnes. La esposa de Rucci, Nélida Blanca Vaglio, “Coca”, le pedía a su marido que abandonara la representación gremial porque temía otro atentado. Era usual que en la central obrera se recibieran cartas destinadas al jefe de la CGT con dibujos de ataúdes. Incluso el 31 de agosto, en el único acto público de la candidatura de Perón, la Tendencia Revolucionaria desfiló frente al edificio de la CGT al grito de “Rucci, traidor, saludos a Vandor”, convertido en una consigna de guerra de las movilizaciones de Montoneros. El jefe sindical nunca expresaba en forma pública temor a un atentado.

Su custodia no era profesional. Ninguno de sus miembros había sido formado en la Policía Federal u otras fuerzas de seguridad. Lo conducían habitualmente por el mismo recorrido. El día previo al atentado, antes de levantar una reunión ampliada en la CGT en la que se festejó la victoria de Perón, Rucci comentó que iba a dormir a la casa de Avellaneda. La frase se escuchó, y durante mucho tiempo se creyó que había sido víctima de un complot interno del sindicalismo, gestado desde la propia central obrera.

El 24 de septiembre, durante la noche, el Torino de la custodia estacionó sobre la calle Avellaneda, treinta metros antes de la casa que ocupaba Rucci. Uno de los custodios vio una camioneta Chevrolet con caja estacionada sobre la mano de enfrente. Cruzó para inspeccionar, levantó la lona, miró adentro y enseguida la bajó.

En la oscuridad de la caja de la camioneta había dos hombres con un handy, sentados sobre una banqueta. El custodio no los vio.

Al rato llegó Rucci y entró en la casa.

Desde la camioneta de observación avisaron que el objetivo ya había llegado y nada hacía prever que se moviera de allí. Durante la noche, la camioneta cambió de lugar.

Luego de más de tres meses de tareas de inteligencia y con la acción militar ya diseñada, se puso en marcha la operación contra el jefe sindical.

A primera hora de la mañana del 25 de septiembre, el joven interesado en la compra de la casa de Avellaneda 2951, acompañado por “el profesor”, se acercó a la propiedad de la señora Magdalena Villa de Colgre. Tocaron el timbre. Venían a devolverle el plano y ajustar las condiciones de venta.

Cuando la propietaria les abrió la puerta, la tomaron del brazo e ingresaron. Enseguida la amordazaron, la ataron de pies y manos y le colgaron un cartel: “No tiren, dueña de casa”.

El papel estaba escrito con su lápiz labial.

Unos minutos después, cuando un Torino de la custodia ya estaba estacionado frente a la vivienda donde dormía Rucci, el resto del grupo operativo ingresó en la casa vecina simulando ser un grupo de pintores dispuesto a iniciar su jornada de trabajo. Dentro de lonas, rollos de cartón y latas de pintura, ingresaron las armas; también una escalera, que luego utilizarían para escapar por el fondo de la casa.

Algunos miembros del grupo armado se apostaron detrás de las ventanas cerradas de la planta baja. Otros, frente la ventana del piso de arriba. A las 12.10, de la casa que ocupaba la familia Rucci, se asomó un custodio que miró a ambos lados de la vereda. Detrás de él salió el jefe de la CGT.

Las persianas de las ventanas de la planta baja y el primer piso de la casa tomada se levantaron simultáneamente. Primero tiraron un explosivo con mecha a la vereda para crear confusión —otros dos que fueron lanzados no explotaron— y le dispararon con ametralladoras, escopetas y fusiles. También apuntaron contra el baúl del Torino, para neutralizar el equipo de comunicaciones.

La esposa de Rucci, que estaba hablando por teléfono, corrió hacia la puerta y vio morir a su marido cuando todavía no había terminado la sucesión de disparos.

Los hijos llegarían del colegio media hora después. El cuerpo todavía estaba en la vereda.

El grupo comando ya había escapado por los fondos. Y atravesaron el pasillo de la vivienda de la calle Aranguren al grito de “Policía Federal”.

Dos autos estacionados sobre la calle Aranguren les permitieron la fuga. Estaban abiertos, con las llaves guardadas en el parasol.

Parte del grupo operativo fue hacia una imprenta del barrio de Barracas. Consiguieron el diario de la tarde, que había alcanzado a publicar el atentado contra Rucci.

Leyeron la noticia sentados en un bar. (Infobae)

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La encuesta que pone en alerta a Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri

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15.55 Casi veinte días después de las elecciones legislativas, la desconfianza y el hartazgo social continúan haciendo mella en la imagen pública de los principales referentes políticos de la Argentina.

Casi veinte días después de las elecciones legislativas, la desconfianza y el hartazgo social continúan haciendo mella en la imagen pública de los principales referentes políticos de la Argentina, incluyendo a Cristina Fernández de Kirchner, Horacio Rodríguez Larreta y Mauricio Macri, en medio de la profundización imparable de una grieta que nadie está dispuesto a superar.

Aunque los resultados nacionales favorecieron a Juntos por el Cambio y en el Frente de Todos festejaron la «remontada» de votos en el conurbano bonaerense, su principal bastión electoral, el distanciamiento entre la clase dirigente tanto oficialista como opositora y la sociedad argentina es cada vez más notorio, lo que provoca además el surgimiento de nuevas figuras ‘antisistema’ y ‘anti casta’ como el economista Javier Milei, o el fortalecimientos de agrupaciones outsiders como el Frente de Izquierda.

Una encuesta reciente de la consultora Taquión y presentada por el periodista Fernando Carnota en el programa +Voces, del canal LN+, refleja este escenario de apatía. Tomando como referencia a los cuatro principales políticos de la Argentina, el personaje mejor valorado continúa siendo el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, cuya imagen positiva llega al 36,4%, la negativa toca el 44,8% y la regular alcanza 16,5%. 

Sin embargo, el balance entre lo positivo y negativo arroja un resultado neto de -8,4 puntos. «El que tiene mejor imagen presenta casi la mitad de imagen negativa. Esto es producto del efecto desgaste y la mala percepción de los políticos que afecta a todos por igual», analizó Carnota.

Detrás del dirigente porteño pero muy lejos en cuanto a números, se ubica el expresidente Mauricio Macri: suma 23,9% de imagen positiva, 60,6% de negativa y 15,1% de regular, con un saldo de -36,7 puntos.

Le sigue de cerca el actual mandatario Alberto Fernández, que si bien tiene un poco más de imagen positiva que su antecesor (24,4%), la negativa llega al 62,6%. Esto arroja un resultado neto de -38,2 puntos.

Más notorio es el caso de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner: su imagen positiva ronda el 25% (mejor que la de los dos últimos presidentes) pero la negativa alcanza el 69,2%, la más alta por lejos entre los políticos relevados. Esto hace que tenga el peor saldo del país: -44,2 puntos.

Dicha encuesta también analizó cuál es la percepción actual de la grieta entre los argentinos, y los resultados fueron contundentes: el 87,7% dice que está más viva que nunca o que está creciendo, mientras que solo el 12,3% opina que se está achicando o que desaparecerá eventualmente. Cabe resaltar que estos números se repiten en todas las franjas etarias y simpatizantes de partidos políticos, lo que habla de un fenómeno social que debería preocupar y mucho a quienes tienen en sus manos los destinos del país. (Mdz)

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Duro mensaje del FMI al Gobierno: todavía hay mucho por hacer para cerrar un acuerdo

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13.20 Lo dijo la directora, Kristalina Georgieva, a horas del arribo de una misión argentina a Washington y luego del reclamo del Presidente al organismo por una autocrítica al crédito de 2018.

A pocas horas de que llegue una misión técnica de la argentina a negociar la deuda en Washington, la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, se refirió este viernes a un posible acuerdo entre el organismo y la Argentina por la deuda y advirtió que «hay mucho por hacer todavía».

«Lo que conseguimos hasta el momento con Argentina es un entendimiento de la importancia de trabajar en un programa que mejore significativamente la macroeconomía argentina y la ponga en una trayectoria de recuperación», dijo Georgieva en una entrevista con Reuters.

Y agregó: «Hemos trabajado de manera constructiva pero hay mucho por hacer todavía. Seguimos comprometidos y estamos listos cuando estamos listos».

La declaración de Georgieva fueron poco antes del inicio de las reuniones entre el Fondo y la delegación de Economía (sin el ministro Martín Guzmán) y del Banco Central que llegan este domingo a Washington para avanzar en los aspectos técnicos del acuerdo.

La jefa del Fondo dijo que el objetivo final del programa es «proteger a los argentinos» y ayudarlos a enfrentar los problemas que padece actualmente la economía argentina. Y mencionó tres: la inflación, una participación “no tan eficientemente fuerte del sector privado en la búsqueda del crecimiento”, y la pobreza.

“Estamos pensando en un programa que sea equilibrado para abordar estos problemas que enfrenta la Argentina y un programa que sea propiedad de la Argentina. No es un programa del Fondo. Solo un programa que Argentina apoye ampliamente y sea propio probablemente tenga éxito”, agregó.

El Gobierno está apurado por cerrar un acuerdo, pero en el Fondo tienen cautela ya que hay todo un proceso habitual de aprobación que no se resolvería antes de fin de año. 

Las declaraciones de la titular del organismo contrastan con el optimismo de Alberto Fernández, quien recibió como un guiño el anuncio que hizo un vocero del Fondo, que confirmó que difundirán un informe del análisis técnico sobre el crédito de 44 mil millones de dólares que otorgó a la administración de Mauricio Macri

En el entorno presidencial aseguraron que el jefe de Estado recibió «con satisfacción» que, el día después de haberlo planteado públicamente, desde el Fondo se confirmara que la «evaluación» técnica se discutirá internamente «en la semana del 20 de diciembre», aunque es un proceso habitual y algo que en Washington se esperaba.

«La confirmación del análisis, justo un día después que lo pidiera Alberto y cuando está viajando un equipo de trabajo para Washington, es muestra de que estamos en una negociación dinámica que avanza», dijeron cerca del jefe de Estado, al cabo de la reunión con Guzmán.

Como adelantó Clarín, el Fondo Monetario Internacional ya tiene casi listo el informe del análisis técnico sobre las circunstancias y consecuencias del crédito que se otorgó durante la administración de Macri. El reporte es redactado por el economista noruego Odd Per Brekk, vicejefe del departamento de Asia y Pacífico del organismo, quien trabaja en el tema desde hace más de un año, y no es específico para el caso argentino sino que se hace para todos los préstamos de facilidades extendidas.

La delegación argentina llega el domingo sin Guzmán. Vendrá el secretario de Política Económica, Fernando Morra; el secretario de Hacienda, Raúl Rigo; y el Subsecretario de Financiamiento, Ramiro Tosi. Desde el Banco Central, en tanto, viajarán el director Jorge Carrera y el subgerente general de Investigaciones Económicas, Germán Feldman.

El hecho de que no viaje Guzmán es una señal de que solo habrá discusiones técnicas. Además, fuentes al tanto de la negociación dijeron a Clarín que «no se esperan grandes anuncios» tras esta misión. Los técnicos se reunirán con Luis Cubeddu y Julie Kozack, los funcionarios del Fondo que siguen los detalles de las tratativas. No se sabe aún cuándo retornarán a Buenos Aires.  (Clarín)

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El tráfico de datos móviles se incrementó en un 42% a nivel mundial

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10.38 El crecimiento estuvo impulsado especialmente por la «mayor visualización de contenido de video». El estudio considera que a finales de 2021 «las redes 5G darán cobertura a más de 2.000 millones de personas» y que América Latina cerrará el año con 450 millones de usuarios.

El tráfico de datos móviles a nivel global registró un incremento del 42% en el tercer trimestre del 2021, respecto del mismo período del 2020, ubicándose en 78 exabytes (EB), después de haber tenido su principal salto en el primer año de pandemia que fue el 2020, según el estudio realizado y difundido por la empresa Ericsson.

«Al igual que en los trimestres anteriores durante 2021, la tasa de crecimiento interanual del tráfico se mantuvo en el nivel esperado -42%- en comparación con el extraordinario pico en 2018 y la primera parte de 2019», sostuvo el informe de Ericsson Mobility Report difundido esta semana.

Precisaron que entre el segundo y el tercer trimestre de este año el incremento del tráfico de datos móviles, sin incluir wifi, ni tráfico por redes wimax, fue del 8%, y que en números absolutos equivale a un agregado de 5,6 exabytes por mes, el equivalente al total del trafico de datos móviles del primer trimestre del 2016.

Un exabyte equivale a 1.099.511.627.776 megabytes y en esa capacidad de almacenamiento se podrían guardar 20 veces todos los libros escritos en la historia de la humanidad hasta el 2013, o 67.108.864 películas en 4K, o 35 millones de juegos de unos 30 GB, o 6.900 millones de discos de música en formato MP3.

«Las nuevas previsiones revelan que es probable que el tráfico total de datos de la red móvil alcance los 370 EB para finales de 2027», indicaron.

El informe recordó que en noviembre del 2015 preveían para el 2021 un promedio global de 8,5 gigabytes por mes, por smartphone en uso, cuando el promedio por mes por smartphones en el tercer trimestre de este año se ubicó en 11,4 gigabytes.

Asimismo, la previsión hecha en el 2015 ubicaba el tráfico total de redes móviles por smartphones y por mes en 51 exabytes, cuando el promedio alcanzado en el tercer trimestre fue de 65 exabytes por smartphone y por mes.

A su vez, en cantidad de líneas activas la realidad del 2021, pandemia mediante, resultó inferior a las previstas en el informe del 2015: 8,1 billones de suscriptores móviles contra los 9,1 billones pronosticados; y dentro de estas cifras 6,3 billones de smartphones en uso contra los 6,4 billones previstos.

Según los analistas, el crecimiento del tráfico de datos móviles es impulsado especialmente por la «mayor visualización de contenido de video».

En general el informe destaca el rol actual y futuro de la tecnología 5G, que será la de «implementación más rápida» con una proyección de 660 millones de suscripciones para fines de este año.

«El aumento se debe a una demanda más fuerte de lo esperado en China y América del Norte, impulsada en parte por la disminución de los precios de los dispositivos 5G», indicó .

Señalaron también que en el tercer trimestre se registró una «adición neta de 98 millones de suscripciones 5G a nivel mundial», frente a los «48 millones de nuevas suscripciones 4G».

Estiman que a finales de 2021, «las redes 5G darán cobertura a más de 2.000 millones de personas».

«La comunicación móvil ha tenido un impacto increíble en la sociedad y los negocios durante los últimos diez años», señaló el vicepresidente ejecutivo de Ericsson, Fredrik Jejdling.

Remarcó que el último Mobility Report «muestra que el ritmo del cambio se está acelerando y que la tecnología juega un papel crucial».

Desde 2011, el despliegue de redes 4G LTE permitió generar 5.500 millones de nuevas conexiones de smartphones en todo el mundo, contribuyendo a la disponibilidad en el mercado de más de 20.000 modelos de dispositivos 4G diferentes.

El informe indica un ciclo de vida tecnológico mucho más temprano de los dispositivos 5G, ya que los teléfonos 5G representan hoy el 23% de los volúmenes mundiales, en comparación con el 8% de los teléfonos 4G en el punto correspondiente de su ciclo de vida. (Télam)

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