En un contexto económico todavía inestable, el sector panadero en Rafaela atraviesa una etapa de relativa calma, con precios que se sostienen desde hace meses y expectativas puestas en la llegada del frío. Así lo expresó Mariano Imoberdorf, referente de Panadería Roca, en diálogo con Diario CASTELLANOS.
“Venimos saliendo de las Pascuas y esperando el frío con mucha ansiedad”, señaló el comerciante, marcando un punto clave para el rubro. Es que, según explicó, tanto las bajas temperaturas como los días de lluvia resultan determinantes para impulsar las ventas. “El frío es nuestro gran aliado. Apenas caen dos gotas ya se enciende la freidora para pastelitos o tortas fritas”, graficó.
En contrapartida, el calor suele jugar en contra del consumo de productos panificados tradicionales, lo que obliga a los comercios a diversificar su oferta. “Siempre vamos inventando y buscando otras opciones”, comentó, destacando la capacidad de adaptación como una de las fortalezas del sector.
En cuanto a los productos más demandados, Imoberdorf remarcó que las facturas siguen siendo el fuerte del negocio, acompañadas por bizcochos y otras especialidades. “Nos gusta hacer facturas y tenemos mucha variedad”, explicó.

Respecto a los precios, el panorama muestra cierta estabilidad. “Se mantienen desde hace tres meses”, aseguró. Actualmente, el kilo de pan se ubica en torno a los 3.500 pesos, mientras que las tortas rondan los 7.000. Las facturas, en tanto, se consiguen entre 600 y 700 pesos, aunque algunas variedades más elaboradas alcanzan los 1.200. Los bizcochos, en sus distintas versiones —de grasa, chicharrón o con queso— también mantienen una demanda sostenida.
Sin embargo, el comportamiento de los insumos genera atención constante. “Siempre hay cuatro o cinco productos clave, como la margarina, la manteca o la harina, que en la última semana tuvieron un pequeño incremento”, indicó. A pesar de ello, aclaró que estas subas aún no se trasladaron al mostrador. “Por ahora lo vamos absorbiendo con otros productos. Antes subíamos precios a la mañana y a la tarde ya eran otros, hoy eso no pasa”, comparó.
En ese sentido, destacó que el escenario actual permite una mayor previsibilidad y margen de maniobra. “Está más tranquilo, podés negociar, comprar en cantidad y buscarle la vuelta”, sostuvo.
Finalmente, el panadero remarcó la importancia de la creatividad para sostener la actividad. Si bien no hay grandes innovaciones en materia prima —más allá del uso de harina integral—, el desafío pasa por reinventar la oferta y mantener el interés del cliente. “Eso es lo lindo del rubro, siempre estás buscando algo distinto”, concluyó.



