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Las misiones secretas de un militar y canciller contra Perón en el exilio y el fallido atentado que apuró su salida de Venezuela

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14.39 El teniente general Carlos Severo Toranzo Montero formó parte del gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu. Furioso antiperonista, le encargaron la embajada de Nicaragua, país vecino a Panamá donde Perón se encontraba asilado. Un bochornoso suceso que casi hizo romper las relaciones entre Venezuela y Argentina selló su suerte como diplomático

El teniente general Carlos Severo Toranzo Montero fue uno de los mejores exponentes de aquellos militares apasionadamente antiperonistas que dio el Ejército tras el derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955. Según su curriculum vitae, que él mismo escribió en una oportunidad, nació en Turín, Italia, en 1902, mientras su padre se desempeñaba como agregado militar. Según reseña “se educó en Argentina, Alemania, Italia y Francia, donde hizo su formación escolar primaria y secundaria. Luego, adoptó la ciudadanía argentina e ingresó al Colegio Militar el 1° de marzo de 1919 y egresó como subteniente en 1921. Tras una ordenada carrera en 1943, año del golpe militar contra el presidente constitucional Ramón Castillo, ascendió a teniente coronel. En 1947 era jefe de la IV Brigada de Caballería y debía ascender a coronel pero su promoción fue demorada “por sus arraigadas convicciones republicanas y democráticas… y después de actuar hasta 1950 fue separado del Ejército y encarcelado desde 1951 hasta 1954 por su oposición al peronismo.” Tras dejar la fuerza se exilio en Uruguay, Brasil y Perú. En 1955 tuvo una participación menor en la revolución septembrina pero “el gobierno le reconoció los grados de cuyo ejercicio había sido despojado y lo ascendió a general de Brigada.” Tras la caída del general Eduardo Lonardi—noviembre de 1955- y la asunción del general Pedro Eugenio Aramburu comenzó una azarosa vida que lo llevara con el tiempo al pináculo del Ejército en 1959. Toranzo Montero explicara que Lonardi fue removido porque “se había rodeado de gente cuyo tinte político no era, precisamente, el reclamado en el ideario de la revolución antiperonista”.

Extrañamente, siendo un militar en actividad, es designado en diciembre de 1955 embajador extraordinario y plenipotenciario en Nicaragua, luego en Costa Rica (1956) y finalmente en Venezuela durante 1957. El propio general lo va a explicar así: “Por necesidades del gobierno provisional para su política interamericana, fue transitoriamente adscripto al Servicio Exterior.” Nada más sorprendente la explicación que esconde un gran secreto y que tantos dolores de cabeza les trajeron a los cancilleres argentinos Luis Podestá Costa y Alfonso de Laferrere. Lo cierto, lo real, es un documento escondido por más de 60 años que explicará sus actividades en el exterior.

El 22 de diciembre de 1955, Toranzo Montero, redactó un largo memorándum que revela su severa personalidad. Lo inicia así: “La actitud culpable de los ex miembros de la Junta Militar que actuó por delegación del ex presidente Perón para negociar con el Comando Revolucionario Libertador, al permitir a éste refugiarse en la embajada y, después, en la cañonera paraguaya, ha determinado un grave problema para el gobierno provisional. Este problema era previsible, dada la idiosincrasia del ex presidente, su poder económico ilimitado y su falta total de escrúpulos. Perón actúa, con toda libertad de acción y profusión de medios, desde Panamá, donde, en acto manifiestamente inamistoso hacia la nación Argentina, se le da un trato de invitado de honor y se le paga lujoso alojamiento.” Nada más errado. Inicialmente, Perón vivió como invitado, primero en la ciudad de Panamá, luego se costeo una habitación en el Hotel Washington en la ciudad de Colón y, posteriormente, en un modesto departamento en Panamá. Como dijeron los que lo visitaron, el ex mandatario “vive en estado de leprosidad”. Están los documentos que lo prueban en mi libro “Puerta de Hierro”.

Luego hace un relevamiento de la actividad peronista y de “su Estado Mayor político en Centro América, y si bien ahora se encuentra en Panamá, tiene posibilidad y anuencia de otros estados para visitarlos cuando quiera.” Estas actividades son facilitadas “por la actitud confusionista, resentida y antipatriótica de algunos militares que habiendo sido solidarios durante mucho tiempo, conscientemente, con el tirano y su régimen” se plegaron “a última hora, mediante acciones más o menos meritorias, al movimiento revolucionario, fueron protegidos con privilegios y puestos de responsabilidad por el ex Ministro de Ejército, general (León Justo) Bengoa y el ex presidente general Eduardo Lonardi, encontrándose ahora con libertad de acción para conspirar.” Además de los militares “tienen también una participación activa determinados elementos de la industria, el comercio y la banca que se enriquecieron con el peronismo.”

Tras otras manifestaciones de similar consideración, Carlos Severo Toranzo Montero propuso: “A base de una política interna y severa limpieza antiperonista desarrollada con todos los sectores del poder estatal y declarando al partido peronista, o sus herederos con otros nombres, fuera de la ley ( el 5 de marzo de 1956 el gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu promulgo el Decreto-ley 4161 que prohibiría al partido peronista) iniciar una política externa tendiente a desprestigiar, sofocar y destruir a la organización contra revolucionaria de Perón, pasando de la defensiva a la ofensiva diplomática.” Al mismo tiempo proponía “desarrollar una acción clandestina y secreta, creando un organismo especializado”, con medios humanos y recursos, para obligar a la organización peronista “a abandonar el continente, completamente derrotados.” Como no podía ser de otra manera, el nuevo organismo debía depender de “una sola persona, cuyo cargo diplomático en uno de los países debe servir de pantalla para el desarrollo de su actividad secreta.” Esa persona no era otro que el general Toranzo Montero.

La gestión del nuevo embajador argentino en Managua fue más bien modesta –y se entiende– porque el ex presidente Perón era un declarado amigo del general Anastasio Somoza. Sin embargo, como gesto de buen voluntad, Somoza y su esposa Salvadorita, concurrieron a la recepción que Toranzo Montero organizo en su residencia el 25 de mayo de 1956.

La gestión más delicada que cumplió el general-embajador se realizó con motivo de la visita de Perón a Nicaragua el 19 de julio de 1956. El ex mandatario la hizo como consecuencia de la Conferencia de Presidentes Americanos que se iba a realizar en Panamá, con la presencia de Pedro Eugenio Aramburu, y por tal razón dejó el país. Luego de una estadía de nueve días, entre la Casa Presidencial en Managua y la hacienda El Tamarindo, propiedad de la familia Somoza, retorno a Panamá.

Hasta hoy es poco de lo que se conoce alrededor de esa visita y el secreto se pierde gracias al acceso del Memorándum “Secreto y Confidencial” N° 129 que Toranzo Montero le envió al canciller interino contralmirante Teodoro Hartung, un fervoroso antiperonista. El documento tiene 20 páginas y revela que Perón llegó el 19 de julio de 1956 en horas de la tarde en un avión de la compañía Panair “acompañado de su guardaespaldas”. En el aeropuerto “Las Mercedes” fue recibido por el coronel Anastasio “Tachito” Somoza Debayle, jefe del Estado Mayor y jefe de la Guardia Nacional; coronel Camilo González, jefe del Estado Mayor presidencial, otros militares y autoridades de la Presidencia.

Inmediatamente, el ex mandatario argentino fue llevado al Palacio Presidencial. Para cuidar las apariencias, funcionarios del gobierno prohibieron a los medios gráficos publicar la noticia y “los diarios contrarios habían sido seriamente amenazados si publicaban cualquier comentario desfavorable a Perón o al gobierno que lo recibía como huésped.” Dada la divulgación internacional, horas más tarde se autorizó dar la noticia sin comentarios. Estando Toranzo Montero en la presentación de credenciales de un embajador “Somoza me anunció (17.30 horas) delante de varios otros jefes de Misión y algunos ministros, que Perón se encontraba en Managua y que lo tenía como huésped. Lo hizo en un tono casi festivo como quien quiere dar una sorpresa… me dijo en tono enigmático y un poco vagamente, que el hecho obedecía a un arreglo realizado en Panamá” y que el embajador Toranzo Montero desconocía. Por esta razón demandó información a su canciller pero nunca recibió una respuesta. Así, el 20 de julio se trasladó a Panamá, lo mismo que hizo Somoza para participar en la Reunión de Presidentes. Tras la cumbre presidencial, Toranzo pudo encontrarse el 28 de julio con el canciller nicaragüense Sevilla Sacasa quien le dijo que Perón partiría a Panamá el 27 de julio y que “consideraba que había cumplido con los compromisos contraídos en Panamá con el presidente Aramburu y el Primer Mandatario panameño. Me agregó que con este favor que nos habían hecho para que pudiera concurrir –según él— el presidente Aramburu a la Reunión de Panamá, el gobierno de Nicaragua deseaba dar por terminado el asunto Perón y mantener las mejores relaciones con el gobierno argentino. Me dijo también que el Presidente Somoza se dirigía al Presidente Aramburu en este mismo sentido por medio de una comunicación directa.”

En la página 12 del informe, Toranzo le cuenta a Hartung que el 21 de julio se encontró en Panamá con el presidente Aramburu y el canciller Podestá Costa: “Les hice presente la gravedad del hecho, de que hubiera elegido a Nicaragua como destino inmediato de Perón”, le hizo notar su sorpresa al ver que el ex mandatario se alojaba en la casa de Somoza, quien “le daba trato de honor y le otorgaba un apoyo completo para su exhibición y actuación pública en contra del gobierno surgido de la Revolución Libertadora que lo derrocó”. Para Toranzo “la permanencia de Perón en Nicaragua con tales privilegios lesionaba el prestigio del gobierno argentino (y) luego supe por boca del embajador de los Estados Unidos que tales gestiones se habían realizado en Washington y Panamá entre él y el embajador de Nicaragua en Estados Unidos, con la autorización del gobierno argentino.” El 23 de julio, con la presencia de Toranzo Montero, Aramburu y Somoza se encontraron en el “Hotel Panamá”. El mandatario nicaragüense no fue solo, lo hizo acompañado por cuatro altos funcionarios de su gobierno. Durante la reunión Somoza “tuvo expresiones de simpatía para el Presidente argentino” y volvió a repetir su “buena voluntad” para satisfacer los pedidos de los gobiernos de Panamá y Argentina, a fin de que el presidente argentino pudiera acudir a la Reunión de Panamá”. El presidente Aramburu respondió que él “en realidad no había impuesto tal condición, pues ya había decidido, con mucha anterioridad, su concurrencia en principio a la reunión, sin interesarle mayormente la presencia de Perón en Panamá.” Sin embargo comentó su extrañeza por el trato de excepción que se le dispenso en Nicaragua al ex presidente. Entre las conclusiones, Toranzo volvió a recordar que el gobierno de Somoza es “totalitario”, que “su mentalidad, como la de Perón, confunde su calidad de gobernante con la de propietario de un país, cuyas instituciones principales y sus fuerzas están en sus manos, directamente o por intermedio de sus hijos y parientes más allegados, que maneja, a semejanza de Perón, una inmensa fortuna personal, confundiéndose su economía privada con la nacional y que carece de escrúpulos políticos.” Perón no volvería a encontrarse con “Tacho” Somoza García, porque el 29 de septiembre de 1956 murió tras un atentado en la ciudad de León. A tantos años de distancia es difícil establecer si Aramburu fue sincero con Somoza. Pero debería recordarse que ese “mecanismo” se impuso con la visita que realizó a Madrid, en febrero de 1973, el teniente general Alejandro Agustín Lanusse. Se acordó que Perón dejara su casa y viajara al interior de España mientras el presidente de facto se encontraba con Francisco Franco Bahamonde. Aún antes, en 1957, el gobierno de facto argentino no enviaría un embajador a Asunción del Paraguay hasta tanto Perón no abandonara el país.

Tras estas gestiones, Toranzo Montero comenzó a despedirse de Centroamérica, no sin antes presidir una cumbre de embajadores argentinos en Costa Rica, en noviembre de 1956.

Mientras tanto, luego de despedirse de sus amigos en el aeropuerto de Tocumen, Juan Perón, Isabel y el argentino Rodolfo Ignacio Martínez subieron a un avión de la Línea Aeropostal Venezolana hasta descender en Maiquetía, Caracas, a las 20.55. Lo primero que observó en el aeropuerto fue un cartel que levantaron algunos seguidores: “Bienvenido, nuestro pueblo argentino te reclama”. Era esperado por un centenar de exiliados argentinos. Entre tantos por el general Raúl Tanco, uno de los jefes de la sublevación de junio de 1956, que logró salvar su vida refugiándose en la Embajada de Haití. Poco antes de partir de Panamá un periodista le preguntó su opinión sobre la Conferencia de Presidentes y Perón respondió que no tiene nada que decir, salvo que “soy el presidente constitucional de la Argentina. Como presidente de mi país estoy en receso.” Unos días antes, su chofer Isaac Gilaberte había partido a Venezuela a borde del trasatlántico Américo Vespucio llevando el automóvil Opel del General.

El general Toranzo Montero no se quedó quieto. Tras viajar a Buenos Aires para recibir instrucciones, el 22 de febrero de 1957, volvió a Costa Rica para hacer sus valijas y viajar a su próximo destino diplomático: Venezuela. Según los diarios costarricenses iba a Caracas para cortar “los hilos que unen la última conspiración subversiva en la Argentina con la residencia en Caracas del ex dictador Juan Perón y convencer al general Marcos Pérez Jiménez “de que en el interés general, Perón debe salir de dicho país y del continente.”

Entre 1956 y enero de 1958 Perón vivió en Caracas. Gobernaba el dictador Marcos Pérez Jiménez, un militar que había accedido al poder en 1948 tras una sucesión de gobiernos inestables. “Nunca tuve la oportunidad de verlo –relato el ex mandatario argentino en “Yo, Juan Domingo Perón”–, aunque muchos funcionarios y aun ministros suyos fueron mis amigos […] A mi juicio, el gobierno de Pérez Jiménez fue bueno desde el punto de vista administrativo y malo desde el punto de vista humano.” Según el argentino, a la política del regordete presidente venezolano le faltaba “proyección social”. Para Perón los venezolanos “eran esclavos de su exuberante producción petrolífera porque tenían que importar de los Estados Unidos los alimentos en lata y un país que no produce su propia comida es siempre tributario de los que la producen. La solución mía era ‘sembrar el petróleo’, es decir, que toda la riqueza que se sacara del petróleo se dedicase a sembrar y criar ganado para hacer carne, maíz, hortalizas.”

El 10 de abril de 1957, a las 16 horas, el nuevo embajador extraordinario y plenipotenciario argentino presentó sus cartas credenciales en el Palacio Miraflores y por la noche presidió una reunión social en el Hotel Tamanaco. No tuvo la misma suerte que en Nicaragua y Costa Rica porque su corta gestión en Venezuela terminó en un gran escándalo, tras un atentado a Juan Domingo Perón. El domingo 7 de julio de 1957 el diario “Últimas Noticias” tituló a toda página: “Rompieron relaciones Argentina y Venezuela”. No se llegó a tanto pero Carlos Severo Toranzo Montero fue declarado “persona non grata” y abandonó Caracas el 7 de julio de 1957, pero esta es otra historia. (Infobae)

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Siguen llegando pedidos de renuncia para el primer ministro británico

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Cada vez más miembros de su partido buscan la manera de que Boris Johnson abandone su cargo. Tenso interrogatorio en el Parlamento.

El primer ministro Boris Johnson se juega su cargo y su vida política este miércoles, tras haber autorizado o presenciado 15 fiestas en Downing St ,en plena pandemia y con el país confinado, y mintiendo al Parlamento.
Boris enfrentó una Cámara de los Comunes furiosa, con los diputados laboristas del norte de Inglaterra o «Red Walls» rebelados y organizando un golpe en su contra que han bautizado «Pork Pie».
El primer legislador en partir de las filas conservadoras al laborismo fue Christian Wakeford, de Bury South, quien decidió «poner a la gente primero». Pero el pedido más inesperado fue el de su aliado, ex secretario del Brexit y ex miembro del SAS, las fuerzas especiales británicas, el diputado Tory David Davis. Le pidió: «En nombre de Dios, váyase».
Se acumulan las cartas de legisladores para imponer un voto de confianza, que debe ser decidido por el Comité 1922, la máxima autoridad del partido, para echarlo del cargo. Al menos hasta 12 parlamentarios conservadores enviaron cartas de censura. Los «whips Torys», que controlan los votos, hacen llamadas y envían mensajes de texto a los rebeldes.
Bastan 54 cartas para lanzar el voto de confianza. Boris necesita que 180 diputados de su partido lo apoyen para no tener que irse del poder y ser reemplazado por otro líder conservador, sin convocar a elecciones. Puede salvarse hoy pero nadie sabe que pasará la semana próxima.

Clima de rebelión

Con la Cámara exaltada como en los más días difíciles, el líder laborista Keith Karmer alertó que su partido está listo «para hacerse cargo del gobierno y crear prosperidad y decencia». «Cada semana el primer ministro debe hacer imposibles defensa de sus fiestas en Downing St», dijo Karmer en la interpelación.

Quince fiestas

Las 15 fiestas en Downing St fueron nuevamente el tema, esta vez bajo el combustible de Dominic Cummings, el súper asesor de Boris y hoy su máximo enemigo, que lo compara al premier con un «carrito de supermercado descarrilado». Es él quien filtra a la prensa, aclara cómo fueron las fiestas y declarará en la investigación independiente bajo juramento.
Boris se defendió sosteniendo que se debe esperar los resultados de la investigación independiente de Sue Gray, una funcionaria pública o Mandarín, sobre qué realmente sucedió en la pandemia. Boris utilizó un tono desafiante y optimista, como cuando era el orador en la Unión de Estudiantes de la Universidad de Oxford.

«Por el amor de Dios, váyase»

En una sesión extremadamente acalorada y brutal, con fuertes intervenciones del Speaker de la Cámara de los Comunes para imponer orden, Boris defendió su gestión, en medio de los gritos y las risas de los legisladores, más los pedidos de renuncia.
«Si él mintió al Parlamento, debe renunciar», insistió el líder laborista Karmer. A el se sumó Ian Blackford, el jefe de los nacionalistas escoceses.
«En los últimos días nosotros tenemos mas dañinas revelaciones sobre la reglas rotas en Downing St y todavía una lista de ridículas excusas del primer ministro», dijo el diputado nacionalista escocés.
«¿Cuándo los diputados tories van a hacer lo que deben hacer y mostrarle la puerta? Esto es simplemente no aceptable. ¿Va el primer ministro asumir la responsabilidad? ¡Váyase, primer ministro!», insistió.
Con calma, Boris respondió con modales de Eton College: «No, señor Speaker pero le agradezco por esta pregunta otra vez». Y volvió a referirse a la investigación de Sue Gray.
Pero la sorpresa fue del ex secretario del Brexit y conservador David Davis, un aliado de Boris, ex militar británico.: «En nombre de Dios, váyase» pidió, repitiendo una declaración muy famosa que hicieron en la Cámara de los Comunes.
Era el pedido de renuncia más cercano de sus propios pares. Dijo que había pasado meses y semanas defendiendo al primer ministro, recordándole a sus electores las vacunas y las buenas acciones.
La investigación de Sue Gray deberá analizar el comportamiento del primer ministro y las fiestas en Downing St en la pandemia, cuando miles de británicos no podían despedir sus muertos ni casarse y estaban encerrados en sus casas.
Estará lista la semana próxima. Pero antes entrevistará a Dominic Cummings, el ex asesor de Boris, que ha decidido dar su declaración bajo juramento de que Johnson mintió sobre la fiesta del 20 de mayo del 2020. Hoy los aliados se han transformado en sus peores enemigos.

La fiesta de los viernes

Cada día se suman nuevas fiestas e incidentes. Incluidos la compra de una heladera para 37 botellas de vino en Downing St y una valija que entraba semanalmente a Downing St con botellas de vino escondidas, para el ya famoso «Booz Friday» o fiesta de los viernes.
La laborista Jessica Morden se preguntó: «¿Por qué es tan difícil para el primer ministro admitir que él hizo las reglas, entonces debe conocerlas y seguirlas. El debe mostrar compasión e irse», dijo.
«¿Finalmente el primer ministro va a adoptar responsabilidad? Váyase», pidió.
Boris dijo que, con su insistencia, el laborismo está haciendo perder el tiempo porque hay una investigación independiente en marcha.
En medio de la disminución del apoyo de sus propios parlamentarios, el primer ministro enfrentó preguntas difíciles sobre el escandaloso «Party Gate» en curso por parte del líder laborista Keir Starmer y algunos de sus propios parlamentarios conservadores, dispuestos a hacer preguntas.
En medio de especulaciones abiertas sobre su futuro político, Johnson confesó haber asistido a la fiesta de bebidas en el jardín durante el primer cierre nacional del Reino Unido durante «25 minutos», a la que se entiende asistieron unas 40 personas.
El primer ministro reconoció la «rabia» pública por la sensación de que las reglas de Covid «no estaban siendo seguidas adecuadamente por las personas que las hacen».
Pero Johnson, refiriéndose al evento del 20 de mayo, dijo que «creía implícitamente que se trataba de un evento de trabajo».
Pero el Speaker evitó que el primer ministro se refiriera a la fiesta en Downing St en la víspera del funeral del príncipe Felipe, el marido de la reina Isabel.

Salto al laborismo

Cuando faltaban sólo cinco minutos para que comenzara la interpelación parlamentaria, un ex parlamentario tory, que envió una carta de censura a Johnson, anunció que se pasó al Partido Laborista.
El líder laborista Sir Keir Starmer dio la bienvenida a su partido a Christian Wakeford, diputado de Bury South. Se podía ver a Wakeford sentado en los bancos de la oposición laborista en las PMQ.
Boris ganó la elección dos años atrás cuando los laboristas desencantados con Jeremy Corbyn y pro Brexiteers votaron masivamente a los conservadores . Ahora se están yendo. Son los Red Walls o laboristas del norte del país.
Casi todos los parlamentarios en la Cámara de los Comunes miraban su teléfono cuando se publicaban las noticias sobre la deserción de Christian Wakeford. ¿Seguirían más? ¿Habría una operación dominó o eran solo rumores?
En un comunicado, el líder laborista Sir Starmer dijo: «Me gustaría dar la bienvenida a Christian Wakeford al Partido Laborista. Siempre ha puesto a la gente de Bury South en primer lugar».
«Como dijo Christian, las políticas del gobierno conservador no están haciendo nada para ayudar a la gente de Bury South y, de hecho, solo están empeorando las luchas que enfrentan a diario», continuó.
«La gente en Gran Bretaña enfrenta una crisis del costo de vida. Pero este incompetente gobierno Tory está dormido al volante, distraído por un caos creado por él mismo. Mientras tanto, las familias, las empresas y los jubilados sufren por el fracaso de los conservadores para abordar el aumento de alimentos, combustible y energía y precios», alertó.
«Los laboristas son los únicos que han presentado un plan para ayudar a las personas a superar la crisis del costo de vida de los conservadores. Estoy decidido a construir una nueva Gran Bretaña que garantice seguridad, prosperidad y respeto para todos y estoy encantado de que Christian haya decidido unirse a nosotros en este esfuerzo», aseguró Starmer, el líder laborista.
El más dramático día de su vida política no ha terminado. Con certeza hay 12 cartas pidiendo un voto de confianza pero hay más llegando. Su sobrevivencia depende de ellas y hay otros 7 diputados que pidieron públicamente su partida.

Levantan el plan B de restricciones

En medio de la crisis política, el primer ministro Boris Johnson levantó el Plan B para enfrentar el Covid y su variante Ómicron. El plan se aplicará desde la semana próxima, exactamente desde el 26 de enero. Gran Bretaña ha dado hasta ahora 36 millones de terceras dosis y el 90 por ciento de ellas a las personas de más de 60 años.
Los pasaportes sanitarios no serán necesarios y el teletrabajo no será exigido para trabajar desde la casa. Las máscaras no serán necesarias y desde este jueves no usarán tapabocas en los clases o áreas comunes.
El abandono del Plan B es la mayor concesión a los conservadores, especialmente su ala derechista, que se niega a seguir adoptando medidas restrictivas que van a afectar la economía.
Pero los científicos consideran que Ómicron está subiendo cuando el gobierno está abandonando el plan B. Hay un 20 por ciento mas de casos esta semana que la anterior en el reino, según la oficina de Estadísticas Nacionales. No se puede abandonar el Plan B sin riesgo que el Covid aumente dramáticamente, junto con las hospitalizaciones. Fuente: Clarín.

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Alberto Fernández aislado por contacto estrecho

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19.00 El Presidente de la Nación se encuentra en la Quinta de Olivos, donde permanecerá aislado de manera preventiva por recomendación médica.

El Presidente de la Nación, Alberto Fernández, está aislado por haber tenido contacto estrecho con un caso de COVID, informaron fuentes de la Casa Rosada a este diario. Fernández ya estuvo contagiado por el virus y tiene las tres vacunas aplicadas. 

El Presidente, según informaron en Gobierno, tuvo contacto con una de las mozas de la Quinta de Olivos, que fue diagnosticada de COVID en las últimas horas. Esa mujer, según informaron en la Presidencia, le sirve el desayuno por las mañanas a Fernández. 

El jefe de Estado estará preventivamente aislado en la quinta hasta el fin de semana, aunque mantendrá reuniones con funcionarios. Sí evitará presentarse en actos públicos: este jueves, por ejemplo, tenía previsto encabezar un encuentro junto al ministro de Educación, Jaime Perczyk. (El Litoral)

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No descartan implementar el pase sanitario en transportes de media y larga distancia

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18.35 Lo manifestó el secretario de Transporte de la Nación, Diego Giuliano, quien resaltó que dependerá de la evolución de la situación epidemiológica.

El secretario de Transporte de la Nación, Diego Giuliano, no descartó la implementación del pase sanitario en los viajes de media y larga distancia, aunque resaltó que por el momento solo es exigible en viajes grupales de egresados y egresadas, jubilados y jubiladas o similares.

Este miércoles, el ministro de la provincia de Buenos Aires, Jorge D’Onofrio, señaló que «está a punto de implementarse el pase sanitario en (los servicios de) media y larga distancia».

«Está a punto de implementarse el pase sanitario en media y larga distancia, la resolución está lista y creo que va a ir siguiendo el camino de implementarse en otras aéreas, como por ejemplo, debería requerirse para las escuelas también», dijo D’Onofrio en declaraciones a radio FutuRock.

El funcionario señaló que el pase, que responde a una resolución que determina tener el esquema completo de vacunación contra el coronavirus para ingresar a lugares cerrados, se pedirá al momento de la compra de los pasajes, ya que se trata de una venta nominal.

Recientemente, el funcionario rosarino Diego Giuliano, detalló que el pase sanitario «se reguló a partir de una decisión del jefe de Gabinete, Juan Manzur, que dispone que los mayores de 13 años que asistan a actividades de riesgo epidemiológico, deben acreditar a partir del 1º de enero de 2022 un esquema de vacunación completo, aplicado al menos 14 días antes de la asistencia a la actividad o evento. Hablamos de viajes grupales de egresados, estudiantes y jubilados y jubiladas, actividades en discotecas, en salones de fiestas que se realicen en locales cerrados y en los eventos masivos con más de 1.000 personas en espacios cerrados o al aire libre».

«Cada provincia -continuó Giuliano- se encarga de la fiscalización de la medida pero tiene la potestad para incorporar actividades adicionales en las que se requiera pase sanitario y estos es lo que sucede con distintas provincias que lo están solicitando para distintas situaciones».

«Desde el comienzo de la pandemia se ha tenido en esto un criterio federal a nivel de decisiones sanitarias y si bien es cierto que el gobierno nacional fue estableciendo las pautas generales, se ha tenido en cuenta las particularidades de cada provincia y cada región desde el punto de vista epidemiológico», amplió el funcionario.

Giuliano aclaró que «por el momento el pase sanitario solo se exige en viajes grupales de egresados y egresadas, jubilados y jubiladas o similares desde el punto de vista del transporte. Esto es una decisión administrativa de la Jefatura de Gabinete. En cuanto a los viajes dentro de una provincia es resorte de esa provincia, al igual que en los municipios»

Sin embargo, el secretario de Transporte dejó abierta la puerta a la posibilidad de que el pase sanitario se implemente a nivel nacional en el transporte de media y larga distancia en caso de la curva de contagios de coronavirus siga creciendo, al señalar que pese a las disposiciones actuales «estamos en permanente comunicación con el Ministerio de Salud nacional y con la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) evaluando la situación de cada jurisdicción y analizando cada medida y los protocolos que se aplican y se controlan. Este análisis de la situación sanitaria es permanente». (La Capital)

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