En el marco de Rafaela Inspira 2026, una propuesta que reúne a emprendedores, estudiantes y público en general para compartir experiencias, generar vínculos y visibilizar historias de esfuerzo y superación, dos protagonistas dejaron un mensaje claro: animarse, sostener el objetivo y no bajar los brazos. En diálogo con Diario CASTELLANOS, Marcela Sévola y Florencia Gutiérrez repasaron su participación en el evento y las sensaciones que les dejó el contacto con la gente.
“Fue un evento hermoso para nosotros, la primera vez en Rafaela en un evento de estos, y la verdad que la experiencia fue hermosísima”, expresó Sévola.
Durante su exposición, ambas hicieron foco en el recorrido emprendedor y en las dificultades que atravesaron. “Compartimos nuestra historia, cómo empezamos y cómo llegamos a tener una empresa. El camino del emprendedor a veces es muy complicado”, señaló.

De un quincho a una empresa
Uno de los aspectos que más interés generó en el público fue el proceso de crecimiento del emprendimiento. Según relató Sévola, muchas de las consultas estuvieron vinculadas a cómo lograron sostenerse y avanzar. “Las preguntas del público fueron básicamente cómo fuimos sorteando los escollos. Empezamos trabajando en el quincho de mi casa, antes en un departamento muy chiquito, y ahora ya tenemos fábricas en funcionamiento”, contó.
Por su parte, Gutiérrez destacó la conexión emocional que se generó con los asistentes: “La gente estaba reinteresada. Lo mejor fue cuando terminamos, que venían a saludarnos. Una señora estaba súper emocionada, porque se sienten identificados con la historia”.
Además, durante la jornada compartieron parte de su producto con el público: “Llevamos rogeles, cortamos algunos al principio y después al final volvimos a compartir para que todos pudieran degustarlos”, agregó.
El valor de insistir
A la hora de dejar un mensaje para quienes buscan emprender, Sévola fue contundente: “Lo principal es no bajar los brazos. Hay que comenzar desde donde estamos, con lo que tenemos, y hacer lo que amamos. Cuando lo principal es la pasión, el éxito llega”.
También subrayó la importancia de aprender de los errores. “En el medio cometemos errores, pero no tienen que frustrar. Siempre hay un plan B, siempre hay algo para hacer para seguir adelante”, remarcó.
En esa línea, remarcó que el camino implica decisiones personales importantes: “No es fácil soltar un trabajo en relación de dependencia y un sueldo seguro. Pero es parte del proceso para poder avanzar”.
Miedo, decisiones y trabajo en equipo
Desde su experiencia, Gutiérrez, licenciada en nutrición, puso el foco en los miedos que atraviesan quienes buscan cambiar de rumbo. “Cuando tenés el objetivo claro, el miedo está, pero hay que correrlo un poco al costado y seguir”, dijo.
En su caso, el crecimiento del emprendimiento implicó dejar otras actividades. “Yo daba clases y tenía otros proyectos, pero fuimos tomando decisiones para apostar a esto. Si no le dedicábamos tiempo, no iba a poder crecer”, relató.
Finalmente, ambas resaltaron el rol del trabajo familiar en el desarrollo del proyecto. “Nos llevamos súper bien. Todos pueden opinar y las decisiones se toman en equipo. Esa es la base”, explicó Gutiérrez.
Con una historia que comenzó desde abajo y se consolidó con el tiempo, su paso por Rafaela dejó algo más que una charla: una experiencia cercana que, para muchos, funcionó como impulso para animarse a dar el primer paso.



