El secretario general de SOIVA Rafaela, Marcelo Lombardo, analizó la realidad que atraviesa la industria de la indumentaria y el empleo en general. En diálogo con Diario CASTELLANOS, el dirigente trazó un panorama complejo, marcado por la caída del mercado interno, el impacto de las importaciones y la falta de respuestas del Gobierno Nacional.
Lombardo fue claro desde el inicio: «Estamos atravesando un escenario realmente complejo, difícil. En nuestro sector de la indumentaria, el panorama se complica progresivamente. A un mercado interno deprimido debemos sumar el enorme impacto de la apertura indiscriminada de importaciones, que golpea muy fuerte a nuestra industria».
El gremialista recordó que días atrás mantuvieron una reunión institucional con la Cámara Argentina de la Indumentaria, FONIVA, SETIA y UCI, donde se coincidió en la gravedad de la situación. «Planteamos la preocupación conjunta de trabajadores y empresarios, y la dificultad para conseguir aunque sea una instancia de diálogo. Lo más preocupante es que esos canales no existen. El Gobierno Nacional ignora los reclamos, mientras las empresas hacen esfuerzos por sostener puestos de trabajo que cada vez corren más riesgo. Todos los días vemos despidos, incluso masivos, y una pérdida importante de empleos. Lamentablemente, no hay expectativa de que esto se revierta», subrayó.
En Rafaela, el panorama presenta matices. Lombardo explicó que: «El rubro colchonero, que tiene fuerte presencia local, mantiene buenos niveles de producción y esperamos que siga así. Pero el resto de las empresas vinculadas directamente a la indumentaria tienen una capacidad ociosa muy grande. Vemos con preocupación cómo la producción cae día a día y eso nos coloca en un escenario de altísima preocupación».
Problemas compartidos entre gremios
El titular de SOIVA remarcó que la situación no es exclusiva de su sector. «Siempre nos encontramos y compartimos estrategias en la CGT. Lo que vivimos en SOIVA es exactamente lo mismo que enfrentan otros gremios. La alimentación y la metalurgia, con fuerte presencia en Rafaela, también están sufriendo. La apertura indiscriminada golpea de manera inmediata en la indumentaria, pero también en la metalurgia, donde se hace cada vez más común la llegada de autopartes importadas en condiciones de competencia desleal. Siempre decimos que para generar competitividad real primero deben existir condiciones de igualdad, pero eso hoy no ocurre».
En ese sentido, sostuvo que es necesaria una protección de la industria nacional. «El camino debería ser primero cuidar lo propio, incorporar mejoras y proyectarse al mundo. Pero aquí sucede al revés: se abren las puertas, se inunda el mercado con productos importados bajo la idea de bajar precios. En la práctica, los salarios son de miseria, el mercado está deprimido y no se genera ninguna expectativa de crecimiento. Por eso decimos que vivimos en un escenario de angustia permanente, con enorme preocupación por el presente y el futuro inmediato».
Reformas y debates pendientes
Consultado por los debates que atraviesan a la Provincia y al país, Lombardo diferenció dos planos. Sobre la Reforma Constitucional Provincial, afirmó: «Acompañamos la lista encabezada por Juan Monteverde y seguimos de cerca el proceso. Creemos que es una oportunidad que no debería desaprovecharse. Si bien algunas cuestiones no nos conformaron del todo, otras pudieron modificarse. Sí consideramos que debería haberse dado un plazo más extenso para garantizar mayor participación institucional. Una Reforma Constitucional no se da todos los días y debe ser bien aprovechada».
En cuanto a la Reforma Laboral, fue categórico: «Siempre se pretende mostrar a los trabajadores como quienes rechazan cualquier modificación, y eso no es real. Estamos predispuestos a sentarnos en una mesa de negociación, discutir y actualizar lo que haga falta. Lo que no compartimos es que las propuestas siempre apunten a perder derechos. Las reformas deben avanzar a favor del trabajador y no en contra».
Y añadió: «Cada vez que se intenta una Reforma Laboral en momentos de crisis, los trabajadores aparecen como la única variable de ajuste. La historia demuestra que la flexibilización nunca aportó mejoras, ni para los trabajadores ni para las empresas. Por eso, creemos que si existieran mesas de diálogo reales, con tiempo y debates profundos, estaríamos dispuestos a participar. Lo que no vamos a aceptar nunca es una Reforma que implique pérdida de derechos».
Una realidad marcada por la incertidumbre
En su análisis, Lombardo dejó una idea central: la necesidad de garantizar una justa distribución de la riqueza. «El impacto de las nuevas tecnologías y los cambios en el mundo laboral requieren nuevas miradas, pero siempre priorizando la dignidad de los trabajadores.
Hoy estamos envueltos en angustia por la falta de respuestas y por la caída del empleo. La situación es difícil, y nuestra obligación como gremio es seguir reclamando por los puestos de trabajo y por un futuro con may



