Rosario Central venció 3-1 a Estudiantes de La Plata este sábado en Santiago del Estero y se consagró campeón de la Supercopa Internacional, luego de una final caliente en la que hubo polémicas, pierna fuerte y algo de fútbol, sobre todo en los pies de Ángel Di María, autor de los dos goles canallas. El final fue escandaloso, con los planteles agarrándose a las trompadas dentro de la cancha y en el túnel hacia los vestuarios.
El equipo de Jorge Almirón tuvo que reponerse de un golpe tempranero del Pincha, que se puso en ventaja por un gol de Alexis Castro al minuto de juego. Sin embargo, Fideo empató con una caricia de tiro libre y pasó al frente con un grito de penal, tras una sanción polémica del árbitro Darío Herrera a instancias del VAR. Al final, el festejo fue auriazul.
Estudiantes tuvo un arranque fulminante en Santiago del Estero y se puso en ventaja al minuto de juego luego de una corrida de Tobio Burgos por la izquierda. El lateral lanzó el centró al corazón del área, Carrillo se la bajó a Alexis Castro y el volante, completamente solo, la tocó de zurda para convertir el 1-0.
Central quedó expuesto por un mal retroceso de todas sus líneas, ya que no pudo frenar el desborde por el costado de Coronel ni tampoco marcó a los posibles receptores dentro del área. El Pincha lo lastimó con una llamativa facilidad.
Al partido le siguieron minutos fatídicos para el equipo de Alexander Medina. Primero perdió a Neves por una lesión en el antebrazo izquierdo. Eso motivó el ingreso del ex Newell’s Jalil Elías, pero al rato el mediocampista se lastimó en un choque de rodillas y también tuvo que dejar la cancha.
El Canalla aprovechó ese bajón de tensión en el partido y en su primera aproximación seria logró la igualdad. Tras una falta sobre Ávila en la puerta del área, Di María frotó la lámpará y sacó un zurdazo inatajable al palo del arquero Muslera. Fue el 1-1 y un gran desahogo para el conjunto de Almirón.
En un duelo marcado por la intensidad y la pierna fuerte, además del calor que le restó energías a los dos, Central logró dar vuelta el resultado sobre el final de la primera parte luego de una jugada polémica: González Pirez pareció tocar a Copetti sobre la línea del área grande, el árbitro Darío Herrera fue a ver la jugada al VAR y sancionó penal.
La ejecución de Di María fue perfecta. Angelito engañó a Muslera y cruzó la pelota con la zurda para decretar el 2-1 en Santiago del Estero, en medio de las protestas y reclamos del plantel Pincha al juez del partido.
En el complemento el Canalla retrocedió en la cancha, dejó venir al Pincha y apostó al contragolpe. Así tuvo un par de ocasiones muy claras como una doble tapada de Muslera ante Di María y Cantizano. El equipo platense buscó el empate sin muchas luces hasta el final, pero le costó penetrar al fondo auriazul.
Almirón terminó armando la línea de cinco defensores para cuidarse e intentar no pasar sobresaltos en los minutos finales, ya con Alario y Gaich adentro de la cancha del lado de Estudiantes, que se repitió en centros para encontrar alguna cabeza salvadora. Pero hubo caso.
Central lo mantuvo a raya y el partido se extinguió prácticamente sin sobresaltos cerca del arco de Werner. El equipo rosarino se consagró en la Supercopa Internacional y pudo coronar en la cancha gracias a lo sembrado durante la temporada pasada, ya que accedió a jugar la final por ser el primero de la tabla anual 2025.
Lo que le quedaba al partido era lugar para un final escandaloso. Julián Fernández convirtió el 3-1 de cachetada con el arquero Muslera volviendo al arco tras haber ido a buscar de cabeza, pero en las celebraciones se desataron nuevos cruces entre los jugadores, que se fueron a las trompadas dentro del campo. Luego todo se trasladó al túnel de acceso a los vestuarios. (Rosario3)



