Connect with us

Opinión

Conflicto mapuche: ¿Cuál es el primer pueblo originario?

Published

on

20.02 Una mirada histórica y comparativa sobre la tensión y la violencia que se registra en el sur de la Argentina

Por Rosendo Fraga. El debate abierto respecto a los pueblos originarios requiere ser puesto en un contexto más amplio, el de los procesos similares que se han dado en todos los pueblos a lo largo de los siglos.

Tomando como ejemplo a la madre patria, los españoles consiguieron expulsar a los musulmanes de la península ibérica en 1492 cuando tomaron posición de la ciudad de Granada. Los españoles en consecuencia han tenido el control soberano de la totalidad de su actual territorio, desde hace algo más de seis siglos. 

Los musulmanes habían entrado en la península ibérica en el año 711, llegando a dominarla en su casi totalidad. Su dominio se extendió por algo más de siete siglos. Es decir, fue un periodo mayor. Pero la invasión musulmana a comienzos del siglo VIII tuvo lugar cuando los visigodos dominaban la península ibérica. Lo hacían desde el siglo IV.

A su vez, estos habían expulsado y dominado a los romanos que habían extendido su dominio en los primeros siglos del primer milenio. Los legionarios habían desplazado a los fenicios que tenían poblaciones y factorías en los siglos inmediatamente anteriores al inicio de la era cristiana. También hubo colonias griegas que sufrieron la misma suerte.

Antes de fenicios y griegos, los íberos que fueron a su vez invadidos por los celtas dominaban amplios territorios en la península ibérica.

En consecuencia: ¿Quién es el pueblo originario de la actual España?

En una visión retrospectiva vimos que dominaron el actual territorio español: musulmanes, visigodos, fenicios y griegos, celtas e íberos, a través de los últimos 2500 años. Avances científicos modernos, como el ADN, nos permiten rastrear las raíces genéticas de las personas.

Con el enfoque que se está dando actualmente a los reclamos de los pueblos originarios, en el caso español, musulmanes podrían reclamar a los españoles; los visigodos a musulmanes; los romanos a los visigodos; griegos y fenicios a los romanos; celtas e íberos a estos es últimos.

Analizando de la misma manera en el caso argentino, se sucedieron en el dominio del actual territorio argentino previamente a la constitución de la Nación Argentina los españoles, quienes dominaron diversas etnias indígenas. En el norte y noreste de nuestro, los incas habían sometido a las tribus que las habitaban previamente.

Los guaraníes habitaban el noreste. Ocupaban partes de Uruguay, Brasil, Paraguay y Argentina. Las etnias indígenas no respondían a los estados-nación que se crearon en el siglo XIX.

En Las Pampas los mapuches provenientes de Chile, entran en la década del 30′ del siglo XIX, liderados por el cacique Calfulcurá, quien llegó a constituir un rudimentario embrión de estado nacional. Los Ranqueles dominaban la región de la actual provincia de San Luis. Los Mapuches exterminan parte de las etnias de los territorios que ocuparon.

Los estados y las nacionalidades no pueden asumir este proceso de sucesivas ocupaciones y dominios, que además generan intercambios y fusiones poblacionales. Los estudios demuestran que el 48% de la población argentina poseen sangre indígena, desde ya en distintos porcentajes.

Hay una sola política para poner orden en este problema: cada estado es responsable de sus actos, pero no pueden heredar los hechos de estados y nacionalidades anteriores. En nuestro caso fueron varios los gobiernos que concedieron tierras a tribus indígenas por ley del congreso nacional. Las mayores concesiones se hicieron en los 12 años de los dos periodos de gobierno del general Julio A. Roca.

Se trata en consecuencia de analizar la legislación del congreso nacional que otorgó tierras a los indígenas. Está es la parte del problema de la cual puede hacerse cargo el estado argentino. Sobre esta base, pueden aceptarse reclamos. Los conflictos de propiedad que se hubieran generado en la segunda mitad del siglo XIX y en el XX requerirán la intervención de la justicia y la intervención del congreso.

Lo que no puede aceptarse son acciones fuera de la ley que afecten la paz social y en última instancia produzcan escaladas de violencia. (Infobae)

Enfoques

Objetivo: la clase media

Published

on

13.31 Por Rogelio Alaniz. La prohibición de financiar en cuotas los viajes al exterior responde a varias causas pero a un exclusivo objetivo: agraviar, sancionar y humillar a las clases medias. Los señores del gobiernos se dan sus gustos. Los chetos no podrán viajar; los gorilas deberán quedarse en casa. Así lo piensan, así lo sienten, así lo disfrutan. Reitero en lo del ataque a la clase media. Porque a decir verdad, la disposición es a los únicos que afecta. Los pobres, esa sórdida y lastimosa fábrica de pobres en la que se ha transformado la Argentina peronista, no se les ocurre viajar ni al extranjero ni a la ciudad del lado. Por su parte, a los millonarios esta disposición por razones obvias no los afecta, y muy en particular a los millonarios K, que sino viajan recurriendo a sus rentas, viajan financiados por el estado nacional como pudimos verificarlo en la reciente gira presidencial a Europa, una verdadera invasión de vividores K paseando por el mundo con plata de los contribuyentes. A no llamarse a engaño: los disparos son contra la clase a media, la maldita clase media. El paisaje idílico de una Argentina transformada en un gigantesco y lastimosos Conurbano continua siendo la acuarela preferida del populismo.

Volvamos a los viajes al extranjero. A la prohibición de financiar viajes. El descalabro económico y financiero y la crisis del Banco Central explican estas disposiciones. Pero no solo ello. Hay que pagar los desbordes del “Plan Platita”. Los miles de millones despilfarrados para comprar votos. Pero insisto una vez más en la obsesión “cultural” del populismo contra las clases medias. Obsesión alentada por ese nacionalismo ramplón, reaccionario y resentido. La Argentina encerrada en si misma. El populismo de chiripá y mate cosido. El mundo es peligroso, el mundo corrompe las esencias nacionales, el mundo contamina. Alguna vez un pensador dijo que viajar por el mundo era el mejor aprendizaje nacional. Viajar nos permite comparar, evaluar, observar otros modos de vida, conocer la condición humana. Belgrano, Sarmiento y Alberdi reconocen que su decisiva escuela política fueron los viajes. Si algo distingue a las dictaduras y los regímenes totalitarios que han infectado el mundo es su decisión de encerrar a sus habitantes. El gobierno argentino no ha llegado a tanto, aunque habría que preguntarse si lo hicieron por convicción o simplemente porque la opinión pública no se lo permite. Mientras tanto, a joderse.

Continue Reading

Enfoques

Clase media empobrecida

Published

on

En Argentina la pobreza se calcula utilizando el método del ingreso. La metodología busca establecer si los hogares cuentan con dinero suficiente para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas. Los hogares que no superan esa línea son considerados indigentes. Asimismo, la línea de pobreza extiende el umbral para incluir no sólo los consumos alimenticios mínimos sino también otros consumos básicos. La suma de ambos conforma la línea de pobreza.
La valorización de esta canasta depende de los integrantes del hogar, pero también de sus características etarias y de su composición de género. Un hombre adulto necesita consumir más calorías que una mujer y ésta más que un niño. Cada hogar necesita cubrir una canasta distinta y por lo tanto, enfrenta una línea de pobreza propia. Para calcular el porcentaje de personas pobres el Indec contrasta la línea de cada hogar con su respectivo nivel de ingresos y, si estos superan el referido umbral, el hogar no se considera pobre. Si, por el contrario, los ingresos son inferiores a la línea de pobreza de ese hogar, todos sus integrantes sí lo serán.
Sabemos que durante el primer semestre del año el 41% de las personas eran pobres, pero en términos de su capacidad de consumo es relevante saber si su ingreso está cerca de la línea de pobreza o lejos. Para analizar cuál es la distancia entre ambas variables calculamos la distribución de personas de acuerdo al diferencial entre ingresos y línea de pobreza del hogar en el que habitan. De esta manera, sabemos que el 2.4% de las personas viven en hogares que apenas tienen un ingreso 5% superior a su línea de pobreza.
Observamos que un aumento de los precios de 10% aumentaría la pobreza en 6%. Por el contrario, un incremento de los ingresos 10 puntos superior al de los precios reduciría la pobreza en 6%. Los riesgos no son simétricos y, dada la cantidad de precios que mantienen hoy un valor artificial producto de imposiciones del Gobierno (productos de consumo masivo, bienes transables que siguen la evolución de un tipo de cambio apreciado, servicios privados cuyo precio está controlado por el gobierno, servicios públicos congelados, etc.), es probable que el diferencial entre ingresos y precios sea negativo una vez que estos controles se levanten.
Entender la situación de los hogares argentinos respecto a su cercanía con la línea de pobreza es importante porque habla de su capacidad de consumo, pero nada dice respecto a sus pautas y deseos. Un hogar puede no ser pobre y tener ingresos para consumir bienes no esenciales, pero en qué los gastará depende de su nivel socioeconómico (NSE).
La mirada que hace foco sobre la línea de pobreza y la que se concentra en los niveles socioeconómicos son complementarias. La primera habla de las capacidades materiales de un hogar, la otra de sus pautas de consumo y su capital humano. En el uso de ambos enfoques al mismo tiempo es que encontramos análisis que nos pueden ayudar en el proceso de toma de decisiones.
El NSE es un proxy del tipo de consumidor y una variable a seguir por parte de las empresas. Un hogar ABC1 es típicamente un hogar con un alto nivel educativo, cuyo principal sostén es un empleado en relación de dependencia en un puesto jerárquico que vive solo o en un hogar en el que hay un segundo individuo con ingresos y, en algunos casos, un menor. En el otro extremo del espectro aparecen los hogares D2E, cuyas características son diametralmente opuestas. Hogares con un solo aportante de ingresos, cuyo principal sostén tiene un bajo nivel educativo y su fuente de ingresos es informal e intermitente. Típicamente los hogares C2, C3 y D1 son considerados clase media alta, típica e inferior respectivamente.
Lo normal es que un hogar D2E sea pobre y uno ABC1 no lo sea, pero en la clase media es donde encontramos un mix interesante. Durante el cuarto trimestre de 2017, previo a la crisis del gobierno anterior, solo el 14% de los hogares de clase media era pobre. Ese número más que se duplicó con las crisis de 2018, la de 2019 y la cuarentena de 2020 y, para el primer trimestre, de 2021 (últimos datos disponibles), el 33% de hogares de clase media fueron pobres.

Conclusión

Hay una nueva tensión entre lo que una buena parte de la clase media quiere y está acostumbrada (enfoque NSE) y lo que puede (enfoque línea de pobreza). Los cambios en precios relativos (ingresos versus línea de pobreza) determinarán la dirección que tome la pobreza de las distintas clases sociales, pero el riesgo de que el 40% de pobreza de la población general, y el 33% de clase media, no sea el techo es alto. Una situación delicada como la expuesta sólo es reversible en la medida que se adopten las políticas económicas, sociales, demográficas y sanitarias de largo plazo necesarias para una reducción sostenida – y sostenible – de la pobreza. Ecolatina.

Continue Reading

Editorial

Malas artes en la derrota

Published

on

No hubo que esperar mucho tiempo para comprobar cómo iba a reaccionar el Gobierno tras la categórica derrota que sufrieron sus candidatos en el orden nacional en las elecciones generales del 14 de este mes.
Al descabellado festejo del Presidente –quien, en la misma noche de los comicios, arengó a los suyos a celebrar un falso triunfo–, le siguieron una suerte de manotazos institucionales protagonizados por algunos amanuenses oficialistas habituados a poner la cara para realizar el «trabajo sucio».
La casi inmediata reaparición en la escena pública del «disciplinado» senador Oscar Parrilli y del tan jactancioso como bravucón gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, no es inocente y prenuncia una catarata de proyectos que irán en la misma dirección, urgidos por el próximo recambio parlamentario.
Todo lo que el oficialismo no logre imponer con su actual mayoría en el Senado y su primera minoría en Diputados tropezará a partir del 10 de diciembre con una oposición que ha crecido en número en ambas Cámaras del Congreso y hará respetar su voz. Hasta entonces, veremos repetirse lamentables y preocupantes escenas como la de la semana última, cuando el oficialismo, en soledad, ratificó en comisión y sin debate 116 decretos de necesidad y urgencia del Presidente, lo cual significa –como bien ha expresado el senador de la oposición Luis Naidenoff –»un grave atropello institucional que demuestra el desprecio por el Congreso, por la Constitución y por las reglas de la democracia».
Esa arremetida por legalizar decretos de Alberto Fernández estuvo acompañada por la presentación en el Senado de un proyecto de ley que relaja las mayorías necesarias para impulsar la realización de una consulta popular. El autor es el senador Parrilli, presidente del Instituto Patria, quien impulsa modificar la ley que reglamentó ese instituto eliminando la obligación de conseguir el voto afirmativo de la mayoría absoluta de cada cámara legislativa (la mitad más uno de sus miembros) para sancionar la convocatoria a una consulta popular. El proyecto de Parrilli mantiene la prohibición actual de someter a ella temas que requieran mayorías especiales para su sanción o que el trámite sea iniciado en una determinada cámara, pero elimina esa restricción constitucional para el caso de las consultas no vinculantes, al establecer que podrán ser convocadas para tratar «todo asunto de interés general para la Nación». En este caso, el voto no es obligatorio.
Con pocas horas de diferencia respecto de Parrilli, Capitanich hizo otro aporte a la desmesura. Volvió sobre sus pasos cuando, siendo jefe de Gabinete, había roto ante cámaras un ejemplar del diario Clarín, simplemente porque al gobierno kirchnerista siempre le molestaron las críticas del periodismo independiente. En esta oportunidad, trató a los ciudadanos de estúpidos al sostener que «piensan lo que los periodistas proponen»; un razonamiento de muy corto vuelo, además de falaz. No le ha servido de mucho al Gobierno gastar discrecionalmente tanto dinero público para sostener el relato en medios afines cuando está visto que no convence ni a los propios. También podría pensarse que no han logrado su perverso objetivo porque son esos medios los menos leídos, vistos o escuchados, precisamente por la dependencia partidaria que los vuelve acríticos, ciegamente sectarios.
«La propuesta es una corrección de dos o tres artículos de la ley de medios para garantizar mecanismos de equidad. Si no hay mecanismos de equidad, la incidencia en la construcción de los marcos mentales incide de manera notable», pretendió explicar Capitanich, quien al hablar de «marcos mentales» dice mucho más de él que de quienes combate y aborrece.
Los pésimos ejemplos de violencia verbal que emiten funcionarios del Gobierno contra la prensa independiente se convierten en insumo –cuando no en aliento– para grupos de forajidos y marginales como las nueve personas encapuchadas que el lunes pasado por la noche atacaron con bombas molotov la sede del diario Clarín, provocando un principio de incendio.
Mientras algunos van cerrando filas para capitalizar los pocos días que quedan antes de la renovación parlamentaria, el Gobierno recibió con agrado la reinstauración de otra vocería propia en los medios: la vuelta del programa 6,7,8, nave insignia comunicacional del kirchnerismo más acérrimo. Con otro nombre –6,7,9–, será difundido por redes sociales, donde el «todo vale» intentará imponer los falsos relatos conspirando contra el chequeo y la legitimación profesionales que corresponde hacer a todo medio de prensa serio.
Es verdad que la ciudadanía está nerviosa y preocupada, pero no lo está por lo que difunden los medios independientes, como quiere hacer creer Cristina Kirchner, sino por la dura realidad que le toca vivir, culpa del deplorable desempeño del gobierno que ella integra.
Sería parcial, no obstante, adjudicar todo este embate del oficialismo a la mala performance electoral del pasado domingo 14. En el lapso transcurrido entre las PASO y los últimos comicios, Cristina Kirchner ya había comenzado a resembrar el camino de las críticas al periodismo independiente. Ella también cargó sobre la prensa al decir: «La gente piensa lo que los periodistas proponen (…) Hace tiempo que (los medios) están nerviosos y tratan de poner nerviosos a todos los argentinos». Ciertamente, no se puede esperar de la vicepresidenta que reconozca el origen del nerviosismo ciudadano, cuyo hartazgo quedó evidenciado en las urnas.
Sí se puede esperar, y debería ser imperioso que ocurriera, que los gobernantes y los legisladores se ocuparan de solucionar los temas del país apelando a la autocrítica, la búsqueda de consensos y el establecimiento de políticas de Estado que intenten sacarnos, de una vez por todas, del fondo del pozo al que se ha conducido a nuestro país.
En ese esquema, la oposición deberá tener un rol también acorde con el delicado momento que nos toca vivir, alejada de falsos triunfalismos y comprometida con el mandato de las urnas. De nada serviría que a las malas artes de la derrota se sumen las malas prácticas de la victoria.
editorial@diariocastellanos.net

Continue Reading

Las más leídas

Diario Castellanos

Diario Castellanos de Rafaela, Santa Fe, Argentina.

Teléfonos: 578222 / 578221 / 506598
Dirección: Mitre 366
Correo: redaccion@diariocastellanos.net


Fundado el 7 de septiembre de 1938.

Diario Castellanos

Copyright © 2019 Diario Castellanos. - Mail: editoradelcentro@diariocastellanos.net