La Secretaría de Acción Social de la CGT expresó su preocupación por el impacto que tendría el proyecto de reforma laboral en el sistema de salud de los trabajadores, al advertir que la iniciativa implica un recorte directo de recursos para las obras sociales sindicales.
Según señalaron desde la central obrera, la propuesta reduce la contribución patronal destinada a la salud del 6% al 5%, una modificación que, lejos de generar un ahorro significativo para las empresas, afecta de manera directa la capacidad de financiamiento del sistema y repercute en la atención de millones de familias trabajadoras.
Desde la CGT alertaron que este recorte podría traducirse en menos prestaciones, con restricciones en estudios, tratamientos y prácticas médicas; menor cobertura, especialmente en el acceso a medicamentos y atención odontológica; y una caída en la calidad del servicio, reflejada en menos turnos disponibles, menor cantidad de profesionales y una reducción de los centros de atención.
En ese marco, remarcaron que los principales perjudicados serían los trabajadores y sus familias, y subrayaron que “no se trata de una discusión de números, sino de un derecho humano fundamental como es la salud”. Además, enfatizaron que cuidar a quienes trabajan “es un compromiso que vamos a defender”.
La Secretaría de Acción Social también recordó que las obras sociales sindicales no se financian con impuestos ni subsidios, sino que se sostienen a partir del trabajo registrado. “Sin trabajo registrado no hay obras sociales, y sin obras sociales no hay sistema de salud”, advirtieron.
Finalmente, desde la CGT rechazaron que el debate esté vinculado a intereses gremiales y aclararon que “no está en juego la ‘caja de los sindicatos’, sino el acceso a la salud de los trabajadores”. En ese sentido, insistieron en que la reforma laboral plantea un problema sanitario de fondo que excede el ámbito sindical y afecta a toda la sociedad.



