El centro de Rafaela vive desde hace años una particular convivencia entre la actividad comercial y la superpoblación de aves que, con sus desechos y presencia masiva, generan complicaciones para comerciantes y clientes. A pesar de los esfuerzos municipales por abordar la problemática, las opiniones de los comerciantes reflejan tanto avances como un llamado a reforzar las acciones.
Guillermo, propietario de dos locales en Bv. Hipólito Yrigoyen, destaca la labor diaria de limpieza por parte del municipio. «Hay que reconocer que la municipalidad nos limpia las veredas todas las mañanas, y eso mejora el paseo. Pero la realidad es que la cantidad de aves sigue aumentando. Después de las siete de la tarde, es imposible caminar por el boulevard; los clientes evitan estacionar cerca o incluso pasar por acá. Esto retrae el consumo en la zona.»
Por su parte, Eduardo, comerciante de Bv. Santa Fe, señala el impacto directo en la experiencia de los clientes, «la gente no quiere estacionar ni caminar por acá. Entre el olor, las manchas en los autos y el riesgo de que les caiga algo de arriba, prefieren irse rápido. Esto afecta las ventas, y además hablamos de problemas de salud por la acumulación de desechos y olores.»
En el mismo boulevard, Jachi reconoce los avances en la reforestación y limpieza, aunque advierte que aún queda mucho por hacer. «Se han cambiado algunas plantas grandes por otras nuevas, y eso ha ayudado. En nuestra cuadra, al haber menos aves, el olor ha mejorado. Pero hay sectores donde la situación es insoportable, especialmente con el calor. Creo que hay que seguir cambiando especies y planificar nuevos hábitats para las aves en las afueras de la ciudad.»
En tanto, sugiere la posibilidad de explorar experiencias internacionales, como el caso de Ciudad del Cabo, donde lograron reubicar aves generando nuevos hábitats con condiciones similares a las urbanas. «En Rafaela podríamos aprovechar espacios como la nueva circunvalación para crear corredores biológicos. Sería una inversión grande, pero necesaria para resolver el problema de raíz,» agrega Jachi.
Si bien la municipalidad ha implementado medidas como la poda controlada, la instalación de redes y la reforestación con especies autóctonas, los comerciantes coinciden en la necesidad de una estrategia integral a largo plazo. Opciones como el uso de anticonceptivos para aves, hábitats alternativos y una mayor coordinación con los vecinos y empresarios son vistas como claves para mitigar las consecuencias de este problema histórico en la ciudad.
«La problemática no se resolverá de un día para otro, pero necesitamos avanzar con más determinación,» concluyen los comerciantes, que esperan que estas acciones no solo beneficien sus negocios, sino también la convivencia entre vecinos, aves y entorno urbano.



