En la antesala de la votación del Presupuesto 2026, que tendrá lugar este martes en el Concejo Municipal, el sector vecinalista de Rafaela ha vuelto a elevar el tono de su histórico reclamo. Rafael Barreiro, presidente de la Federación de Entidades Vecinales (FEV), dialogó con Diario CASTELLANOS y Next TV, donde expuso las tensiones existentes con el Ejecutivo local y fundamentó la necesidad de que las vecinales dejen de depender de la «voluntad» del funcionario de turno para poder subsistir.
El pedido concreto radica en la solicitud de una partida específica fijada por ordenanza que garantice autonomía y previsibilidad a los barrios de la ciudad. Al menos y para empezar un gesto que permita mejorar la situación de los salones vecinales.
El análisis de la FEV sobre los datos recibidos es lapidario. Barreiro sostuvo que durante el año 2025 se ejecutó menos del 20% de lo que el presupuesto autorizaba para los salones vecinales. «Eso prueba una ineficiencia en la gestión administrativa o una deliberada subejecución para desviar fondos a otras áreas», disparó el titular de la Federación. Según su visión, los trabajos realizados se concentraron en una minoría de las sedes bajo criterios poco claros, dejando muchos de los barrios sin el respaldo económico prometido.
Frente a este escenario, la propuesta vecinalista busca eliminar la discrecionalidad. El objetivo es que todas las vecinales, sin importar su color político o la relación de su presidente barrial con el Ejecutivo, reciban fondos de manera equitativa para cubrir gastos fijos y el mantenimiento de sus salones, y recursos para organizar los festejos patronales una vez al año. «Queremos que sea transparente, conocido y efectivo. Nuestra propuesta es incluso más económica y eficiente que la del Ejecutivo, porque cuida mejor el dinero público y le da una transparencia absoluta al destino de los fondos», remarcó Barreiro, contrastando su proyecto con la gestión actual.
Para la Federación, el debate no es solo una cuestión de números o porcentajes (recordemos que solicitan el 0,23% del presupuesto total), sino una transformación profunda en la relación entre el poder político y las instituciones de base. «Necesitamos una política de Estado para el vecinalismo, como la que ya tienen las instituciones educativas con el FAE o el fondo de la cultura. Necesitamos inaugurar una nueva era sin clientelismo», sentenció Barreiro.
Respecto al apoyo legislativo que esperan por este tema el dirigente reconoció que hay un grupo de concejales que han comprendido la propuesta y están trabajando en dictámenes favorables. Sin embargo, lamentó que otros ediles se mantengan «impermeables por una cuestión de obediencia debida y verticalismo político».



