Nocturnidad en Rafaela: las consecuencias fatales de un problema no resuelto

En la madrugada del pasado domingo 24, la tragedia automovilística que terminó con la vida de un joven de 28 años en las inmediaciones de Nuevo Torino, encendió nuevamente las alarmas sobre el problema de la nocturnidad en la ciudad. Si bien las distintas aristas que componen el entramado de esta problemática resultan insuficientes para explicar un suceso de esta naturaleza; nos advierten que su falta de resolución, puede tener consecuencias mucho más profundas que la falta de un mercado nocturno local para las juventudes. ¿Hasta dónde deben llegar las consecuencias por no dar respuesta a este problema? ¿Cuántos hechos trágicos deben suceder para entender que la falta de una oferta nocturna en la ciudad sigue siendo un campo de exposición a este tipo de acontecimientos fatales?

El pasado fin de semana, más precisamente en la madrugada del domingo, un grupo de jóvenes rafaelinos emprendieron viaje a Esperanza, con destino a uno de los boliches bailables más reconocidos de dicha ciudad. En hechos que aún se están investigando, el vehículo en el que se trasportaban terminó impactando con un árbol en las inmediaciones de Nuevo Torino; dejando como fatal resultado, la muerte de un joven de 28 años de edad. Frente a este escenario, resulta necesario volver a reflexionar acerca de las consecuencias que tiene la falta de resolución del problema de la actividad nocturna en la ciudad.

Como hemos mencionado en otros artículos, el problema de la nocturnidad no se reduce a un fenómeno puramente económico, de competitividad de oferta, precios e infraestructura; sino que por el contrario, implica decisiones de consumo que remiten a necesidades culturales, simbólicas y de status, dentro del campo social de las juventudes. Ahora bien, más allá de estas aristas descriptivas, hoy nos convoca la urgencia por abordar un aspecto mucho mas elemental: garantizar la seguridad de nuestros jóvenes al momento de trasladarse a otras localidades para su esparcimiento nocturno. El resultado del pasado fin de semana excede los límites del debate que veníamos dando y muestra que el problema puede tener consecuencias irreversibles para el bienestar de nuestros jóvenes y sus familias.

En su texto «La juventud como sujeto de derechos», el sociólogo colombiano Mauricio Garcés nos propone mirar a la juventud como un sujeto de derechos que requiere de la protección específica por parte del Estado. En este sentido, el autor sostiene que la garantía de los derechos de las juventudes es fundamental para que puedan alcanzar su desarrollo y bienestar general. En cuanto a la construcción de una nocturnidad segura, Garcés entiende que el Estado juega un papel crucial en la regulación y supervisión de los espacios donde los jóvenes se reúnen y socializan durante la noche. Esta mirada, rescata una acción básica y fundamental como la protección de nuestros jóvenes en los espacios públicos y privados, haciendo hincapié en el rol de la administración estatal para llevar adelante dicha tarea; y a su vez, nos ayuda a incorporar algunas dimensiones nuevas frente a este escenario de emergencia.


Por un lado, nos permite preguntarnos qué herramientas de prevención pueden implementar los estados municipales involucrados, a fin de reducir los daños que pueden continuar emergiendo del traslado nocturno de los jóvenes por los corredores viales. Ampliar controles en los tramos más importantes de dichos corredores; ampliar las campañas de prevención de consumo de alcohol y sustancias ilegales al volante; garantizar la seguridad en las inmediaciones de los establecimientos (mejorar la iluminación, el acceso a los espacios de esparcimiento, entre otras medidas) son sólo algunas ideas de cómo abordar esta emergencia.

Más allá de los límites de Rafaela

Por otro lado, nos ayuda a observar este flagelo como algo que excede a los límites de Rafaela, Esperanza y alrededores y que por ende, tiene repercusiones similares en otras ciudades como por ejemplo, la ciudad de Santa Fe. En este caso, hacia finales del mes de septiembre de este año se viralizó un video donde se ve a más de 1.500 jóvenes caminando por la ruta con plena circulación de vehículos; a la salida de uno de los boliches más populares de la zona costanera, sin seguridad, protección o garantías de ningún tipo. Esta situación preocupó tanto a los jóvenes involucrados que terminó en el pedido formal de mayores condiciones de seguridad e incluso, la disposición de un transporte exclusivo para el traslado por los corredores viales que llegan a las discotecas. Fue a través del «Concejo Joven 2024», donde más de 125 alumnos de 29 escuelas exigieron al gobierno municipal que tome dichas medidas en pos de garantizar una nocturnidad segura.

En síntesis, la tragedia del fin de semana debe implicar un reordenamiento de las prioridades en el abordaje de la problemática nocturna. La falta de oferta, las reglas de juego empresarias, los detalles de la ordenanza reguladora y demás, deben ponerse a un costado para atender la emergencia que implica garantizar la seguridad y protección de nuestros jóvenes. El costo que ha tenido haber postergado las acciones estatales en esa dirección, ya ha superado cualquier tipo de límite esperable y necesita de medidas tan claras como concretas para abordar una realidad que no pide perdón, ni mucho menos permiso.

Un problema en estado de emergencia

A raíz de esta tragedia automovilística, desde Diario CASTELLANOS conversamos con Augusto Rolando (concejal referente del tratamiento del problema de la nocturnidad en la ciudad), acerca del estado de situación de un problema que tomó estado de emergencia, pero esta vez, su resolución se vuelve urgente. En este sentido, resulta inevitable comenzar a preguntarnos acerca de qué medidas pueden tomarse desde la égida estatal, con el fin de comenzar robustecer las condiciones de seguridad de nuestros jóvenes durante su esparcimiento nocturno. Frente a ello, Rolando sostuvo: «Lo primero que puedo decirte es que se puede y se debe abordar desde múltiples aspectos. Nosotros en el Órgano Legislativo, tenemos la facultad y la obligación de tener la mejor ordenanza posible. Eso implica un trabajo intenso sobre todo desde el punto de vista de interpretar lo que realmente se necesita y sobre todo, del acuerdo entre las partes. La nocturnidad tiene distintos actores, entre los que se encuentran bolicheros, Djs, organizadores de eventos, salones de fiestas, protección vial y comunitaria, proveedores de bebidas, locales gastronómicos, espacios culturales, los ciudadanos, etc; y por ello, entendemos que una buena ordenanza debe encontrar los puntos de acuerdo entre las partes. Necesitamos que todos los actores hagan su aporte para que la nocturnidad se desarrolle más y mejor. En lo que respecta a las medidas que se pueden hacer, entiendo que son muchas. Nosotros trabajamos en la revisión exhaustiva de la ordenanza, mejoramos distintos puntos y al mismo tiempo, abordamos problemáticas como por ejemplo, la de los ruidos molestos. También incluimos un proyecto de resolución para que se clarifique lo de SADAIC, porque hay mucha confusión sobre quienes tienen que pagar y quiénes no. No soy parte del Órgano Ejecutivo y entiendo que una parte importante en relación con el control y los incentivos también les corresponde a ellos. Este proceso de revisión legislativa lo hicimos en conjunto con dicho órgano y por ende, entendemos que su participación en la materia es decisiva».

Por otro lado, en relación a las estrategias concretas para contrarrestar los riesgos que suponen los traslados de los jóvenes en corredores viales durante la madrugada, Rolando afirmó: «Las estrategias pueden ser campañas de prevención sobre el consumo de alcohol al volante, facilitar opciones de transporte en colectivos o traffics, entre otras. Esto último, es algo que en muchos casos, los boliches lo proveen y me parece una muy buena alternativa. Por supuesto que a todo esto, debe sumarse el refuerzo de control a las normas de tránsito en general».

Como hemos mencionado en otros artículos, Rolando y su equipo de trabajo han tomado la iniciativa sobre el problema de la nocturnidad desde hace tiempo, tratando de instrumentar los medios para que el municipio pueda actuar frente a los distintos escenarios que se devienen de esta actividad. En lo referente al estado de situación actual del proyecto dentro del recinto municipal, Rolando contó que: «En el día de ayer ingresé 3 proyectos relacionados con nocturnidad. Uno de ellos tiene que ver con aclarar el tema SADAIC, quienes tienen que pagar y quienes no, y hacerlo cumplir. Por otro lado, una modificación en la ordenanza de ruidos molestos y en tercer lugar una serie de modificaciones para actualizar la ordenanza que regula nocturnidad. Los 3 proyectos ya fueron ingresados a comisión y lunes que viene se comenzarán a debatir».

Por último, uno de los interrogantes que nos permiten enlazar el conflicto en torno a la nocturnidad y las consecuencias de la tragedia del pasado fin de semana, refiere a qué es lo que falta en la ciudad para poder satisfacer la demanda nocturna de la juventud rafaelina. En este sentido, Rolando expresó: «En este punto voy a ser contundente. Las ordenanzas que regulan la nocturnidad, por sí solas, no van a generar el impulso en la nocturnidad que estamos esperando. Revisar la legislación y actualizarla es nuestro trabajo pero se requiere de iniciativas de emprendedores privados que son quienes desarrollan las opciones nocturnas. Tenemos que aceptar que hay jóvenes que van a elegir viajar porque quieren conocer otros lugares y otras personas o simplemente porque disfrutan más en ciertos boliches. Esto es normal y es correcto, es parte de la libertad de elegir que todos tenemos y no podemos restringir, esto no quita que Rafaela tenga que ampliar sus opciones sobre todo para el segmento de los más jóvenes», concluyó.

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