La mañana del lunes arrancó con postales bien invernales en Rafaela, donde el frío se adelantó en el calendario y dejó temperaturas bajo cero, según el informe difundido por el INTA local. El descenso térmico no solo se sintió en las calles, sino también en campos y jardines, donde la escarcha volvió a teñir de blanco el paisaje.
De acuerdo al registro de la Estación Experimental Agropecuaria Rafaela, la temperatura mínima a la intemperie alcanzó los -0,4°C, mientras que en abrigo —es decir, bajo condiciones protegidas— se ubicó en 0,9°C. La diferencia entre ambos valores refleja el impacto directo de las condiciones atmosféricas sobre superficies expuestas, especialmente en zonas rurales.
Si bien no se trata de un récord histórico, los datos permiten dimensionar la intensidad del frío para esta época del año. En abril, la mínima histórica a la intemperie fue de -6,8°C, registrada el 30 de abril de 1985, mientras que en abrigo el piso se ubicó en -1,1°C, el 21 de abril de 1995.
El fenómeno no pasó desapercibido para los productores, que siguen de cerca estas variaciones por su impacto en cultivos y pasturas. Tampoco para los vecinos, que volvieron a sacar bufandas y camperas en una jornada que recordó más al invierno que al otoño.
Con pronósticos que anticipan mañanas frescas en los próximos días, el otoño empieza a mostrar su cara más cruda en la región.




