Mientras se mantiene la expectativa por una posible reforma del sistema previsional, en Argentina se consolida una nueva realidad: cada vez más personas optan por seguir trabajando aun después de obtener su jubilación. La pérdida de poder adquisitivo y las dificultades para llegar a fin de mes explican en parte un fenómeno que crece en los últimos años.
Para entender más de cerca la situación, Diario CASTELLANOS dialogó con la abogada Marisol Escandell, especialista en Derecho Previsional, quien destacó que esta elección se da tanto por motivos económicos como personales, y que requiere una planificación cuidadosa. «Hay mucha gente que se está apurando a presentar la jubilación por miedo a que cambie la Ley. Pero siempre digo que la jubilación es una foto: la foto que me saco el día que me jubilo es la que me va a acompañar toda mi vida como jubilado», señaló Escandell.
La profesional subrayó que el proceso jubilatorio debe encararse con responsabilidad y con toda la documentación disponible. «No se trata de jubilarse rápido para sacárselo de encima, sino de hacerlo bien, porque de eso depende el haber que voy a cobrar el resto de mi vida», agregó.
En la actualidad, la edad jubilatoria en Argentina sigue siendo de 60 años para las mujeres y 65 para los varones, con algunas excepciones por tareas insalubres o regímenes especiales. Sin embargo, Escandell remarcó que nadie puede ser obligado a jubilarse al alcanzar esa edad: «La jubilación es voluntaria. Mi empleador no me puede obligar a hacerlo. Yo elijo cuándo jubilarme».
En ese marco, la abogada resaltó una alternativa que hoy crece en todo el país: jubilarse y seguir trabajando en simultáneo. «Puedo jubilarme y continuar en actividad en blanco, de forma correcta y prolija. No tengo que renunciar a uno para cobrar el otro», explicó.
La necesidad de contar con más de un ingreso
El motivo más frecuente que lleva a los jubilados a mantenerse activos es económico. «La jubilación implica una baja considerable en los ingresos, y cuando eso sucede se hace necesario tener un segundo ingreso», apuntó Escandell.
Así, muchos jubilados optan por mantener su empleo o incluso iniciar microemprendimientos para complementar sus haberes. «Vemos cada vez más jubilados que deciden emprender, ofrecer servicios o continuar en sus trabajos con nuevas condiciones. Es una forma de sostener la economía familiar», detalló.
Sin embargo, Escandell advierte sobre un aspecto clave: la necesidad de acordar previamente con el empleador las condiciones de esa continuidad laboral. «Cuando me jubilo, dentro del recibo de sueldo mi antigüedad se resetea, pasa a cero. Si no lo pacté antes, y el empleador decide despedirme, la indemnización será muy baja», explicó.
Por eso, recomienda dialogar y planificar con anticipación. «Si mi intención es seguir trabajando, debo charlarlo con el empleador. No hay ningún impedimento legal y, de hecho, para la empresa puede ser beneficioso: el trabajador jubilado paga menos cargas sociales y además tiene experiencia», añadió.
En la Provincia de Santa Fe, la situación presenta particularidades. La nueva Ley Previsional Provincial, que cumplió un año, modificó edades y condiciones para algunos sectores, especialmente el docente, que cuenta con dos regímenes: el «docente puro», que permite jubilarse a partir de los 57 años, y el «docente proporcional», que extiende la edad hasta los 60 o más, según los aportes.
«En los regímenes provinciales es donde más hay que ordenar la carpeta jubilatoria», advirtió la abogada. «No se trata de jubilarse como sea, sino de hacerlo con la documentación correcta, porque una vez otorgado el beneficio, el porcentaje queda fijo para toda la vida», siguió.
En este punto, Escandell remarcó que, tanto a nivel Nacional como Provincial, apurar los trámites por miedo a cambios legislativos puede jugar en contra: «Si después aparecen aportes no declarados o documentación faltante, ya no se puede modificar el cálculo. Por eso hay que pensar la jubilación como una decisión de largo plazo».
Planificar el futuro
Mientras el debate previsional sigue abierto en el Congreso y los jubilados esperan definiciones sobre aumentos y posibles modificaciones, la tendencia a seguir trabajando después de jubilarse se consolida como una opción concreta.
Para muchos, se trata de una forma de mantenerse activos y útiles; para otros, de una necesidad económica en un contexto de inflación y pérdida del poder adquisitivo. En cualquier caso, la abogada Marisol Escandell insiste en que lo importante es planificar: «Jubilarse no significa dejar de trabajar. Hoy se puede combinar el cobro de la jubilación con un empleo formal o con un emprendimiento propio. Lo esencial es hacerlo de manera ordenada, cuidando los derechos y planificando cada paso».



