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Agro

Con biológicos, controles y banda verde, Rafaela finalmente logró una ordenanza racional sobre límites a los agroquímicos

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17.25 A poco más de un año del polémico proyecto de ordenanza que el justicialismo presentó en la santafesina de Rafaela, y que proponía prohibir los agroquímicos en un radio de 2 kilómetros alrededor de la ciudad, el Consejo Municipal de esa localidad finalmente determinó un nuevo límite mucho menos drástico y menos dañino para los productores de ese periurbano.

En una extensa sesión este jueves, y luego de discutir la propuesta prohibicionista del oficialismo, se analizaron otras dos alternativas que proponían límites más moderados para el uso de estos insumos. Finalmente, con cinco votos a favor se definió una zona de exclusión total de 50 metros, una de amortiguamiento de 150 metros donde se permitirá la aplicación de productos biológicos, y 800 metros más para el uso exclusivo de productos banda verde y azul, siempre que las aplicaciones se hagan bajo estrictos controles municipales.

En diciembre del año pasado Bichos de Campo abordó la polémica que rodeaba la actualización de la ordenanza 3600/03 para la aplicación de fitosanitarios en Rafaela. Hasta ese momento, tanto productores como técnicos coincidían en la necesidad de renovar la normativa que fijaba un límite agronómico de 200 metros. Sin embargo, nadie imaginó que el oficialismo presentaría una iniciativa para establecer una zona de exclusión de 1000 metros y una de amortiguamiento de otros 1000.

“En un momento como el que estamos viviendo, pasar de 200 metros a 2.000 es dejar improductivo prácticamente al distrito de Rafaela”, había declarado en su momento a este medio la titular de la Sociedad Rural de esa localidad, Norma Bessone.

¿Qué estaba en juego? Según señaló la periodista local Elida Thiery, nada menos que el destino de 4358 hectáreas -el 26% del distrito-, el sostenimiento de casi 26 productores de 15 establecimientos, siete tambos –incluidos los de la experimental del INTA de esa zona- con 49 familias empleadas y 408 empresas proveedoras del sector, además de profesionales y actividades anexas a la producción agropecuaria.

Fue por este motivo que se presentaron dos proyectos alternativos al impulsado por la concejala justicialista Brenda Vimo. Uno fue el de Lisandro Mársico, del Partido Demócrata Progresista, que propuso mantener el límite periurbano de 200 metros y sumarle otros 300 metros para las aplicaciones terrestres de productos banda verde (clase toxicológica IV), y excepcionalmente banda azul (clase toxicológica III) si no se pudieran reemplazar por otros.

Además propuso prohibir la aplicación en esa zona de productos banda amarilla y roja, de fitosanitarios volátiles, y dentro de los 1000 metros desde plantas urbanas, escuelas, cursos de agua y asentamientos poblacionales la utilización del 2.4.D en su formulación isobutílica.

Por último este proyecto agregaba que en un plazo de 12 meses, los productores linderos al ejido urbano deberían colocar una cortina forestal a modo de barrera. Para eso se contaría con la asistencia del INTA y del Municipio, el cual se encargaría de donar las especies.

La segunda alternativa presentada fue la de Leandro Viotti, de la UCR, que definió un área de exclusión de 50 metros, en la que no se podría aplicar ningún fitosanitario. A ella le seguiría un “cinturón agroecológico” de 150 metros en donde sólo se podrían aplicar productos orgánicos. Dicha franja podría ampliarse a los 250 metros en 2025, si se obtiene un dictamen conjunto del Consejo Ambiental y del Instituto de Desarrollo Sustentable.

Finalmente se propuso un tercer cordón de 800 metros donde podrían realizarse aplicaciones restringidas y fiscalizadas de productos biológicos, banda verde y excepcionalmente banda azul.  Al igual que en el caso anterior se prohíbe el uso del 2.4 D esterisobutílico.

Un dato importante es que las tres propuestas coincidieron en la prohibición de las aplicaciones aéreas, en la obligatoriedad del uso de receta agronómica  y del control de un profesional, en la negativa al tránsito de pulverizadoras dentro de la ciudad y en la disposición correcta de los envases de fitosanitarios.

Previo a la sesión que se realizó ayer en el Consejo Municipal, que inició de mañana y se extendió hasta las primeras horas de la tarde, se realizaron algunos encuentros informales entre concejales y familias involucradas en la producción en el periurbano. Sin embargo de los mismos nunca participó el oficialismo, ni tampoco se invitó a los referentes regionales y locales del INTA para obtener una mirada científica del asunto.

Durante el debate el justicialismo apeló a golpes bajos y a afirmaciones sin demasiada evidencia, como el aumento de internaciones por cáncer en el hospital local, sin dar detalles de los causales de las enfermedades ni de los diagnósticos. Tal es así que sus concejales ni siquiera cosecharon el apoyo del intendente Luis Castellano ni de otros funcionarios del ejecutivo, que terminaron por apelar al silencio.

Luego de varias horas de intercambio ininterrumpido se dio paso a la votación, que le otorgó el visto bueno al proyecto radical con cinco votos afirmativos, tres en contra y una abstención –la del Partido Demócrata Progresista-, frente a los seis negativos y tres afirmativos que obtuvo el del oficialismo. (Bichos de campo)

Agro

¿Cómo se conforma el precio de la carne?: así impactan impuestos, costos y rentabilidad

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13.26 Se trata de uno de los alimentos más emblemáticos para los argentinos. Así se encarece el precio desde el campo hasta que llega a la mesa.

Al hacer un análisis de la composición del precio de 1 kilo de carne se observa que la cría vacuna explica el 29,8 %, el feedlot 26,7 %, el frigorífico 6,5 %, la carnicería el 8,9 % y los impuestos el 28,1 %. Al final, el 64,6 % son costos de la cadena y 28,1 % impuestos y 7,3 % ganancias.

El maíz, como insumo, figuran el 15,5 % de lo que vale un novillo y el 11 % del kilo al mostrador.

El peso de los impuestos reparte el 75 % nacionales, el 20 % provincial y el 5 % municipal, donde Ganancias e IVA son los de mayor participación y que, en conjunto, representan el 65 %.

En cada eslabón, se observa que la cría mantiene buenos niveles de rentabilidad, el feedlot mejoró su margen y el frigorífico se mantuvo en una situación similar a meses previos. En el caso de la carnicería, cayó su margen, que puede explicarse en la limitación de compra de los consumidores al momento de aumentar.

En un contexto inflacionario y con el objetivo de contener subas, se implementó un acuerdo entre el gobierno y frigoríficos exportadores, que asigna a algunos cortes vacunos un monto inferior a través de cadenas de supermercados y el Mercado Central de Bs As.

Al trazar un análisis, se observa que los valores cayeron 2,6 % y los impuestos 0,9 % Esto se explica, en parte, porque el costo de producción de la cadena en su conjunto aumentó en menor medida respecto del importe final.

El resultado económico aumentó 3,4 puntos, en un contexto en el que la cría y el frigorífico continuaron siendo rentables y que, el feedlot mejoró sus márgenes respecto a meses previos, la carnicería obtenía una caída en su rentabilidad.

Al analizar cada contribución sobre el total de la cadena, el IVA es el de mayor incidencia con el 34 %. En el caso de la carne, representa menos que en leche: un 67 % y en pan un 44 %. En segundo lugar, Ganancias -neto de impuesto a los créditos y débitos- representa el 31 % y, en tercer lugar, Ingresos Brutos con el 14 %.

Al comparar estos resultados, casi todos los impuestos aumentaron o mantuvieron su incidencia en un rango de 1 a 3 puntos, a costas de Ganancias que bajó 6 puntos.

Otra óptica es tener en cuenta el rol de cada actor sobre los valores finales, validando lo que implica producir y su resultado económico. Los gravámenes se miran de manera separada.

El ternero continúo siendo un resguardo de valor ante la volatilidad económica. En el caso del feedlot, subió 4 puntos, dado una mejora de los márgenes respecto a meses anteriores. Sin embargo, las cargas de alimentación superaron el 50 % de la variación, impulsado por el maíz con 72 % y el expeler de soja con 59 % respecto a agosto 2020.

El maíz es el 15,5 % de la valía de un novillo y, el 11 % que la carne al mostrador tiene. Esta categoría animal cotizó un 52 % más, para el mismo período. Para el mes de abril, en base a la Cámara Argentina de Feedlot, el margen bruto de la actividad se convirtió en positivo luego de 10 meses negativos. El frigorífico también aumentó su parte de cuota en el importe final con 1,6 %, pero con apreciaciones un 50 % más altas que las de agosto 2020. El cambio más importante se dio en carnicería que bajó 5 % respecto del mismo mes. La caída en el comercio se explica, en parte, por la pérdida del poder de adquisitivo.

Las distintas etapas de producción tienen parámetros de rendimientos que se utilizan para arribar a un resultado óptimo. En este caso, se considera un rendimiento del 58% para la faena y del 76% para despostado.

Los datos se expresan de dos maneras: por un lado, tal cual a la salida de cada actor productivo y según se trate: $/ kilo de animal vivo; $/kg de carne al gancho y, $/kg al mostrador y en equivalente a kg de carne al mostrador. Todo, con los rendimientos aplicados para comparar los datos entre sí.

Si se estima tal cual son, en promedio durante febrero, el ternero se vendió en $ 202 por kilo de animal en pie, el novillo en $ 165,90 por kilo de animal en pie, el kilo de carne al gancho en $ 313,93 y la carnicería comercializó el kilo de carne en $ 530,85.

La composición de valor expresada en «kilos de carne al mostrador», obteniendo los siguientes resultados: Partiendo de la cría, el ternero representó $ 211,16 por kilo al mostrador. Para alcanzarlo, el criador tuvo cargas por $ 128,70 y pagó tributos por $ 52,73 con una ganancia de $ 29,73 por kilo.

Siguiendo con la lógica, el feedlot compra el ternero a $ 211,16, pero la cuenta le impone otros costes por $ 144,43, alícuotas por $ 4,25 y un margen negativo de $ 2,95, saliendo del corral un novillo de $ 356,88 por kilo de carne al mostrador.

Luego, el frigorífico compra el animal por $ 356,88, lo que incluye otras cargas por $ 15,50, contribuciones por $ 17,82 con una ganancia de $ 19,10, vendiendo a $ 409,30 por kilo de carne al mostrador. La carnicería compra a $ 409,30, suma a su vez otros costos por $ 54,32, impuestos por $ 23,78 y obtiene una pérdida de $ 7 por kilo de carne al mostrador, obteniendo un precio del kilo de carne puesto en carnicería de $ 480,41.

Si a esto se le suma el IVA con 10,5 % por $ 50,44, el consumidor pagó, en promedio, $ 530,85.- para el mes de febrero de 2021. El aumento del precio de la carne superior al de la inflación, en un contexto donde los consumidores tienen cada vez menor poder de compra hizo que cayeran el consumo en 10 kg/habitante al año respecto del de principios del 2018. En marzo 2021, el consumo por persona fue de 48 kg al año.

La carne bovina considera su precio de venta con el que sale el producto -animal en pie o res- en un eslabón y es tomado para el siguiente. Hay consideraciones que se tienen en cuenta al momento de expresar los resultados del trabajo, ya que se pretende mostrar la realidad promedio de la producción primaria, industrial y comercial que conforman la cadena de la carne vacuna. Con ese objetivo, se sabe que no existe un único mercado de ganado, de carne, ni de subproductos.

Existe heterogeneidad en las tecnologías y escalas de producción a lo largo de la cadena y los márgenes netos dependerán de la eficiencia con la que se produzca en cada uno de los eslabones, entendiendo también que existen disparidades regionales. Todo lo anterior justifica la existencia de múltiples composiciones de valor. (iProfesional)

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Agro

Quiso ser el primer país 100% “orgánico” y ahora indemnizará a productores por el derrumbe productivo

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12.14 La prohibición de importar fertilizantes y otros insumos químicos en Sri Lanka generó una caída en la producción agrícola que incluso derivó en escasez de alimentos y un alza inflacionaria.

En mayo del año pasado, Sri Lanka, una nación insular ubicada al sur de India, anunció un objetivo ambicioso: convertirse en el primer país con producción agrícola 100% “orgánica”; es decir, libre del uso de agroquímicos.

En menos de un año, el plan fracasó de manera estrepitosa: primero, en octubre pasado, el Gobierno de este país asiático debió autorizar las importaciones de fertilizantes ante las pérdidas en la producción de té.

Y ahora anunció que destinará U$S 200 millones a compensar a los productores de arroz que sufrieron un derrumbe productivo a raíz de la imposibilidad de utilizar insumos químicos.

La apuesta “orgánica” que falló

De acuerdo con un cable de la agencia AFP reproducido por la cadena Aljazeera, un millón de productores serán compensados en Sri Lanka, luego de que sus cosechas fracasaran a raíz de este plan fallido para establecer la primera nación con agricultura 100% orgánica del mundo.

Este desplome productivo no solo afectó a los productores, sino que profundizó la crisis económica de Sri Lanka, una nación turística que se vio afectada por la pandemia de Covid-19. Actualmente, sufre escasez de alimentos y apagones continuos.

A tal punto, que este déficit de oferta llevó a que los alimentos tuvieran en diciembre pasado una inflación récord del 21,5%, con las verduras y otros alimentos básicos a la cabeza a raíz de este impulso “orgánico”.

Con las restricciones, alrededor de un tercio de la tierra agrícola quedó inactiva, poco tiempo después de que el presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, dijera en una cumbre alimentaria de las Naciones Unidas que buscaba “una mayor seguridad alimentaria y nutrición” y alentara a otras naciones a seguir el ejemplo de su país.

El resultado fue que la falta de productos químicos agravó la crisis y la escasez de alimentos obligó a las tiendas a racionar el azúcar, las lentejas y otros productos básicos. Y como el país sufre de escasez de reservas, todavía no puede reponer la cantidad de insumos necesarios porque los bancos no tienen divisas para pagar los suministros.

Compensaciones millonarias

Los productos químicos agrícolas, como los fertilizantes, se encontraban entre las importaciones prohibidas ya que las autoridades intentaron salvar las menguantes reservas de divisas. Las restricciones se levantaron meses después de las protestas de los agricultores y las malas cosechas.

Así es que el ministro de Agricultura, Mahindananda Aluthgamage, anunció que el Gobierno pagará 40.000 millones de rupias (U$S 200 millones) a los agricultores cuyas cosechas se vieron afectadas por la prohibición de fertilizantes químicos.

“Estamos proporcionando una compensación a los productores de arroz cuyas cosechas fueron destruidas. También compensaremos a aquellos cuyos rendimientos sufrieron sin el fertilizante adecuado”, indicó el funcionario.

Asimismo, agregó que el Gobierno gastará otros U$S 149 millones en un subsidio de precios para los productores de arroz. (InfoCampo)

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Agro

Desarrollan un kit que detecta anticuerpos contra el Coronavirus en animales

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Desde el INTA el conocimiento y trabajo en Elisa y kit de diagnóstico para varias enfermedades del equipo liderado por Capozzo, integrado por las investigadoras Nancy Cardozo y Cecilia Turco, permitió junto al laboratorio de la Universidad de José C. Paz.
Esta sección está dirigido por Leticia Betancor, con experiencia en los nexos productivos en la parte humana, desarrollar este test para medir anticuerpos contra la proteína de la espícula del virus SARS-CoV-2.
«Los anticuerpos que medimos son de cualquier especie. Lo que nos permite usar el mismo kit tanto para el desarrollo preclínico de la vacuna en laboratorio para hacer las pruebas en ratones, como también para medir anticuerpos en las personas y, además, poder buscar reservorios del virus en la naturaleza», indicó la investigadora.
Además agregó: «Este kit de Elisa fue pensado para utilizar suero de pacientes o de animales, ya que se trata de un test serológico multiespecie».
Según Capozzo, ya está iniciado un proceso de transferencia a una empresa con habilitación del Senasa que «lo va a producir y vender para uso veterinario». Mientras que «el laboratorio que lo produce actualmente para uso humano es el Laboratorio Chaqueños SA», que forma parte de la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP).

«Una salud»

«Quiero resaltar que todo este trabajo tiene dos marcos fundamentales. Uno al comprender la necesidad de contar con equipos de diagnóstico, que sean accesibles al sistema público de salud a partir del desarrollo del sistema científico tecnológico nacional. Y, por otro, aplicar el enfoque de ‘Una salud’ que considera que la salud humana, ambiental y animal son una sola», resaltó Capozzo.
En tal sentido, agregó: «No tenemos que olvidar que esta pandemia es causada por un virus zoonótico y las zoonosis son enfermedades compartidas entre los animales y las personas. INTA trabaja desde su creación en la prevención, tratamiento y epidemiología de las enfermedades zoonóticas».
Además, aclaró que este problema no debe enfocarse como exclusivo de las personas, por lo que este kit es importante «ya que cumple con todo ese marco, siendo un mismo producto que puede usarse tanto para animales como para personas, en un laboratorio veterinario como humano y desde el principio en la generación de una vacuna».

Trabajo en conjunto

Cabe aclarar que la proteína utilizada como antígeno fue producida en laboratorios de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (FCEN, UBA) por el Consorcio Covid.
Durante este proceso también participaron, aportando muestras para la validación del kit, el Instituto de Hemoterapia y el Hospital San Juan de Dios, ambos de la ciudad de La Plata –provincia de Buenos Aires-.
Este kit es producto de las ideas proyecto financiadas por el Estado nacional desde la Unidad Coronavirus Covid-19. Creada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, el Conicet y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación.

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