Carta abierta de la FEV a los sres. concejales municipales: «Ante un cambio de paradigma…»

Mañana martes 30 se votará el Presupuesto 2026 de la Municipalidad de Rafaela. Se ha escuchado del Gobierno decir que no hubo tiempo de readaptar la propuesta del Ejecutivo al Concejo luego de la sanción de la Ordenanza Presupuestaria , que disminuye según sus cálculos en unos 1400 millones la cifra de ingresos estimados para ejercicio. Y entre otras expresiones, «que se vote así y después se verá». Un desaguisado más que abre una puerta más grande que la habitual al manoseo conocido de las subejecuciones, redistribución de partidas improvisadas y otras costumbres del folklore municipal. A ojos del ciudadano común, no suena más que a una excusa, ya que cualquiera en su propia casa o su modesto comercio lo resuelve casi al instante: si imprevistamente dispone de un 1,5 % menos de recursos (eso es lo que representan los 1400 millones), prorratea entre todos los ítems y les quita a cada uno ese porcentaje. O sea, si pensaba gastar 100 pesos en algo, se prepara y gasta 98,5. Más fácil todavía si asume que algún gasto previsto era por ejemplo sólo para adornos superfluos que no revisten ninguna prioridad, los suprime y listo, del resto no cambia nada. No suena como algo imposible, ni siquiera difícil. Pero el ciudadano «no entiende» lo que los funcionarios sí.. Y así estamos: mal. De cualquier manera, bienvenido un ajuste que deviene de que el Consejo votara como votó la Presupuestaria cuidando el debilitado bolsillo de los ciudadanos. Lo que no dice el Gobierno es que hay otros desafíos muy importantes a prever, y son consecuencia directa de sus decisiones, y no benefician a nadie. Por ejemplo, la merma en la recaudación por Derecho de Registro e Inspección en lo relacionado a las empresas que tanto se comentó. Sólo por la ida de Mercado Libre no entrarían otros 1200 millones, y una cifra muy grande también peligra por el problema con el Banco Nación. Lo explicaron repetidamente los concejales de la oposición, y digo oposición de antes del 10 de diciembre, es decir el bloque peronista. Sí en cambio son ciertas otras expresiones sobre que la complejidad del análisis del presupuesto no puede ser resuelta en una semana. En realidad, el presupuesto fue publicado por el ejecutivo el 30 de septiembre. Si la dinámica de la política no se ocupa de ello hasta pocos días antes de su sanción, es otra cosa muy distinta a las modificaciones que implica la ordenanza presupuestaria, seamos honestos. En el futuro todos deberíamos recordarlo. Pero el objeto de la presente es destacar que incluido en este contexto decisorio hay un pedido especial del Vecinalismo a Uds. los Concejales – porque no fue atendido por el Ejecutivo – de avanzar con mayor precisión que la pretendida por el gobierno en los apartados destinados a la actividad vecinal, y en especial los salones vecinales y festejos patronales de cada barrio. Uds la conocen desde hace unos meses. En términos económicos, no sería procedente aplicar una negativa alegando la falta de tiempo para el análisis, porque el mismo está disponible y documentado desde el mes de agosto para la consideración de cualquiera. Y porque es igual que el año pasado actualizado por la UCM, incluidos los valores ya ajustados por la Presupuestaria. Tampoco es susceptible de ser objetado por alguna necesidad de ajuste, porque en sí mismo representa un ajuste de casi un 30 % sobre las cifras propuestas por el Ejecutivo para 2026. Por todo esto, no nos confundamos, lo que se discute es otra cosa. Más importante, más de fondo, menos circunstancial: un cambio de paradigma. Que los gobiernos de turno no puedan decidir discrecionalmente sobre los dineros públicos, por lo menos en este aspecto. Eso favorece las políticas clientelares, el intercambio de favores políticos entre funcionarios y vecinalistas de turno. Favorece la corrupción, hay que decirlo, aunque los aludidos se escandalicen y hagan causa común contra los atrevidos que cuestionan una costumbre tan arraigada y beneficiosa… para unos pocos. Que el gobierno pueda decidir discrecionalmente también permite las subejecuciones presupuestarias deliberadas para desviar fondos a otros gastos, como quedó probado en el Informe de Ejecución presupuestaria que este gobierno tanto negó a la Federación de Vecinales, hasta que no tuvo más remedio que entregarlo. Tardío y confuso, aun así sobra para probar lo que ocurrió y ocurre en estos casos: durante 2025 el Gobierno pidió autorización y haciendo uso y abuso de su mayoría automática de concejales se votó a sí mismo autorizándose a gastar 227 millones de pesos. La Federación solicitó en ese entonces sólo 188, para todas las vecinales sin distinción y equitativamente. Resultó que el Gobierno – según su propio informe- gastó sólo 18,5 millones de los 106 que preveía el Programa de Mantenimiento de Sedes Vecinales, o sea menos de la quinta parte, y lo hizo sólo en algunos de los salones vecinales, no en todos, ni tampoco la mayoría. A esto algunos concejales en su mayoría oficialistas no lo ven, parecieran aceptar los informes cuasi escolares con abundantes fotos que la Secretaría de Gobierno les prepara, en los que hasta llega a incluir la Antena Comunitaria, el Complejo Ambiental o la Asociación Piamontesa como entidades vecinales, sin reparar en un análisis objetivo. Más incomprensible y bochornosa aún es la defensa pública de este sistema administrativo por parte de algunos vecinalistas, no pocos de ellos favorecidos con sueldos, ventajas o dependientes del gobierno. Con el Gobierno de turno se debe colaborar, no ser consecuentes ni socios en el reparto, y menos en perjuicio de los vecinos. El cambio de paradigma mencionado se puede hacer efectivo solamente a partir del establecimiento de verdaderas políticas de estado para con el vecinalismo, como de hecho hay para la educación, para la cultura, para las instituciones deportivas y otras. Y eso puede comenzar a decidirse mañana mismo. Esto no debería pensarse como una disputa entre la Federación de Vecinales y el gobierno actual. No enfrentamos un escenario de ganadores y perdedores, sería un beneficio para el vecinalismo todo, y también para el gobierno mismo, aunque no entienda por ahora que resignar el manejo caprichoso de determinadas sumas de dinero es un muy buen precio a pagar por la mejora institucional, la eficiente administración de edificios que son en definitiva municipales y no tienen cuidados adecuados, y el beneficio social para los ciudadanos y vecinos de todos los barrios sin distinción. No olvidamos y agradecemos el apoyo demostrado por el bloque de la oposición el año pasado. Nos ilusionamos con la comprensión del pedido y aceptación por parte de los nuevos concejales, y siempre esperamos que una reflexión serena de los concejales oficialistas les permita analizar el pedido objetivamente. En última instancia, a la luz de lo acontecido este ejercicio que finaliza, nada puede resultar peor que lo de este año, y sería razonable una experiencia distinta porque lejos de ser un salto al vacío mantendrían todos los mecanismos de aplicación y control de los cambios. Pedimos a los Sres Concejales que mediten objetivamente y con honestidad intelectual estas cuestiones, y apoyen una solicitud que en definitiva es más justa, más igualitaria, más transparente, más democrática y más económica para las arcas del Estado, que en definitiva se nutren de los aportes de los ciudadanos.

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