En un escenario económico crítico, con salarios golpeados por la inflación y un gobierno que sostiene el ajuste, la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros y Obreros del Transporte Automotor cerró un aumento salarial del 1% para junio, julio y agosto, acompañado de un bono de $45.000. La noticia generó rechazo en amplios sectores del gremio, que cuestionan duramente a la conducción nacional.
Uno de los pronunciamientos más firmes llegó desde Santa Fe. El referente Sergio Aladio, que lidera un espacio opositor dentro del sindicalismo camionero, expresó su profundo desacuerdo con el acuerdo alcanzado y planteó la necesidad urgente de una renovación gremial.
“Este acuerdo es una falta de respeto para cada camionero que pone el cuerpo y la familia en la ruta todos los días. Firmar un uno por ciento en este contexto es casi una burla. Demuestra que este modelo sindical agotado ya no escucha ni defiende a la base trabajadora”, sostuvo Aladio.
El dirigente santafesino también remarcó que desde su espacio están trabajando para construir “un sindicalismo moderno, democrático y protagonista” que recupere el rol histórico de los gremios como defensores de los derechos laborales y garantes de una distribución justa de la riqueza.
“El futuro no espera: o nos transformamos o nos pasan por arriba. Y nosotros elegimos transformarnos”, sentenció.
El debate sobre el rumbo del sindicalismo en la Argentina vuelve al centro de la escena, y el conflicto en el sector camionero es una muestra clara del desencanto con las viejas estructuras y la búsqueda de nuevas formas de representación sindical. Mientras tanto, los trabajadores siguen enfrentando la difícil tarea de sostener sus ingresos en un contexto de permanente deterioro del poder adquisitivo.



