Hablar de nacimiento es hablar de uno de los momentos más trascendentes en la vida de una familia. Sin embargo, durante décadas el parto fue concebido casi exclusivamente desde una mirada médica, asociada al riesgo, la urgencia y la intervención. Con el objetivo de abrir nuevos interrogantes y recuperar la dimensión humana de ese proceso, este viernes se desarrolló en Rafaela la charla abierta «Otras formas de nacer: ampliando la mirada hacia el poder de la fisiología», una propuesta organizada por el Equipo HILAR – Formación de Doulas, que reunió a una sala colmada de profesionales, estudiantes, embarazadas y familias interesadas en repensar la manera en que llegan los hijos al mundo.
El encuentro estuvo encabezado por el licenciado en Obstetricia Francisco Saraceno (@parirencasa_), referente nacional en parto respetado, docente universitario e integrante del Observatorio de Violencia Obstétrica de Argentina (@parirencasa_), junto a la licenciada en Obstetricia, doula y puericultora Daniela Mini, ambos oriundos de Buenos Aires e integrantes del equipo Parir en Casa.
Lejos de plantear una confrontación entre el parto domiciliario y el institucional, los especialistas invitaron a reflexionar sobre un cambio de paradigma: comprender que el nacimiento es, antes que nada, un proceso fisiológico y que las mujeres deben volver a ocupar el lugar central en las decisiones sobre sus propios cuerpos.
«Muchas veces la gestación y el parto se viven como una enfermedad o un riesgo permanente. Queremos volver a hablar de la fisiología, entender cómo funciona el cuerpo y acompañar esos procesos sin intervenir cuando no es necesario», explicó Saraceno durante el diálogo con Diario CASTELLANOS.
Uno de los mensajes que atravesó toda la charla fue la necesidad de desmontar la cultura del miedo que históricamente rodeó al embarazo y al nacimiento.
Para Saraceno, durante muchos años se instaló la idea de que el sufrimiento era parte inevitable de parir. Sin embargo, sostiene que esa mirada puede transformarse. «Tenemos que volver a las raíces y entender que, cuando una maternidad o una paternidad es deseada, el nacimiento también puede vivirse desde el placer, el gozo y la tranquilidad. Si una mujer puede elegir dónde quiere parir, con quién hacerlo y cómo vivir ese momento, la llegada de un hijo puede convertirse en una verdadera fiesta», sostuvo.
Esa posibilidad de elegir atraviesa toda la experiencia del embarazo y también el puerperio, un período que los especialistas consideran especialmente sensible.
«Son experiencias que nos acompañan para toda la vida. Si ese primer encuentro con el bebé está marcado por el respeto, el acompañamiento y la contención, también cambia la manera en que esa familia comienza a construir su historia», afirmó.
La información como punto de partida
Para Daniela Mini, no existe una única forma correcta de atravesar un parto. Por el contrario, considera que cada mujer debe construir su propia experiencia a partir del conocimiento de todas las alternativas disponibles. «La libertad solo existe cuando hay información. Si una mujer no conoce sus opciones, no puede decidir verdaderamente. Primero hay que conocerlas y después construir la propia historia», señaló, también en diálogo con Diario CASTELLANOS.
La profesional explicó que el objetivo de la charla fue precisamente abrir preguntas más que ofrecer respuestas cerradas. «No hablamos solamente del parto en domicilio. Queremos que las mujeres puedan preguntarse qué necesitan, dónde se sienten seguras, con qué profesionales quieren estar y cómo desean recibir a sus hijos», indicó.
Desde esa perspectiva, insistió en que el nacimiento no debería pensarse como un procedimiento médico que inevitablemente requiere intervenciones, sino como un proceso fisiológico que, en determinadas situaciones, puede necesitar el acompañamiento de la medicina.
Los derechos también nacen con información
Durante el encuentro también se abordó la importancia de la Ley de Parto Respetado, vigente en Argentina desde hace dos décadas, y de seguir promoviendo prácticas que respeten la autonomía de las mujeres.
Saraceno recordó que la violencia obstétrica continúa siendo una realidad en numerosos ámbitos de atención y que muchas veces se manifiesta a través de intervenciones innecesarias, malos tratos o decisiones tomadas sin el consentimiento de la paciente.
«Tenemos que volver a poner el foco donde corresponde: en la mujer, en la familia y en el nacimiento. Durante mucho tiempo las decisiones estuvieron centradas en los tiempos institucionales o en la comodidad de los profesionales», manifestó.
Mini coincidió en que, si bien hubo importantes avances legislativos y una mayor sensibilización dentro de muchos equipos de salud, todavía quedan prácticas por revisar. «Hay profesionales que siguen trabajando desde la costumbre y no desde la evidencia científica. Muchas veces las mujeres piden cosas muy simples, como ser escuchadas o participar de las decisiones, y eso todavía no siempre ocurre», agregó.
Una sociedad que empieza a preguntar
Ambos profesionales destacaron que el interés social por estos temas creció de manera sostenida durante los últimos años.
Saraceno, con más de 25 años acompañando nacimientos y considerado el primer partero varón egresado de la Universidad de Buenos Aires, aseguró que hoy encuentra familias mucho más informadas y dispuestas a ejercer sus derechos.
«Cada vez más mujeres preguntan, elaboran un plan de parto, conocen la ley y quieren decidir cómo vivir el nacimiento de sus hijos. Eso demuestra que se está generando una masa crítica muy importante», sostuvo.
Mini también observa ese cambio, e indicó que «las mujeres cuestionan prácticas que antes se aceptaban naturalmente y eso es muy saludable. La libertad implica responsabilidad, y cuando una persona se hace cargo de las decisiones que toma, puede construir una experiencia mucho más propia».
Una convocatoria que refleja un cambio
La gran cantidad de asistentes fue otro de los aspectos destacados por los disertantes. Saraceno reconoció que muchas veces estos debates encuentran mayores resistencias fuera de las grandes ciudades, por lo que celebró la respuesta que tuvo Rafaela. «Me puso muy feliz enterarme de que el auditorio estaba completo. Eso habla de una comunidad con ganas de escuchar, debatir y seguir construyendo nuevas formas de pensar el nacimiento», reconoció.
Para Daniela Mini, que brindó por primera vez una charla en una provincia distinta a Buenos Aires, la convocatoria también dejó un mensaje.
«Muchas veces se piensa que en el interior estos temas generan menos interés, pero acá ocurrió todo lo contrario. Encontramos personas con muchas ganas de escuchar, hacer preguntas y participar. Eso demuestra que la necesidad de hablar sobre el nacimiento, los derechos y el cuidado atraviesa a toda la sociedad», expresó.
Más que una conferencia, la propuesta se convirtió en un espacio para cuestionar viejos paradigmas y abrir nuevas conversaciones. Porque, como plantearon los especialistas durante toda la jornada, hablar de cómo nacemos también es hablar de derechos, de autonomía y de la posibilidad de construir experiencias más humanas para las mujeres, los bebés y sus familias.
La forma en que se transita el embarazo, el parto y el puerperio ha cambiado notablemente durante las últimas décadas. Conceptos como parto respetado, consentimiento informado, violencia obstétrica o plan de parto comenzaron a instalarse con mayor fuerza en la sociedad, impulsando un cambio de paradigma que pone el foco en la autonomía de las mujeres y en el respeto por sus decisiones.
Precisamente sobre esos ejes giró la charla «Otras formas de nacer: ampliando la mirada hacia el poder de la fisiología», desarrollada este viernes en Rafaela, donde los licenciados en Obstetricia Francisco Saraceno y Daniela Mini, oriundos de Buenos Aires, visitaron la ciudad para compartir experiencias y conocimientos con una nutrida audiencia.
En ese marco, Diario CASTELLANOS dialogó con los profesionales para que detallen los temas abordados y la importancia de esta actividad. Saraceno remarcó que el principal objetivo es recuperar una visión del nacimiento alejada del miedo y más cercana al funcionamiento natural del cuerpo. «Sabemos que muchas veces la gestación y el parto se viven como una enfermedad o un riesgo permanente. Queremos volver a hablar de la fisiología, entender cómo funciona el cuerpo y cómo acompañar esos procesos sin intervenir innecesariamente», explicó.
El profesional, que desde hace más de 25 años asiste partos planificados en domicilio y forma parte del Observatorio de Violencia Obstétrica de Argentina, sostuvo que el nacimiento debería poder vivirse «desde el deseo, el placer y el gozo», dejando atrás la idea de que el sufrimiento forma parte inevitable de la maternidad.
Uno de los ejes centrales de la charla fue el acceso a la información. Para Daniela Mini, conocer las distintas alternativas permite que cada mujer construya su propia experiencia de maternidad. «No existe una única forma perfecta de parir. La mejor manera será aquella que cada mujer construya según lo que le brinde seguridad, confianza y el acompañamiento que necesita», señaló.
La obstetra consideró que la libertad para decidir solamente es posible cuando existen herramientas e información suficiente. «Si una mujer no conoce sus opciones, no puede elegir verdaderamente. Primero hay que conocerlas y después construir la propia historia», sostuvo.
Un cambio cultural
Ambos especialistas coincidieron en que durante los últimos años se produjeron avances importantes gracias a la Ley de Parto Respetado y a una mayor sensibilización de muchos equipos de salud.
Sin embargo, remarcaron que todavía persisten prácticas que necesitan ser revisadas. Saraceno señaló que aún existen situaciones de violencia obstétrica y consideró necesario «repensar las prácticas que siguen ocurriendo en muchos hospitales y clínicas», promoviendo un modelo donde la mujer vuelva a ser protagonista de todo el proceso.
En esa misma línea, Mini sostuvo que todavía hay profesionales que trabajan «desde la costumbre y no desde la evidencia científica», priorizando protocolos antes que las necesidades particulares de cada paciente.
Uno de los aspectos que ambos valoraron especialmente fue el creciente interés que muestran tanto las familias como los propios profesionales.
Saraceno afirmó que, después de más de dos décadas de trabajo, observa una sociedad mucho más dispuesta a cuestionar prácticas históricas y a exigir el cumplimiento de los derechos durante el embarazo y el parto. «Cada vez más mujeres preguntan, elaboran un plan de parto y quieren decidir cómo recibir a sus hijos. Se está generando una masa crítica muy importante», destacó.
Mini también percibe ese cambio. «Las mujeres hacen cada vez más preguntas y eso es muy saludable. La libertad implica responsabilidad y para poder decidir primero hay que informarse», agregó.
Rafaela, un escenario para seguir construyendo
Ambos profesionales reconocieron que, históricamente, estos temas resultaban más difíciles de instalar fuera de los grandes centros urbanos. Por eso destacaron especialmente la respuesta obtenida en Rafaela. Saraceno aseguró que muchas veces en ciudades del interior «cuesta más hablar de estas cuestiones», aunque celebró que la convocatoria haya completado todos los lugares disponibles.
Mini, por su parte, reconoció que era su primera experiencia brindando una charla fuera de la provincia de Buenos Aires y confesó haberse sorprendido por el interés de la comunidad.
«La cantidad de personas inscriptas demuestra que existe una enorme necesidad de escuchar, preguntar y construir nuevas maneras de pensar el nacimiento», concluyó.



