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Opinión

¿Es Massa que viene o Massa que se va?

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18:03 – La convocatoria del jefe de Diputados a la oposición admite varias lecturas y genera nuevos interrogantes. Manzur habla con todos y siempre tiene un sí a mano. Carrió retoma su papel de auditora y pone condiciones.

Por Ignacio Zuleta – Los llamados de Sergio Massa a un acuerdo poselectoral no son una invitación a la oposición. Funcionan, por el contrario, como una amenaza de cisma que le hace al propio oficialismo. Como la variante Delta de la peste, Massa es más contagioso que dañino. Figura en el imaginario de algunas tribus de la oposición como la oportunidad necesaria para darle gobernabilidad el país.

El argumento es que el gobierno va a quedar en una situación de debilidad tan extrema en los próximos dos años, que será necesario el concurso de la oposición para que pueda llegar al 2023 sin fracturas institucionales ni helicópteros madrugadores. La respuesta a este llamado ambiguo habla más del Massa que quiere romper con el oficialismo que un pedido de auxilio a la oposición, tiene respuestas cambiantes según el sector.

El jefe de los Diputados fue la pieza clave de la reunificación del peronismo, que le permitió regresar al poder en 2019. Representa al peronismo blanco del corredor Norte del conurbano, que ha preferido a otros candidatos en el test de las primarias, que ha sido una autopsia de las divisiones del oficialismo. Si el peronismo lo expone a un nuevo examen contra Juan Manzur, vicario del peronismo territorial del interior, se le achica su espacio y puede ser víctima de nuevas derrotas. En la encrucijada, alguien debe explicarle el negocio o la ideología de permanecer en el espacio oficial. “No vinimos para esto” podría decir albertamemte.

Manzur, el político no binario

En el oficialismo es la oportunidad para la construcción de un nuevo protagonista, que es Juan Manzur. Hiperactivo, intenta tomar el control de todos los niveles de la administración para producir un resultado electoral que le pague, de alguna manera, los costos de hacerse cargo del gobierno entre la derrota de las primarias de setiembre y las generales de noviembre.

Sin exhibirse en las pantallas, es el único que responde a todos los llamados de gobernadores, legisladores, empresarios, sindicalistas, etc., y para todos tiene una respuesta. Está en la era del «Sí». Sí a todo, no hay tiempo para el «No». Y menos para alguien que cultiva el averroísmo, que implica la abolición del principio de no contradicción.

Para él, algo puede ser y no ser al mismo tiempo. Puede ser presidente, jefe de gabinete y gobernador de Tucumán, y no serlo al mismo tiempo. Para decirlo en los términos de la neoparla: es el político no binario, su condición escapa al encasillamiento en una sola condición o género. Ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario.

Es difícil vaticinar el final de la apuesta: es hoy el presidente en ejercicio vigilado por sus adversarios más enconados – Cristina, desde ya – que esperan que termine asumiendo los costos de una nueva derrota.

El jardín de las perversidades que se bifurcan

Busca el apoyo de los territoriales – gobernadores e intendentes – y reactiva comarcas de la administración que controla desde que asumió el Gobierno. Por ejemplo, el Plan Norte Grande – ex Plan Belgrano – que beneficia a una decena de provincias del Norte del país, en donde el voto al peronismo es más fiel. El responsable de esa caja – $105.000 millones para este año en obras – es Sisto Terán Nougués, un ex UCeDé que fungió de vicegobernador de Julio Miranda y que atiende las obras públicas de Manzur desde años.

El jefe de gabinete responde a la perversidad de haber sido puesto en la silla eléctrica, con el mismo método. Por ejemplo, admitir en la Secretaría de Comercio – otra silla eléctrica – a Roberto Feletti. El control de precios es una bandera de campaña que busca desprestigiar a los hombres de negocios e identificarlos con la oposición de Cambiemos. El fracaso de ese meneo, de imposible concreción en el lapso que va hasta las elecciones, sólo le sirve al Gobierno como artículo de propaganda.

Es un capítulo del discurso del odio de clase, para recuperar los votos que le ha escamoteado la izquierda en Buenos Aires. Para colmo, le puso a la resolución que congela precios una numeración ominosa: 1050. El mismo de la circular del BCRA del gobierno militar del año 1980, que indexaba los créditos hipotecarios. Ha quedado en la historia como un emblema de la desgracia porque cifró la desgracia de una generación de hipotecados.

Cuando estallen los precios, Feletti volará por el aire y Manzur, mirando al Instituto Patria, dirá: Feletti es de ustedes, pueden llevarse lo que queda de él. Cristina lo promovió a Manzur en la jefatura de Gabinete para que le estallase todo en sus manos, después de la derrota en el distrito que ella maneja en gloria y majestad. El tucumano le dio el cargo a Feletti para que le estallen a éste los precios y así arrastrar a su madrina, responsable mayor de la derrota del peronismo en las primarias.

Pan republicanismo vs. panperonismo

En la oposición el trabajo de la respuesta está cargo de Elisa Carrió, que recupera el rol de curadora de la integridad de Cambiemos, como cuando Mauricio Macri era presidente. Ahora lo hace planteando un debate de método que puede definirse como pan republicanismo vs. panperonismo.

Cuando advierte que será implacable con los traidores, está señalando a los socios de Cambiemos que imaginan la fatalidad de algún acuerdo con el oficialismo después de las elecciones. Admite la necesidad de un entendimiento, pero pone condiciones. Algunas tienen nombre y apellido – Sergio Massa – con quien ha sido implacable, en una semana implacable.

Otras son de lugar: el Congreso. Si hay que acordar algo, que se haga en el Congreso. Después de todo, los grandes acuerdos de los últimos tiempos – como los que permitieron sancionar la ley de villas o, con el actual Gobierno, las de emergencias – diciembre de 2019 – y endeudamiento – febrero de 2020 – se negociaron en paz entre peronismo y oposición en el Congreso.

Le teme al escenario 2009, cuando Florencio Randazzo, entonces ministro del Interior, logró que el arco opositor – sin ella – caminase hasta la Casa Rosada tras un pacto que nunca ocurrió. «Me robaron el triunfo electoral», se queja ahora. La mirada tiene más futuro que pasado. En 2023 Buenos Aires elige senadores. Es imaginable un mano a mano de Carrió con Cristina.

Carrió adelanta el debate de 2023

Este señalamiento de la opción panperonismo o pan republicanismo reactiva la bisagra Massa, que dividió a Cambiemos en ese foro compartido que fue la convención radical de Gualeguaychú. La diferencia es que ocurre dos años antes de las presidenciales: adelanta el 2023.

En 2015 se hizo todo de apuro, en menos de un año Macri había cerrado con los radicales, Carrió y la nueva fuerza lograba en agosto de aquel año unas PASO, que precipitaron el triunfo de octubre. Es útil seguir las percepciones estratégicas de Carrió. Ha ocupado en las últimas dos semanas la vocería de la oposición marcando la cancha. El recorrido de su tarea se extiende al futuro de la conducción del bloque opositor en Diputados y una eventual presidencia de la cámara.

Sostiene la conveniencia de que Juntos por el Cambio ocupe el cargo de Massa, en caso de que alcancen la primera minoría. Ese protagonismo allana alguna diferencias. Emilio Monzó confirmó en estas horas que constituirá un bloque propio en Diputados, pero que no se apartará del interbloque del presidente Negri, que tiene hoy el apoyo de la mayoría de los diputados de ese sector para seguir en el cargo.

También lo apoya Larreta, que se ocupa de otras faenas a futuro. Una de ellas es capturar para ese interbloque a legisladores que en estas elecciones corren por otros partidos, como Javier Milei. Pudo hablar de esto con Domingo Cavallo cuando se encontraron en el aeropuerto de Houston, de regreso los dos de los Estados Unidos. Cavallo fue, según el candidato anarco-liberal «El mejor ministro de Economía de toda la historia». Larreta fue funcionario de Cavallo en los ’90 (ministerio de Economía) y en 2001 (DGI). ¿Hay carácter transitivo en las relaciones políticas? Hoy Milei prospera hostigándolo a Larreta.

Larreta factura la ventaja que le sacó a Macri

Este adelantamiento del 2023 anima también a otros protagonistas. Gerardo Morales junto a Mario Negri activaron una brigada de apoyo a los candidatos radicales en distritos clave como Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires. No son candidatos, pero diputan la presidencia del partido, que se resolverá antes de fin de año.

Entienden que después de las elecciones vendrá un momento de una puesta en valor de la marca UCR dentro de Cambiemos, después de seis años de hegemonía macrista. Acompañaron a los candidatos radicales que integran listas de Cambiemos. Cerrarán el giro con su presencia en un acto la semana viene en el estadio de Ferro. Se hace en Capital, aunque sea con los candidatos de la provincia de Buenos Aires, para ilustrar la nacionalización de la campaña.

En esa gira los ha seguido, como una sombra, Horacio Rodríguez Larreta, acompañado por Martín Lousteau, socio en la Capital y que compite – desde atrás por ahora – con Morales por la presidencia del partido. Esta gira paralela tiene su racionalidad: Larreta necesita facturar la ventaja que le sacó a Macri en estas primarias.

El expresidente quería a Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal candidatas en CABA y provincia, respectivamente. No ocurrió. En Córdoba Macri jugó a favor de Negri-Gustavo Santos y también perdió. ¿Le dejaría Larreta a Bullrich crecer en el espacio del PRO a costa de esos reveses de Macri? Va en el interés, también, de Lousteau, levantar su protagonismo junto a Larreta, para descontar la ventaja que le puede sacar Morales y Negri en la pelea por el partido, o Bullrich y Manes en la disputa mayor de 2023.

El verdadero círculo rojo está en la izquierda

El oficialismo ha hecho suya la explicación de que la derrota en las primarias se debió a una retirada de los votantes antes cautivos del peronismo, y en menor medida, de una migración de los apoyos hacia los extremos de la indignación. Los síndicos de estas terminales son José Luis Espert por derecha y el FIT por izquierda.

Estos prosperaron a costa del apoyo que ahora perdieron (en el porcentual comparado con las elecciones de 2019) el Frente de Todos y Juntos por el Cambio. La respuesta de manual es intentar – al amparo de una polarización extrema – la recuperación de esos indignados, levantando banderas más simpáticas a esos sectores – apoyo a dictaduras caribeñas, consentir violencia en reclamos de aborígenes.

Es difícil que el oficialismo pueda recuperar los votos que se fueron hacia Espert, el 5 % de los votos válidos (417.858). Si las familias mayoritarias llaman al voto útil, Juntos parece más favorecido por esa eventualidad. Y le deja al oficialismo, para cosechar, los votos de la izquierda (5,3%, unos 436.235), que constituyeron la tercera fuerza con representación notable en algunos distritos del conurbano, en donde ese porcentual escaló al 14% (en La Matanza, por ejemplo).

Es difícil que le saque muchos votos al FIT de Buenos Aires, pero tiene una cantera auxiliar para explotar en expresiones familiares al oficialismo, como son los votos de Randazzo (3,8%, 318.593) y Guillermo Moreno (1%, 82.276 votos). El misterio es a dónde pueden ir los votos que logró en las primarias la animadora Cinthia Fernández (1,17%, 96.141 votos). En conjunto, estas tres listas alcanzaron casi medio millón de votos, que superaron el porcentaje que alcanzó la izquierda del FIT.

Fuente: Clarin

Enfoques

Llegó carta de Madrid

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Por Vicente Massot. Derrocado en septiembre de 1955 por la así llamada Revolución Libertadora, Juan Domingo Perón, tras una estadía más o menos prolongada en Paraguay y distintos países de América Central, recaló en la España de Franco, donde —en condición de asilado político— residió hasta su vuelta definitiva a la Argentina en el año 1973. En el lapso que tuvo su casa en la capital española cumplió a rajatabla con las condiciones que le había impuesto el régimen del Generalísimo para no entorpecer las relaciones diplomáticas de la nación peninsular con la nuestra. Lo que no fue obstáculo para que —en un mundo sin celulares ni comunicaciones telefónicas seguras— el jefe indiscutido del justicialismo manejara estratégicamente a su movimiento con base en misivas y grabaciones que sus subordinados traían desde Madrid cada vez que lo visitaban en Puerta de Hierro. Aunque hoy parezca mentira y a las generaciones que entonces no habían nacido les suene incomprensible —asociada cómo está su vida a la galaxia de internet— esa relación del líder justicialista con sus tribus era, en aquellos tiempos, la única posible. Por ello se hizo famosa la frase que ilustra, a manera de título, la presente newsletter. Si se realiza sin prejuicios ideológicos un análisis acerca de la efectividad de los instrumentos comunicacionales utilizados, es claro que resultaron todo lo exitosos que podían serlo en atención a las limitaciones técnicas y políticas que se interponían en el camino de Perón.
Desde que fue conocido el resultado de las PASO —que la viuda de Kirchner, a diferencia de Alberto Fernández, daba por perdidas—, Cristina inauguró la modalidad epistolar para dirigirse a la sociedad en su conjunto. No lo hizo así para emular a Perón ni a instancias de una necesidad imperiosa —de la cual no pudo desentenderse, en su momento, el gurú de las masas argentinas— sino porque de un tiempo a esta parte prefiere no hablar en público de determinados temas ni está dispuesta a recibir a uno de los tantos periodistas afines, dispuestos a hacerle un reportaje a medida de sus deseos. Como lo que quiere es tomar distancias de una administración con la que cada día tiene menos afinidad, las cartas son un expediente inmejorable para lograrlo: se asegura la tapa de todos los diarios y su tratamiento en los más diversos medios y, al mismo tiempo, no corre el riesgo de irse de boca por efecto de la improvisación. Es cierto que carece del poder absoluto que sobre el peronismo acreditaba su fundador; que su carisma es infinitamente más pálido que el de aquel, y que nadie estaría dispuesto a dar la vida por ella. Sin embargo, y malogrado la estruendosa derrota sufrida por el Frente que todavía dirige —algo que ha reconocido sin tapujos—, su palabra no se halla devaluada como la del presidente. Basta que aparezca una carta suya para que no haya quién, en el mundillo político, se permita ignorarla.
A los efectos de revisitarla, hay que tener en cuenta el contexto en el que fue redactada y lanzada al público. En caso contrario sería imposible entender sus pormenores y descubrir aquello que sólo se comprende de manera acabada si somos capaces de leer entrelíneas. Por de pronto, no dejó lugar a dudas de cuál es su convicción respecto de las pasadas elecciones legislativas. Sobre el particular no se anduvo con vueltas de ninguna naturaleza y fue en extremo clara. Es evidente que la martingala presidencial de que perder significa no darse por vencido no la convenció en lo más mínimo. Para ella sufrieron una derrota indiscutible. El segundo dato fundamental es que no perdió de vista cuál resulta el tema de esta hora y acerca del mismo, a través del texto dado a conocer, puso de manifiesto la base de su estrategia actual: no quedar comprometida con las decisiones que el Poder Ejecutivo tome en la negociación con el Fondo Monetario Internacional; pero tampoco ponerle a Martín Guzmán un palo en la rueda, que sería algo así como romper lanzas y escalar hasta límites inauditos la crisis presente.
La situación de Cristina Fernández no es la más cómoda, aunque dista de ser desesperada. De momento, ha conseguido hacerse a un lado en la cuestión más ríspida que tiene entre manos el Gobierno —la lapicera es monopolio del Presidente de la Nación, escribió— tirándole el muerto, en una suerte de doble abrazo del oso, al hombre que ella eligió para ocupar el sillón de Rivadavia y a la principal fuerza opositora. Es como si les hubiese gritado en la cara: háganse cargo del fardo en razón de que los últimos nos endeudaron y el otro tiene la responsabilidad política derivada de su condición de jefe de Estado. Más allá de si sus argumentos resisten el análisis académico, está claro que ha abierto un compás de espera. Cuando haya acuerdo con el FMI —si acaso lo hay— volverá a alzar la voz para refrendarlo o condenarlo. Nadie podrá decir mientras tanto que le ha entorpecido el camino a la administración que ejerce el poder. A la par, nadie podrá decir tampoco que ha aceptado a libro cerrado cualquier arreglo respecto de la deuda soberana y el ajuste que se viene.

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Editorial

Productividad y medio ambiente

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Por estos días, referentes vinculados al teatro, al periodismo y al activismo de distinta índole fueron convocados por alguna ONG no identificada para grabar y difundir un video que denosta sistemáticamente al modelo de producción y exportación de alimentos que implementa la Argentina desde hace décadas y a las tecnologías de las que se beneficia para maximizar la productividad y cuidar el medio ambiente.
Me sorprendió la virulencia de las agresiones, proporcional a las falacias que intentan instalar. Sobre todo, porque hemos tenido muchas ocasiones para debatir públicamente y nunca nos hemos negado a hacerlo, por redes sociales, en la radio, en la TV y en cuanto medio de comunicación nos fuera propuesto. Lo hacemos convencidos de que siempre podemos aprender del que piensa diferente a nosotros y porque estamos seguros de que la sociedad se merece comprender en primera persona, y sin intermediarios, cuestiones importantes vinculadas a nuestra alimentación, a nuestra salud y a nuestra economía.
Las plantas, como cualquier otro ser vivo, se enferman. Los hongos, los insectos y las malezas les generan toxinas o les impiden alcanzar su máximo potencial. Es necesario curarlas para devolverlas a su ciclo biológico normal. Algunas ya nacen con un alto nivel de inmunización, sea por el mejoramiento genético convencional o porque han incorporado un gen de otra especie que les confiere esa protección (transgénicos). En otros casos, reciben dosis de productos fitosanitarios preventivamente o curativamente recetadas por ingenieros agrónomos que se formaron exactamente para eso.
Las tecnologías genéticas, químicas o biotecnológicas les han permitido a los productores argentinos contar con una herramienta que, en combinación con las buenas prácticas agrícolas, facilitaron en las últimas décadas triplicar la productividad.
Esta eficiencia que logran el trabajo conjunto de la ciencia y la agronomía en manos de productores expertos y responsables le ha permitido a nuestro país incrementar sus exportaciones en la misma proporción y proveernos de los dólares necesarios para que toda la industria pueda importar los insumos que necesita para poder funcionar, crecer y generar el trabajo que necesitamos para reducir la pobreza. El 70% de las exportaciones argentinas son de origen agroindustrial.
Pero no es sólo eso. Hay un mundo ávido de alimentos que la Argentina puede producir y vender. La población mundial no para de crecer y se incorporan cada año nuevos sectores de clase media en Asia que demandan proteínas que nosotros podemos producir. El mundo no puede seguir usando más cantidad de tierra proveniente de deforestaciones sin afectar el equilibrio entre la emisión y la captura de carbono. Por eso es que las tecnologías nos permiten maximizar los rendimientos de las hectáreas que tenemos en uso hoy para evitar que necesitemos incorporar nuevas hectáreas de producción. Abandonar el uso de semillas mejoradas, fitosanitarios y/o fertilizantes significaría aceptar que la producción de alimentos cayera a la mitad de lo que el mundo produce hoy. Sería como aceptar que comencemos a transitar una hambruna con peores consecuencias que la de una pandemia sin vacunas.
Todos estos productos son desarrollados y testeados por diversas áreas científicas durante varios años. Se los analiza desde el punto de vista de su eficacia, pero también de su seguridad para la salud humana y el medio ambiente. Idénticos organismos a los que aprueban las vacunas, y como en aquel caso, también provistos de científicos y técnicos formados en nuestras universidades.
Les pido entonces, con humildad y respeto, que reflexionen sobre los móviles a quienes son funcionales estas campañas que quieren instalarse en la opinión pública. Ciertamente, no son funcionales al respeto de nuestros científicos, ni de nuestros productores, ni de nuestra industria, ni del crecimiento económico que necesita la Argentina para seguir generando trabajo genuino y erradicar la pobreza. Sin las exportaciones de un modelo de alta productividad ponemos en riesgo todo eso.
Entonces, ¿a quiénes son realmente funcionales?
editorial@diariocastellanos.net

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Enfoques

Octavio Zobboli, el hacedor

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Por Alcides Castagno. En mi adolescencia lo había encontrado en su casa de calle Maipú; sólo fue un saludo de circunstancia. Me había impresionado con un andar erguido, casi solemne. A pesar de frecuentar su casa por mi amistad teatral con Marta y Beatriz, dos de sus hijas, nunca más lo vi. Esa imagen se repitió en una filmación de 1926 cuando, en la inauguración de la capilla del Hospital, se lo veía unos segundos junto a Magdalena de De Lorenzi. Hablo de Octavio Zobboli, uno de los grandes constructores de una Rafaela en crecimiento, un hacedor lleno de iniciativas posibles que, en su medida, llevó a la práctica.
Nació el 19 de diciembre de 1985. Desde joven se interesó por la política y su ciudad. A los 26 años fue concejal y durante su mandato presentó un proyecto de pavimentación de la ciudad. Poco después, entre 1925 y 1926 fue secretario municipal y el 2 de agosto de 1926 asume como intendente en un primer periodo de dos años hasta el 6/8/28 continuado 10 años después, del 23/3/38 al 10/4/41. De inmediato asumió para un tercer periodo entre el 29/4/41 y el 11/10/43.
Desde el primer momento desplegó sus sueños e iniciativas; la pavimentación con adoquinado que proyectara como concejal, comenzó a realizarse en su intendencia y fue su obra más importante, lo mismo que el proyecto de proveer agua corriente para la ciudad en 1927, que fue inaugurado en 1937. Dispuso la pavimentación del tramo de la ruta 166 (hoy 70) que faltaba para hacerla llegar hasta el centro de la ciudad. Las plazas y paseos públicos fueron de su interés primordial, así nacieron la plaza Sarmiento en 1926, la plaza 1ro. de Mayo en 1927, la plaza Rivadavia (hoy Normando Corti) en 1942, comenzó con la plaza Colón, finalizada luego por su sucesor Raúl Dutruel. Le pareció que el cantero de bulevar Lehmann estaba demasiado vacío, de modo que hizo construir la pérgola que hoy vemos como centro de atención y referencia. Para abastecer a las plazas y paseos, creó el Parque Vivero Villa Podio, a fin de producir las especies vegetales para la ciudad y, además, parquizó el sector agregando un lago artificial para que sirva de marco para el esparcimiento controlado de ese sector. En 1942 inauguró otro parque de la ciudad, el Balneario (hoy Centro de Educación Física) y para los más chicos utilizó distintos espacios vacíos equipándolos con juegos. Su preocupación por los chicos no terminó allí ya que creó el Comedor Escolar. Durante su gestión se inauguró el Mercado Municipal (Hoy Centro Cultural Viejo Mercado), el Corralón Municipal de Maestranza, y creó la empresa Municipal de Transporte, adquiriendo tres unidades, organizó la oficina de Catastro y creó las Comisiones Vecinales.
La síntesis de obras oficiales de Octavio Zobboli no fue todo. Se mostró ligado a instituciones sociales y deportivas. Aquí también tuvo una actuación profusa. Relacionado con la educación, fue presidente de la Cooperadora de la Escuela Normal Nro. 4 y luego de la Cooperadora del Colegio Nacional. Fue presidente del Club Atlético de Rafaela de 1919 a 1921; presidió la primera comisión de carreras y propició la compra de dos manzanas de terreno para destinarlas a campo de deportes. Integró el grupo fundador del Jockey Club Rafaela y colaboró en subcomisiones internas y el tribunal de honor.
Una curiosidad que pinta la personalidad de Octavio Zobboli: fue en octubre de 1923. Debían jugar al fútbol Atlético contra San Cristóbal F.C. A la hora de comienzo, el árbitro no estaba, de modo que Zobboli tomó el silbato y dirigió el primer tiempo del encuentro, que terminó cero a cero. Antes del comienzo del segundo tiempo llegó el árbitro Rivas y Octavio le cedió el mando.
El deseo de conocerlo más íntimamente me hizo visitar a Beatriz, su hija mayor, jovial, lúcida, que muestra sus 95 años con chispas en la mirada. «Mi padre tenía un gran amor por las plantas y las flores. Ya en su primera intendencia, en 1926, iba todas las mañanas a la plaza, hablaba con los jardineros y les indicaba las plantas que debían plantar y cómo ubicarlas. A veces me llevaba con él y disfrutábamos mucho el recorrido. Otras veces íbamos a visitarlo a la Municipalidad, en avenida Santa Fe, adonde trabajaba con su secretario Bonvicini. Recuerdo que a mis 5 o 6 años me llevaba de la mano a la Escuela de las Hermanas adonde yo iba a clases. Era muy familiero, hijo único, vivió con su madre y trabajó desde muy joven. Su padre viajó a Buenos Aires para atenderse de una enfermedad y nunca se supo más de él; se supone que murió en Buenos Aires. Lo recuerdo como muy divertido; por ejemplo cuando venían para Navidad mis tías Zanetti las volvía locas con cohetes y todo tipo de bromas. Le hubiera gustado tener un hijo varón pero tuvo cuatro mujeres: yo, la mayor, Beatriz Elena; luego llegó Esther, casada con Edmundo Cismondi; después vino Elea, esposa del Dr. Laura, recientemente fallecida y Marta, la menor, una destacada docente de distintos niveles educativos. Con su esposa, Elena Zanetti, eran muy unidos y se complementaban en todo».
Tuvo una vida política muy interesante y activa. Cuando se retiró del último periodo como intendente se asoció con los Callegari en una empresa constructora.
Beatriz da por terminada la charla y me invita a conocer su patio, con el mismo orgullo de su padre. Allí, una población de plantas y flores transmiten alegría y color, desde el enorme chivato con sus pequeñas flores rojas, los agapantos, margaritas hasta tantas especies que hablan de su pasión y su herencia.
Octavio Zobboli murió en 1970; su paso por la historia de la ciudad dejó signos de vida y obras, de iniciativa, compromiso y realización. Ojalá en esta síntesis pueda verse la imagen de un gran hacedor.

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