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Nacionales

Cabrales: "Los controles de precios, a la larga, siempre fracasan"

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17.14 El empresario reconoce que los acuerdos sirven ante la emergencia pero resultan perjudiciales como política permanente. Explica cómo sobrevivió a perder el 50% de su facturación de un día para el otro, por qué la pandemia desnudó a la Argentina y por qué cree que el impuesto a la riqueza es malo.

Martín Cabrales deambula frente a su local de calle Arenales, pegado a la plaza Vicente López. Habla por teléfono. Del otro lado de su celular, está Daniel Funes de Rioja, presidente de Copal, la cámara de las alimenticias, de la cual el empresario cuyo apellido cuyo apellido significa buen café -como resaltaba su jingle de antaño- es prosecretario.

Horas, días, de negociaciones intensas del sector con el Gobierno, cada vez más abrumado en el laberinto inflacionario. «Los controles de precios pueden ser momentáneos. Pero, a la larga, fracasan. Ya lo vivimos», dice Cabrales luego, ya en su diálogo con este cronista.

No es sólo una postura filosófica: existe una situación concreta, tangible, detrás de esa definición. «La industria siempre estuvo a favor de Precios Cuidados. Necesitamos sacarnos Precios Máximos de encima. Ya no son ‘máximos’ sino congelados. Venimos con atrasos en muchos sectores. En alimentos, lo que suben son la verdura, la carne, los frescos. Pero los industrializados -con marcas, con valor agregado- no lo hicieron. O fue muy poco», explica.

«Del otro lado, los costos siguieron subiendo, la pandemia agregó otros y, cuando te das vuelta, no hay demanda: el consumo está muy deprimido», agrega el frontman de la empresa que fundó su abuelo y cuya gestión está desde hace más de dos décadas en la tríada que conforma él con sus hermanos, Germán y Marcos.

-¿Cómo fue el año de pandemia para Cabrales?

-Muy difícil. El 50% de nuestra venta va a restaurantes, confiterías y hoteles. Eso, de un día para el otro, desapareció. También se rompió la cadena de pagos porque los clientes estaban cerrados. El otro 50% de tu venta subió algo porque hubo más consumo en el hogar. Pero nunca llegó a compensar, ni por casualidad, al canal gastronómico. Además, ese 50% de la venta que quedó en los supermercados y mayoristas está con precios congelados. En muchas ocasiones, vendiendo por debajo del costo. Con pérdida.

-Por que los costos siguieron subiendo.

-Sí. En mi caso particular, con un insumo, el café, crudo que se importa. No hay en la Argentina. ¿A qué tipo de cambio lo traigo? Empecé la pandemia con una lista de precios de un dólar a $ 59,25. Hoy, está en $ 98, $ 99. Más suba de costos logísticos, de salarios, de otros insumos, de commodities… Y, además, trabajando al 60%, 70% de la dotación (por la gente que no puede ir por ser población de riesgo) y con restricciones a la importación. No sólo por temas aduaneros, sino por el tema logístico: las fronteras están complicadas por la pandemia.

-¿Cómo se adaptó la empresa?

-Fue un año en el que la familia, que es la accionista, tuvo que acompañar. Hubo que inyectar capital. Lo que más se perdió fue capital de trabajo. El acceso al crédito, en la Argentina, sigue siendo caro. Se perdió mucho capital de trabajo en una empresa que este año cumple 80 años y fue muy sana. Entendés que hay que poner el hombro en la crisis. Pero no es fácil.

-¿Qué es lo que más lo complica?

-El consumo está muy deprimido por la gran pérdida de poder adquisitivo que tuvo el salario. La Argentina sigue sin poder controlar la inflación. El volumen, ahora, se está estabilizando. Pero lo que más cuesta (y costará) recuperar es en el segmento de confiterías: cerraron 20.000 establecimientos. Ahí, el volumen va a ser difícil. La venta online creció. Pero nunca compensa.

-¿Tuvieron que cerrar locales?

-Salvo lo de los shoppings, no. De hecho, abrimos uno nuevo en Mar del Plata, sobre la avenida Constitución, y estamos por inaugurar otro en Capital, en las ex cocheras presidenciales de Alem y Tres Sargentos. Algunos proyectos que teníamos en carpeta para 2020 y 2021 se atrasaron. Y otros, que estaban más avanzados, siguieron. Comparado con el año pasado, se crecerá. Habrá que aprovechar ese rebote para que sea crecimiento sostenido y no volver a caer el año que viene. Eso es lo positivo: hay oportunidades posibles de mantener el crecimiento, si se hacen las cosas bien.

-El Gobierno está reforzando los acuerdos de precios, con un control mucho más estricto. ¿Tienen margen financiero las empresas para continuarlos?

-Todo este tipo de políticas de controles son equívocas. En su mayoría, tienen que ser por la urgencia de la situación de pandemia. Pero, a la larga, los controles fracasan. Ya lo vimos. Fracasan siempre. Pueden ser momentáneos; está bien la administración inteligente del comercio frente a situaciones de emergencia. Pero, cuando se transforman en permanentes, no son una buena política. La política tiene que ser la del incentivo. La Argentina, cualquier país del mundo, sale con iniciativa privada. No hay duda de eso.

-La percepción es que habrá controles, al menos, hasta después de las elecciones.

-El diálogo con Kulfas es bueno y es para ver cómo salir paulatinamente, en forma razonable, de los controles. La industria alimenticia no está en contra de los Precios Cuidados, que es una canasta muy variada, ofrecida por las mismas empresas y que gestiona el Gobierno. Tenemos que ir en ese camino: el de tener una canasta, nivelar los demás productos y que los precios se vayan acomodando.

-¿Cuál sería la barrera para eso?

-Hoy en día, tenés controles, por un lado. Y, después, un gran problema, que es el 50% de la gente que está en el circuito negro. La peor competencia es la marginalidad. Y tomar gente de ahí para trabajar tampoco es fácil porque pierde los planes. El año pasado, nos dimos cuenta de que la economía informal es la peor desprotección que puede tener el empleado. La discusión debería ser cómo incorporamos a toda esa gente al circuito formal.

-¿Cómo?

-Por ejemplo, con una modernización laboral inclusiva, en la que haya un seguro de desempleo y se fomente la salida de la informalidad. Porque hay dos países. Los que estamos en la formalidad, que pagamos impuestos, somos los más perjudicados. El privado debe ser el dador de trabajo. Esa es su función: dar empleo, pagar bien. Es lo que hacen la industria y el comercio. Hoy, estamos con prohibición de despidos, doble indemnización… En algún momento, eso se tiene que terminar. No puede haber un país de planes. Debe ser de trabajo, productivo, de inversión. Esa es la economía que tiene que funcionar.

-Este año, se acusó a las empresas de desabastecimiento, al punto tal que se les intimó por resolución de la Secretaría de Comercio a producir al 100% de sus capacidades. Eso, en paralelo a negociaciones para renovar acuerdos de precios. ¿Fue inoportuno?

-No sé si inoportuno. Me pareció extraño, no atinado para el momento. Fuera de tiempo, de lugar. Como empresa, hoy, tenés límites en la dotación del personal, en las importaciones que, muchas veces, pueden ser insumos. Hay límites, también, en el consumo: producir cuándo, hasta cuánto, a qué precio y para qué mercado. ¿Hasta dónde? ¿Con qué personal? ¿Con qué insumos? ¿Con qué capital de trabajo? ¿Quién me va a financiar la producción en un mercado con precios, muchas veces, totalmente controlados? Es una situación compleja. Además, las industrias hicieron grandes esfuerzos para seguir funcionando durante la pandemia.

-¿Qué siente cuando se entera de algún empresario argentino que emigró?

-Me preocupa. No me gusta. Me da tristeza. No soy partidario de que el último apague la luz. Uno se quiere quedar acá y seguir trabajando acá. Y crecer en un país que nos dio muchísimas oportunidades. Soy tercera generación. Mi abuelo fundó la empresa, mi padre la engrandeció. Mis hermanos y yo la continuamos con el mismo entusiasmo que ellos. Me genera preocupación y pena.

-¿Cómo se cambia eso?

-Haciendo atractiva a la Argentina en cuanto a la inversión. Teniendo un país que esté en la formalidad, no en la informalidad, para poder bajar la carga tributaria. La gente se va porque otros países son más atractivos o tienen menos carga tributaria. En muchos aspectos, la pandemia nos desnudó. Nos muestra que tenemos falencias y déficits estructurales. Las medidas de urgencia o emergencia no son las políticas de Estado que necesitamos para mediano y largo plazo.

-Mencionó la carga tributaria. Uno de los temas más controvertidos para los empresarios, hoy, es el impuesto a la riqueza. ¿Qué opina del aporte solidario? ¿Lo pagará?

-Lo maneja uno de mis hermanos, que es el financiero de la familia. Pero opino que está mal. Estoy en contra de una mayor carga tributaria. No cuestiono las razones. Es obvio que hay una pandemia, una situación de emergencia y alta pobreza. Y sectores económicos que tienen que recibir ayuda. Lo que no veo bien es no incentivar la riqueza productiva. Necesitamos hacer lo contrario para dejar de tener ese 50% del país que está en la marginalidad.

Nacionales

Más de 3 mil camiones están varados en el Paso Cristo Redentor

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17.12 Los choferes viven una verdadera odisea mientras esperan poder entrar a Chile. Hay protestas contra las demoras de los protocolos sanitarios que exige ese país. Los conductores improvisaron cocinas y duchas.

Desde hace una semana más de tres mil camiones están varados en el Paso Internacional Cristo Redentor-Libertadores que une la Argentina y Chile. Es por una protesta de los transportistas en reclamo contra las demoras de los protocolos sanitarios de coronavirus por parte de las autoridades del país trasandino.
Los conductores tuvieron que improvisar cocinas para alimentarse y duchas para bañarse, a la espera de que haya cambios en las normas sanitarias que se les exigen en Chile para poder pasar al país trasandino.
Los choferes de camiones mostraron en TN la ducha improvisada que armaron con un balde para poder higienizarse y explicaron que “no alcanza” para que todos puedan asearse.

Dirigentes de la Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza (Aprocam) explicaron que la protesta es por los escasos controles diarios que realizan los funcionarios de Sanidad chilenos y por los “malos tratos” que aseguran que reciben los conductores.
Desde Aprocam plantearon que el personal de Aduana chilena es insuficiente para el promedio de 1000 camiones diarios que cruzan diariamente el paso, lo que genera importantes demoras.

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Internacionales

La erupción volcánica en Tonga superó la potencia de la bomba atómica de Hiroshima

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16.18 Así lo determinaron científicos de la NASA  en una investigación que fue dada a conocer el domingo, en la que dieron cuenta de que la erupción «aniquiló» a la isla volcánica, ubicada a 65 kilómetros al norte de la capital de Tonga, Nuku’alofa.

La fuerza de la erupción volcánica en el archipiélago de las islas Tonga, ocurrida el 15 de enero pasado, superó la potencia de la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima (Japón), según una investigación de la NASA.

Científicos de esa agencia del gobierno estadounidense afirmaron que la erupción fue varios centenares de veces más potente que la bomba atómica estadounidense lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, en agosto de 1945, que se estimó en 15 kt (un kilotón equivale a 1.000 toneladas).

«Calculamos que la cantidad de energía liberada por la erupción fue equivalente a entre 5 y 30 mt (un megatón = 1.000 kilotón)», indicó el científico de la NASA Jim Garvin, en una publicación dada a conocer el domingo de noche.

La agencia aseveró que la erupción «aniquiló» a la isla volcánica, ubicada a 65 kilómetros al norte de la capital de Tonga, Nuku’alofa

Asimismo, sobrevivientes al desastre natural señalaron este lunes haber sufrido una conmoción que «les sacudió el cerebro», según precisó la agencia de noticias AFP.

De acuerdo al Observatorio de la Tierra de la NASA, el volcán Hunga Tonga-Hunga Ha’apai lanzó un hongo de humo que alcanzó una altura de 40 kilómetros tras su erupción, que fue escuchada hasta en Alaska, a más de 9.000 kilómetros de distancia, y provocó un tsunami.

Esta catástrofe natural cubrió con una capa de cenizas tóxicas al reino insular que tiene una población de unas 100.000 personas, «contaminando el agua potable, destruyendo cultivos agrícolas y arrasando por completo al menos a dos aldeas».

Por su parte, las autoridades peruanas anunciaron una «emergencia medioambiental» de 90 días en la zona costera, dañada por un derrame 6.000 barriles de crudo hace una semana, que continúa expandiéndose y contaminando la región para la desesperación de sus habitantes.

En Tonga, la magnitud de los daños es aún incierta, entre otros porque las comunicaciones siguen interrumpidas.

Su impacto «superó con creces cualquier otra cosa que la gente de aquí haya experimentado», indicó a la AFP la periodista Mary Lyn Fonua, residente en Nuku’alofa.

Y afirmó que «la onda de choque de la erupción nos sacudió el cerebro», añadiendo que la capa de ceniza grisácea muy fina que lo cubre todo dificulta la vida de los habitantes.

Las fuerzas de defensa japonesas, neozelandesas y australianas están brindando ayuda de emergencia, lo que incluye agua potable, en tanto mantienen estrictos protocolos sobre Covid-19 para preservar al archipiélago de la pandemia.

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Agro

Es oficial: en 2021 las agroexportaciones fueron las más altas de la historia y la soja fue el motor del crecimiento

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10.29 El Indec precisó que el campo aportó 68% de las ventas externas, con ingresos por USD 52.779 millones. Principales rubros y crecimiento de los embarques

Las exportaciones argentinas tuvieron un crecimiento durante el 2021, siendo estas las mayores desde 2012. En ese entonces el país exportaba USD 79.982 millones, mientras que las actuales se ubican apenas por debajo, logrando durante el año pasado USD 77.934 millones. En una gran medida, estos guarismos están comprendidos por los Productos Primarios (PP) y las Manufacturas de Origen Industrial (MOA) que cerraron el año con una facturación por exportaciones de U$S 52.779 millones, un 39% de aumento interanual, representaron el 68% del total remitido y alcanzando el mayor flujo de exportaciones agroindustriales de la historia.
De acuerdo al informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA), que dio a conocer el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el complejo sojero fue el principal promotor de las ventas al exterior, ya que las exportaciones de los productos relacionados con la soja y sus subproductos totalizaron USD 23.032 millones, con una suba de 60,2% en términos interanuales (8.657 millones de dólares), producto de un aumento en las cantidades exportadas de 14,9% y un incremento en los precios de exportación de 39,3%.
Al realizar un relevamiento en las ventas del complejo sojero, se observa que el aumento de los precios de los productos derivados del mismo fueron los que impulsaron el crecimiento, donde los valores del aceite de soja subieron un 62,2%, el biodiésel y sus mezclas un 61,0%, poroto de soja un 50,9%, y harina y pellets de la extracción del aceite de soja un 23,9%. En relación con las cantidades, se incrementaron las de biodiésel y sus mezclas un 108,6%, la harina y pellets un 21,8% y aceite de soja en bruto en un 12,2%, mientras que se redujeron las de poroto de soja, un 20,5%.
El informe oficial detalló que las exportaciones de productos primarios representaron el 26,9% de las exportaciones nacionales totales y registraron un 34,7% de crecimiento interanual. En este grupo están los cereales, semillas y frutos oleaginosos, pescados y mariscos sin elaborar, frutas y hortalizas, entre otros. Además, las exportaciones de las manufacturas agropecuarias, representaron el 35,5% de la participación total, y con un aumento interanual del 42,1%. En este sector se encuentra el complejo sojero, pero también las carnes, productos lácteos, lana, yerba, azúcar y bebidas.
Los cereales forman parte de las exportaciones de productos primarios, y gracias al trigo y al maíz se observó un fuerte crecimiento de ventas al exterior, registrando ingresos en 2021 por USD 13.659 millones, un 51,8% más que durante 2020. En este sentido, el maíz se exportó por USD 9.071 millones, el trigo por USD 3.133, y el sorgo representó USD 539 millones. En el caso de la carne bovina que transitó parte del 2021 con cierre y restricciones de las exportaciones, representó USD 1.779 millones, una caída respecto al año precedente, donde había vendido por USD 1.941 millones.
En cuanto a las importaciones de porotos de soja, y sus principales derivados fueron de 2.621 millones de dólares, es decir, 642 millones de dólares más en comparación con el 2020. En este sentido, los principales socios comerciales de nuestro país fueron durante el 2021 Brasil en primer término, seguidos por China, Estados Unidos, India, Chile, Vietnam, Países Bajos, Perú, Indonesia y España, en ese orden, y en conjunto acumularon el 55,8% del total de ventas externas.

Embarques y puertos

Otro de los datos relevantes que surgen del sector agroindustrial, tiene que ver con los niveles de embarques de granos, subproductos y aceites argentinos, que registraron un crecimiento de un 12% en 2021, de acuerdo al detalle que presentó la Bolsa de Comercio de Rosario. Es por esto que luego de un 2020 en el que la irrupción de la pandemia causó un fuerte impacto en la economía global afectando el consumo y el flujo del comercio internacional, el 2021 trajo una normalización de la actividad económica en todo el mundo. Esto decantó en un fuerte aumento en la demanda de alimentos que apuntaló el precio de los commodities agrícolas, así como también un aumento en los volúmenes comercializados a nivel global.
La entidad rosarina informó que en el 2021 se embarcaron desde puertos argentinos un total de 100,5 millones de toneladas de granos, subproductos (harinas, pellets y expellers) y aceites vegetales, es decir, un 12% más que en el año 2020 y sólo 53.400 toneladas por debajo del récord histórico del 2019. Además, el volumen total despachado entre las tres categorías fue un 15% superior al promedio de los últimos cinco años.
Desagregando por tipo de productos, el total de granos despachados totalizó 60,7 millones de toneladas, marcando un crecimiento de 7% respecto del año previo y marcando un récord histórico para esta categoría. En cuanto a los subproductos, los embarques del último año sumaron 32,3 millones de toneladas. Las terminales del Gran Rosario despacharon 75,3 millones de toneladas, un 75% del total, conservando su papel de liderazgo en exportaciones agroalimentarias. Infobae.

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