Traslado de la Alcaidía: la distancia del Gobernador con el Ejecutivo local y la mirada de los vecinos

Hace algunas semanas, el problema del traslado de la Alcaidía sumó un nuevo capítulo. En este caso, el propio gobernador de la provincia, Maximiliano Pullaro, refirió a que desde el Ejecutivo Provincial están abiertos al diálogo para evaluar otras posibles ubicaciones de la unidad; alejándose de la versión del ejecutivo municipal, que siempre sostuvo que el espacio ya estaba definido en los terrenos ubicados al norte de la ciudad. Desde CASTELLANOS, dialogamos con Maximiliano Orellana, referente del barrio Mora, sobre este cruce de versiones entre el municipio y la provincia y también; sobre la mirada de los vecinos frente a este proyecto.

La distancia que el propio Gobernador de la Provincia ha tomado con la gestión del Intendente Viotti, en torno a la posible ubicación geográfica de la nueva Alcaidía, puede leerse de diferentes maneras.

En principio, al ser una contradicción que afecta directamente a un tema tan sensible como la creación de esta nueva unidad penal, es evidente que todos los ciudadanos y ciudadanas pueden percibir, al menos, una falta de coordinación y liderazgo por parte del ejecutivo municipal. En efecto, esta falta de sincronización repercute al interior del gabinete de Gobierno Local, que no para de tener problemas de organicidad con los propios. La reciente renuncia de Franco Bertolini (funcionario perteneciente a la estructura nodal del ejecutivo) alegando «desentendimientos» con la gestión del intendente Viotti, es sólo una muestra del clima de tensiones que atraviesa la cúpula de Gobierno Municipal.

En su artículo «Gobierno Municipal y coordinación interjurisdiccional de políticas públicas», los politólogos Ricardo Alberto Gutiérrez y Guillermo Alonso, sostienen que, en contextos de restricción presupuestaria y dependencia normativa, la coordinación con niveles superiores de gobierno constituye un factor fundamental para que las gestiones municipales puedan asumir eficazmente sus responsabilidades administrativas. Por ello, la articulación y coordinación de discursos entre gobiernos provinciales y municipales, resulta fundamental para garantizar la eficacia y credibilidad sobre las políticas públicas.


En relación a todo ello, nos preguntamos ¿Qué consecuencias puede traer esta situación para la credibilidad del Intendente y su equipo de gestión? ¿Cuáles son las acciones que llevará adelante el municipio para dar respuesta a las incertidumbres generadas en torno al futuro de este proyecto? ¿Qué respuestas recibirán las familias que habitan el norte de la ciudad y que, desde el comienzo de este conflicto, vienen solicitando reuniones para discutir su emplazamiento?

La mirada de los vecinos

En relación al distanciamiento de la mirada municipal sobre el espacio de construcción de la Alcaidía, por parte del Gobernador de la Provincia, Maximiliano Orellana (referente del barrio Mora) sostuvo: «Puede ser una soltada de mano. En este sentido, cabe mencionar que en distintos medios de comunicación y redes sociales, gran parte de los vecinos de la ciudad expresan la disconformidad que tienen con la actual gestión municipal. Más allá de la eventual recorrida por fiestas barriales, no se ve a los funcionarios por ningún lado; ninguno se acerca a dialogar. El concejo directivo y todos los integrantes Poder Ejecutivo que encabeza el intendente Viotti, deben salir de la comodidad de sus despachos y caminar las calles, conocer al ciudadano en sus necesidades e inquietudes. No pueden presentar un proyecto tan importante como éste y decidir entre pocos cuál es el orden que debe tener la ciudad. Podrían utilizar herramientas de participación para los vecinos como, por ejemplo, una encuesta ciudadana».

Con respecto a esta falta de respuesta a los plantos de los vecinos, Orellana afirmó que: «No sólo que nunca nos consultaron sobre la construcción de esta Alcaidía, sino que, además, nos acostumbramos a no tener ningún tipo de respuesta por parte del Intendente. Este proyecto trae muchas consecuencias negativas para el barrio, ya que se desvalorizan los terrenos aledaños; se espera un deterioro de las calles de acceso por parte de los familiares que llegarán a visitar a los detenidos (que suelen acampar, ensuciar y, sobre todo, que no sabemos con qué intenciones ingresarán); y, además, por la cantidad de detenidos que se esperan, todos sabemos que va a terminar siendo una cárcel».

Por último, en relación a la posición de los vecinos del barrio, Orellana subrayó: «Quiero que quede claro que nosotros no nos oponemos a la construcción de la Alcaidía; sólo pedimos que se revea el lugar. Esto se debe a que, si el Proyecto sigue como lo anunció el municipio, muchas de nuestras casas van a quedar a menos de ochocientos metros su ubicación».

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