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La democracia liberal

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Por Diego Bertolucci. Tocqueville descubrió la democracia en América, en eso reside el origen de la extraordinaria perspicacia de su análisis, pero también la causa de sus limitaciones. La interpretación de su obra posee un cierto número de dificultades metodológicas, puestas en evidencia por RAYMOND ARON («Les étapes de la pensé sociologique». Gallumord. París. 1967).
En efecto, si combinamos ciertos capítulos de «La democracia en América», donde Tocqueville retrata la sociedad americana y los de «El antiguo Régimen y la Revolución», donde analiza una crisis histórica: la Revolución Francesa. Se percibe que el autor se dedica a construir un tipo de sociedad democrática a partir de lo cual se deduce las posibles tendencias de la sociedad futura. Pero, dado que ciertos trazos estructurales de la sociedad democrática pueden ser ligados a las particularidades de la sociedad americana como esencia de cualquier sociedad democrática, surge una duda o creencia de certeza en cuanto al grado de generalidad de las respuestas de Tocqueville, las cuales parecen ser del orden de una tendencia o de una alternativa. Así cuando Tocqueville opta nítidamente por la alternativa, resulta que la sociedad democrática será despótica o liberal, es el modelo americano el que lo inspira y le impide imaginar el frágil y original desenvolvimiento democrático que les es propio a las sociedades europeas.
De cualquier modo, la superioridad de Tocqueville sobre Benjamín Constant y sobre la visión del conjunto de los liberales de su tiempo, consiste en que él pone como ineludible e irreversible, el propio hecho democrático:
«Una gran revolución democrática se opera entre nosotros, todos lo ven, mas no todos la fuerzan del mismo modo. Unos la toman como cosa nueva y les parece un accidente y tienen esperanza aun de poder detenerla, otros la consideran como irreversible porque les parece ser un hecho continuo, más antiguo y permanente de la historia» (De la Democracia Americana).
Es preciso puntualizar que para Tocqueville y en eso reside su originalidad, ese hecho democrático es definido por la noción de igualdad:
«El desenvolvimiento gradual de la igualdad de condiciones es un hecho providencial cuyas principales características son: universalidad y derecho, escapando cada día del poder humano. Todos los eventos así como todos los hombres sirven al desenvolvimiento».
En los Estados Unidos, ese desenvolvimiento de la igualdad lo asocia con los mecanismos de la libertad política, y –dice- así por ejemplo, los americanos consiguieron establecer las instituciones concretas de la soberanía popular que ninguna aristocracia tentó frenar.
Con certeza, inicialmente -dice- se escogió la más de las veces, un Régimen Electoral Censitario, pero al contrario de Benjamín Constant, Tocqueville ve en tal régimen tan solo una etapa de la soberanía popular:
«Cuando un pueblo comienza a optar por el censo electoral, se puede prever que llegará en un plazo más o menos largo a eliminarlo completamente. Se trata de una de la Reglas más universales que regulan las sociedades».
Lo importante es que la Soberanía Popular opera como una institución concreta y no como en Europa, donde es tenida como una peligrosa ficción:
«La voluntad nacional es una de las palabras de la que los integrantes de todos los tiempos o los déspotas de todas las épocas, más ampliamente abusan. Unos cambian sus expresiones en los sufragios ante algunos oyentes del poder, otros por los votos de una minoría interesada y temerosa; también existen quien la descubra formulada en el silencio de los pueblos y piensa que del hecho de la desobediencia nace para ellos, el derecho del mando».
A las instituciones concretas de la soberanía popular, los americanos agregaban la ventaja de una Constitución Federal que permitía combinar los méritos de las grandes y pequeñas naciones: «La Unión es libre y feliz como una pequeña nación, gloriosa y fuerte como una grande».
Tocqueville insiste también en las consecuencias positivas de una libertad de asociación ilimitada, tanto política como civil:
«La primera vez que oí decir en los Estados Unidos, que cien mil hombres se habían comprometido públicamente a no beber licores fuertes, la cosa me pareció más divertida de lo que sería y no vi bien en un primer momento, por qué esos ciudadanos tan temperantes no se contentaban en beber agua en seno de sus familias. Terminé por comprender que ellos habían procedido como un gran señor que se viste muy humildemente, con el objeto de inspirar en los ciudadanos corrientes, el desprecio al lujo (…)».
Ahora, en los países democráticos, las asociaciones son particularmente capaces de reprimir los efectos funestos de la igualdad de condiciones, sin contradecir el desarrollo de esa igualdad:
«Sólo que las asociaciones que entre los pueblos democráticos deben asumir el lugar de los particulares poderosos es que la igualdad de condiciones tiende a desaparecer».
Tocqueville enumera y analiza varios trazos propios de las instituciones y las costumbres americanas, que le parecen estar todos orientados en un mismo sentido: asociar, combinar igualdad de condiciones con la libertad.
Si el desenvolvimiento de la democracia en Europa no alcanzó el mismo estado, no por eso deja de ser menos ineluctable. Tocqueville busca sus causas, principalmente para Francia, en la historia del Antiguo Régimen y en la Revolución.
Si el hecho democrático se desenvuelve en ese país de manera convulsionada y contradictoria, es preciso ver en ello principalmente el efecto de la centralización administrativa y la división de clases que conducían al establecimiento de instituciones incapaces de combinar libertad e igualdad.
Al estudiar el proceso de la Revolución en Europa, Tocqueville presenta un poco piadosa diatriba contra la monarquía del Antiguo Régimen, así la centralización que se cubre con el manto de la Revolución es en primer lugar una obra ya del Antiguo Régimen. Con extraordinaria agudeza describe los mecanismos de la tutela administrativa de la justicia del mismo jaez (administrativa), habiendo impuesto la garantía de los funcionarios gracias al poder de los Consejos del Rey, la centralización urbana e insiste en el nacimiento de la burocracia por medio de los Intendentes, en suma:
«Si la centralización no pereció con la Revolución fue porque era ella misma, el comienzo de la revolución o su signo».
La aristocracia europea no comprendió lo inevitable del hecho democrático o intentó oponerse al mismo. Constituyéndose en casta celosa de sus privilegios, aumentando la imitación de otras clases compuestas por grupos corporativos separados y cerrados en sí mismos. Se asistía -observa Tocqueville- a una suerte de individualismo colectivo que preparaba las almas para el verdadero individualismo que conocemos y finalmente, la división de clases fue un cierre del antiguo reinado y fue más tarde, su disculpa.
La revolución no hizo más que acentuar la combinación del Antiguo Régimen entre la democracia y la ausencia de libertad política generalizando en la costumbre, de modo tal que la democracia es en los Estados Unidos, un régimen de libertad y en Europa, un régimen de servidumbre.
A partir de esa constitución, Tocqueville evita combatir el hecho democrático europeo, dice por ser inatajable:
«Querer parar la democracia es algo semejante a luchar contra los propósitos de Dios».

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Octavio Zobboli, el hacedor

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Por Alcides Castagno. En mi adolescencia lo había encontrado en su casa de calle Maipú; sólo fue un saludo de circunstancia. Me había impresionado con un andar erguido, casi solemne. A pesar de frecuentar su casa por mi amistad teatral con Marta y Beatriz, dos de sus hijas, nunca más lo vi. Esa imagen se repitió en una filmación de 1926 cuando, en la inauguración de la capilla del Hospital, se lo veía unos segundos junto a Magdalena de De Lorenzi. Hablo de Octavio Zobboli, uno de los grandes constructores de una Rafaela en crecimiento, un hacedor lleno de iniciativas posibles que, en su medida, llevó a la práctica.
Nació el 19 de diciembre de 1985. Desde joven se interesó por la política y su ciudad. A los 26 años fue concejal y durante su mandato presentó un proyecto de pavimentación de la ciudad. Poco después, entre 1925 y 1926 fue secretario municipal y el 2 de agosto de 1926 asume como intendente en un primer periodo de dos años hasta el 6/8/28 continuado 10 años después, del 23/3/38 al 10/4/41. De inmediato asumió para un tercer periodo entre el 29/4/41 y el 11/10/43.
Desde el primer momento desplegó sus sueños e iniciativas; la pavimentación con adoquinado que proyectara como concejal, comenzó a realizarse en su intendencia y fue su obra más importante, lo mismo que el proyecto de proveer agua corriente para la ciudad en 1927, que fue inaugurado en 1937. Dispuso la pavimentación del tramo de la ruta 166 (hoy 70) que faltaba para hacerla llegar hasta el centro de la ciudad. Las plazas y paseos públicos fueron de su interés primordial, así nacieron la plaza Sarmiento en 1926, la plaza 1ro. de Mayo en 1927, la plaza Rivadavia (hoy Normando Corti) en 1942, comenzó con la plaza Colón, finalizada luego por su sucesor Raúl Dutruel. Le pareció que el cantero de bulevar Lehmann estaba demasiado vacío, de modo que hizo construir la pérgola que hoy vemos como centro de atención y referencia. Para abastecer a las plazas y paseos, creó el Parque Vivero Villa Podio, a fin de producir las especies vegetales para la ciudad y, además, parquizó el sector agregando un lago artificial para que sirva de marco para el esparcimiento controlado de ese sector. En 1942 inauguró otro parque de la ciudad, el Balneario (hoy Centro de Educación Física) y para los más chicos utilizó distintos espacios vacíos equipándolos con juegos. Su preocupación por los chicos no terminó allí ya que creó el Comedor Escolar. Durante su gestión se inauguró el Mercado Municipal (Hoy Centro Cultural Viejo Mercado), el Corralón Municipal de Maestranza, y creó la empresa Municipal de Transporte, adquiriendo tres unidades, organizó la oficina de Catastro y creó las Comisiones Vecinales.
La síntesis de obras oficiales de Octavio Zobboli no fue todo. Se mostró ligado a instituciones sociales y deportivas. Aquí también tuvo una actuación profusa. Relacionado con la educación, fue presidente de la Cooperadora de la Escuela Normal Nro. 4 y luego de la Cooperadora del Colegio Nacional. Fue presidente del Club Atlético de Rafaela de 1919 a 1921; presidió la primera comisión de carreras y propició la compra de dos manzanas de terreno para destinarlas a campo de deportes. Integró el grupo fundador del Jockey Club Rafaela y colaboró en subcomisiones internas y el tribunal de honor.
Una curiosidad que pinta la personalidad de Octavio Zobboli: fue en octubre de 1923. Debían jugar al fútbol Atlético contra San Cristóbal F.C. A la hora de comienzo, el árbitro no estaba, de modo que Zobboli tomó el silbato y dirigió el primer tiempo del encuentro, que terminó cero a cero. Antes del comienzo del segundo tiempo llegó el árbitro Rivas y Octavio le cedió el mando.
El deseo de conocerlo más íntimamente me hizo visitar a Beatriz, su hija mayor, jovial, lúcida, que muestra sus 95 años con chispas en la mirada. «Mi padre tenía un gran amor por las plantas y las flores. Ya en su primera intendencia, en 1926, iba todas las mañanas a la plaza, hablaba con los jardineros y les indicaba las plantas que debían plantar y cómo ubicarlas. A veces me llevaba con él y disfrutábamos mucho el recorrido. Otras veces íbamos a visitarlo a la Municipalidad, en avenida Santa Fe, adonde trabajaba con su secretario Bonvicini. Recuerdo que a mis 5 o 6 años me llevaba de la mano a la Escuela de las Hermanas adonde yo iba a clases. Era muy familiero, hijo único, vivió con su madre y trabajó desde muy joven. Su padre viajó a Buenos Aires para atenderse de una enfermedad y nunca se supo más de él; se supone que murió en Buenos Aires. Lo recuerdo como muy divertido; por ejemplo cuando venían para Navidad mis tías Zanetti las volvía locas con cohetes y todo tipo de bromas. Le hubiera gustado tener un hijo varón pero tuvo cuatro mujeres: yo, la mayor, Beatriz Elena; luego llegó Esther, casada con Edmundo Cismondi; después vino Elea, esposa del Dr. Laura, recientemente fallecida y Marta, la menor, una destacada docente de distintos niveles educativos. Con su esposa, Elena Zanetti, eran muy unidos y se complementaban en todo».
Tuvo una vida política muy interesante y activa. Cuando se retiró del último periodo como intendente se asoció con los Callegari en una empresa constructora.
Beatriz da por terminada la charla y me invita a conocer su patio, con el mismo orgullo de su padre. Allí, una población de plantas y flores transmiten alegría y color, desde el enorme chivato con sus pequeñas flores rojas, los agapantos, margaritas hasta tantas especies que hablan de su pasión y su herencia.
Octavio Zobboli murió en 1970; su paso por la historia de la ciudad dejó signos de vida y obras, de iniciativa, compromiso y realización. Ojalá en esta síntesis pueda verse la imagen de un gran hacedor.

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Un fallo escandalosamente obsceno

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11.20 El sobreseimiento de Cristina Kirchner, su familia y 19 de sus cómplices, que iban a ser sometidos a juicio oral por múltiples delitos, constituye probablemente uno de los mayores daños jamás infligidos a la reputación del Poder Judicial de la Nación. El voto disidente de la jueza Adriana Palliotti deja en evidencia la total improcedencia de la argucia procesal a la que acudieron los jueces Daniel Obligado y Adrián Grünberg para exculpar a los acusados suprimiendo el juicio que debía llevarse a cabo.

El fallo contradice la lógica, la experiencia, el sentido común, la jurisprudencia y la ley misma. Sostiene que el lavado de activos, base de una de las acusaciones, fue cometido en forma “permanente” por los imputados desde 2006 hasta 2016. Pero dado que solo en 2011 se consagró legislativamente como un delito aplicable a la conducta desplegada por sus autores, tratándose de un “delito continuado”, que debe ser juzgado como un hecho único, correspondía, por el principio de la ley más benigna, el sobreseimiento de los imputados habida cuenta de que en 2006, cuando comenzó, no era considerado delito.

El razonamiento del voto de la mayoría es un sofisma que lleva a conclusiones absurdas. El principio de la ley más benigna opera cuando una ley posterior al hecho introduce determinado beneficio antes inexistente, o establece, por las razones que sea, que la conducta antes reprochada deja de ser delito. En la causa Hotesur-Los Sauces, la nueva ley de 2011, lejos de beneficiar, agravó las consecuencias de la actividad delictiva que estaban llevando a cabo sus autores. Obligado y Grünberg pretenden sostener que el reconocido principio constitucional constituye un permiso para continuar con determinada actividad una vez que esta ha sido declarada delito por una nueva ley. De acuerdo con su disparatado razonamiento, todo aquel que lavara dinero a partir de 2011, aun cuando lo hiciera ocasionalmente, debería ser penado, a excepción de aquellos que lo venían haciendo desde antes en forma permanente.

El crimen probado en Hotesur-Los Sauces fue la entrega de dádivas que llevó al enriquecimiento ilícito de la familia presidencial. El sistema se reordenó para beneficio de sus miembros cuando el primer organizador falleció y su cónyuge debió asumir ese rol. En ningún momento las conductas desplegadas fueron atípicas o no constitutivas de delito.

El fallo contempla como precedente el caso “Muiña”, en el cual un condenado reclamaba la reducción de su pena a partir de una ley que estuvo vigente entre la fecha en que cometió el delito y la de la condena. Nos preguntamos qué similitud puede haber entre ambos casos para aludir al principio de igualdad ante la ley, cuando un sujeto, en ejercicio de la primera magistratura de la Nación, organizó junto a otros una actividad delictiva que lo beneficiaba y en determinado momento se sanciona una norma que agrava las consecuencias de lo que ya venían efectuando. El entonces Presidente y su familia, junto al grupo de laderos que integraban la asociación ilícita, decidieron ignorar la novedad normativa y optaron por prolongar su tarea delictiva durante la vigencia de la nueva ley. Surge con claridad que cualquier intento de equiparar o asemejar un caso con otro resulta una ofensa al sentido común.

Otro de los argumentos esgrimidos en el fallo plantea la inexistencia de una asociación ilícita porque el tipo penal que la consagra exigiría una repercusión “en el espíritu de la población y en el sentimiento de tranquilidad pública, produciendo alarma y temor por lo que puede suceder”, todo lo cual, aseguran, no se da en el caso.

La reforma constitucional de 1994 introdujo el artículo 36, que expresa que “atentará contra el sistema democrático quien incurriere en grave delito contra el Estado que conlleve enriquecimiento, quedando inhabilitado por el tiempo que las leyes determinen para ocupar empleos públicos”.

Una banda organizada y liderada por un matrimonio que accedió a la más alta investidura de la Nación de manera continuada y que, basándose en la millonaria facturación por obra pública y en otras contrataciones del Estado, diseñó un gigantesco sistema de recaudación a nivel nacional sin duda genera más inquietud en el espíritu del pueblo por lo que sucede y puede suceder que el ocasionado por cualquier banda de asaltantes o secuestradores. Máxime porque dentro de esa corrupta modalidad construyó, a su vez, un subsistema con el círculo de mayor confianza para asegurar la impunidad de los beneficiarios, simulando que el dinero mal habido tenía una fuente lícita. Una burda y total alteración del orden público cuya gravedad no puede en ningún caso soslayarse.

No existen argumentos serios válidos para justificar la supresión de un juicio oral cuyas pruebas están tan claramente a la vista de toda una sociedad, con imágenes incontrastables que dieron la vuelta al mundo, tras la investigación de valientes periodistas, jueces, fiscales y algunos políticos, corroboradas por las evidencias recogidas por funcionarios judiciales y confirmadas por numerosos cómplices arrepentidos.

Los jueces firmantes del fallo mayoritario han recibido ya pedidos de juicio político y denuncias penales por incumplimiento de sus deberes de funcionario público y prevaricato, el delito específico previsto para un juez que dicte sentencias contrarias a las leyes. La nueva exhibición en un juicio oral de todas aquellas evidencias públicamente difundidas en su momento hubiera resultado tan insoportable para los autores del delito como incontrastable para una ciudadanía que aguarda una cuota de cordura en quienes ejercen el delicado contralor del cumplimiento de las normas ante la comisión de un delito tan probado.

La defección de los jueces Obligado y Grünberg en un caso de tanta trascendencia institucional solo se explica por su falta de independencia y de honestidad intelectual. La afrenta para quienes exigimos el cumplimiento de la ley y la ejemplaridad en la condena de los actos de corrupción en el seno del poder político es proporcional al daño conferido a la República. (La Nación)

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Faltan dólares porque sobra populismo

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08.30 Las medidas restrictivas que dispuso el Banco Central van en contra de la Constitución Nacional.

Por Roberto Cachanosky. Por un lado, el gobierno está desesperado por la falta de dólares, tanto para hacer frente a los compromisos de deuda, como para entregarle a las empresas los que necesitan para comprar insumos en el resto del mundo para producir. Por el otro, cree que llegando a un acuerdo con el FMI puede solucionar sus problemas de falta de divisas.

En primer lugar, ningún acuerdo con el FMI le va a solucionar el problema de la falta de dólares. Es bastante dudoso que el Fondo vaya a llegar a un acuerdo light con el Gobierno y, en particular le otorgue capitales frescos para hacer frente a los vencimientos de deuda del año que viene.

Pero el punto principal es otro. Es la falta de dólares que tiene el BCRA y que lo llevó a, mediante una circular, violar la Constitución Nacional en su artículo 14 que establece que todo los habitantes gozan de los siguientes derechos, y dice textualmente: “de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender”.

Para que ningún distraído argumente que ese artículo dice: “conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio” conviene recordar el artículo 28 que establece: “Los principios, garantías y derechos reconocidos en los anteriores artículos, no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio”. En otras palabras, cuando se reglamenten los derechos, no pueden anularse por ley. Sería un contrasentido que la Constitución Nacional reconozca los derechos mencionados y luego acepte que sean violados por una simple circular del BCRA, como en este caso.

Exceso de autoridad

La decisión del BCRA de prohibir la venta de pasajes en cuotas viola el derecho a trabajar, a ejercer toda industria lícita, de comerciar y de disponer de su propiedad.

¿Qué importancia tienen los párrafos anteriores con el tema económico? Que, si el gobierno viola la Constitución mediante una simple circular del BCRA, no existen reglas de juego estables. Nada es previsible en economía y, por lo tanto, no hay inversiones.

Ahora bien, hecha esta introducción que es fundamental para entender la relación entre crecimiento y calidad institucional, el otro punto a entender es que es el mismo gobierno el que cierra todas las canillas para que ingresen dólares al país. La escasez de dólares es culpa del gobierno y por eso faltan para que la gente pueda hacer turismo, para que las empresas puedan comprar insumos y demás usos que se hacen de las divisas extranjeras.

El primer problema fundamental es que el Estado se apropia de la propiedad de los que producen generando desestímulos para exportar, cerrando la canilla de ingresos de dólares vía las ventas al resto del mundo.

En efecto, cuando alguien produce trigo, soja, carne o lo que sea y lo exporta, esos productos son de su propiedad. Exporta el fruto de su trabajo. Supongamos que el mismo productor es el que exporta, entrega un producto de su propiedad, soja, por dólares. Los dólares deberían pasar a ser propiedad del exportador.

Sin embargo, este gobierno que se llena la boca hablando del peso como si fuera un símbolo patrio, le dice al que con su trabajo genera riqueza: esos dólares que te entregaron a cambio del trigo que produjiste “son míos”. Se los queda el BCRA y le entrega unos papeles pintados llamados pesos que nadie quiere porque son de mala calidad.

Pero no solo que va a quitarle la moneda buena para entregarle la moneda mala, sino que, además, le entrega menor cantidad de moneda mala de la que cotizaría en el mercado esa moneda de mala calidad, el peso versus los dólares, y aún así superan a las importaciones.

Y no conforme con estas dos confiscaciones, encima le cobra un impuesto diferencial al que produce para exportar con el cargo de retenciones.

Es decir, el Gobierno hace lo imposible para que no entren dólares por exportaciones, que deberían ser propiedad de los productores de los bienes vendidos fuera de las fronteras. Y si nos los trajeran a la Argentina, sería por desconfianza de un estado confiscador de la riqueza de los que producen en nombre de una falsa solidaridad y estímulo al crecimiento económico

El siguiente gráfico muestra las exportaciones argentinas en volumen (es un número índice de volumen con base 100 el nivel de 2004). Revela un claro estancamiento desde 2003 hasta 2020. Llevamos 17 años de estancamiento del volumen exportado y cuando subieron no respondió a ganancias de productividad sino alentadas por el viento de cola externo por suba de los precios internacionales de las materias primas.

No solo el gobierno tiene el consumo en caída libre, sino que, encima, hace lo imposible para cobren vigor las exportaciones.

Otras fuentes debilitadas

¿Qué otra puerta de ingreso de divisas cerró el gobierno? La de las inversiones extranjeras directas. La carga tributaria, el maltrato que le dispensan los políticos a los que invierten en Argentina, la legislación laboral, la falta de infraestructura y de insumos para producir por escasez de divisas hace que la inversión externa fluya hacia otros países.

En 2015, último año de la anterior etapa K, la Inversión Extranjera Directa (IED) que recibió Argentina fue de solo el 6,8% del total que recibió América Latina y el Caribe en ese año. Y en el período 2003/2019 fue aún menor, solo 6 por ciento.

La tercera opción de ingreso de divisas sería por el lado del endeudamiento externo, algo que ha hecho en forma sistemática Argentina y también en forma sistemática ha defaulteado su deuda. No paga y culpa al prestamista de usurero que quiere explotar al pueblo argentino.

De manera que, la falta de divisas en Argentina es una combinación de falta de seguridad jurídica (los mismos argentinos fugan sus ahorros al exterior para no ser confiscados por el gobierno) y gobiernos populistas que, para financiar su política, cierran las puertas al ingreso de divisas.

En síntesis, en la Argentina faltan dólares porque sobra populismo y pesos emitidos para financiar el déficit fiscal. Y todo eso no se corrige impidiendo, en forma inconstitucional, financiar en cuotas turismo al exterior.

La Argentina está famélica de calidad institucional y esa situación se manifiesta en la profunda crisis económica que está viviendo.

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