Connect with us

Enfoques

Alberto Fernández: la CELAC, China y el acuerdo con el FMI

Published

on

Por María Herminia Grande. Me decía con mucho pesar uno de los empresarios más importantes del país: «Debemos salir de este sistema de indefinición permanente». Este es el punto clave para una Argentina que potencialmente tiene chances de volver a caminar –releer https://www.infobae.com/opinion/2022/01/04/argentina-si-tiene-solucion: pero sucede que estamos en un problema: la política necesita lo que los políticos hoy carecen. Exactitud es el antónimo de indefinición. ¿Puede la política seguir transitando el sistema de indefinición permanente? Sí. ¿Consecuencias? Lo que vivimos hoy, agravado.
A las indefiniciones debemos sumarle las emergencias permanentes producto de la incapacidad de la clase dirigente de estructurar consensos. Recuerda el politólogo Hugo Quiroga que «hace treinta y tres años que Argentina transita por medidas de emergencia. La emergencia pública que por un año impuso el Dr. Duhalde, se extendió hasta 2017». Quiroga define anticipatoriamente a esta etapa argentina como el de la resiliencia negativa, con una dirigentica política en su conjunto y la sociedad acostumbradas a la decadencia permanente. Esta resiliencia negativa es grave porque habla de resignación ante una situación de postración.
Le consta a esta cronista quien durante años ha tenido conversaciones con el hoy presidente Alberto Fernández, que era su intención acordar con el FMI durante los tres primeros meses de su mandato. Un día me dijo «no te vas a enterar por nadie de los avances del acuerdo con el FMI, porque sólo Martín (Guzmán) y yo lo estamos manejando con total hermetismo porque es parte de mi obsesión arreglarlo cuanto antes».
Infobae consultó al presidente Alberto Fernández sobre, ¿cuál cree es la incidencia o no, de su presidencia en la CELAC y su viaje a China en las negociaciones con el FMI, especialmente para con su relación con el presidente Biden? El Presidente contestó: «Las relaciones internacionales se rigen por el principio del multilateralismo. Eso supone no alinearse con nadie y hacer lo que al país le resulta conveniente. Europa hoy reclama multilateralismo para evitar que se construya una nueva bipolaridad entre USA y China. ¿Dónde se resuelven los conflictos? En los organismos multilaterales (ONU, FMI, UE, BM). Que uno desarrolle vínculos con un país no significa que por ello vaya a romper con otro. Nosotros hoy lideramos la CELAC y escriben que la CELAC es una organización de izquierda latinoamericana. Pero nadie escribió eso cuando la CELAC fue presidida por Piñera de Chile y gobernaban en el continente Fidel, Chávez, Correa, Evo y Cristina. Nosotros debemos fortalecer la unidad de la región para poder mejorar nuestra capacidad de negociación en un mundo que tras la pandemia se cerró en regiones para afrontar la globalización. Cuando hablo con Biden no me pongo contra China. Y cuando hablo con Xi Jinping no me pongo contra USA. Y cuando hablo con Putin no me enfrento ni a China, ni a Europa ni a USA. Es toda una enorme simplificación. Cuando viaje a China, lo haré sabiendo que China es en el FMI mucho más duro con nosotros que USA misma. A mi cada día me impresiona más la simplificación periodística a la hora de leer la realidad».
El presidente de la UCR Gerardo Morales entendió la urgencia de un arreglo con el FMI, por eso aquella frase de «La deuda la contrajimos nosotros, lo menos que podemos hacer es ir a escuchar a Martín Guzmán». Esta definición que fue reprochada por Patricia Bullrich, tuvo en Morales una contestación que tampoco es menor: «Macri nos informó -a la UCR- cinco minutos antes de acordar con el FMI».
Si en Argentina las coaliciones no fijan reglas de funcionamiento, será imposible la gobernabilidad para los unos y los otros. Queda claro que las PASO en JxC no resolvió sus internas, las incrementó. Otro elemento a observar es que las PASO no definen liderazgos, en realidad prevalencias de conducciones. Esta cronista habla de prevalencias, porque Argentina está carente de líderes políticos.
El presidente Fernández no tiene responsabilidad por toda la deuda, sí tiene la mayor responsabilidad por no arribar, como se lo había fijado para el principio de su gobierno, a un acuerdo con el organismo internacional. Teóricamente JxC concurriría la próxima semana en el Congreso, al encuentro con el ministro Guzmán. Sigue llamando la atención la no convocatoria a los otros sectores políticos. El diputado Alejandro Rodríguez, presidente del Interbloque Federal, reconoce a Infobae no haber sido convocados y afirma: «sólo iremos a un encuentro si se realiza en el Congreso, con la presencia de todos los bloques. Creemos que será muy importante dialogar con el ministro Guzmán sobre un proyecto de ley concreto».
Mientras tanto con muy poca trascendencia periodística, conocimos el fin de semana el alejamiento del CAA de tres de las cuatro entidades de la Mesa de Enlace. Jorge Chemes (CRA) lo explica así a Infobae: «Tomamos la decisión porque hace tiempo vemos que el campo no tiene en esta cadena el lugar preponderante y/o igualitario que tienen los eslabones intermedios como la industria y la exportación. Vimos que se fueron tomando medidas donde el campo queda relegado. La gota que rebalsó el vaso fueron los fideicomisos del trigo y maíz, cuyo costo final en definitiva salen del bolsillo del productor. Queremos que el gobierno cambie la visión que tiene sobre el campo y entienda cómo funciona. Que deje de vernos sólo como una fuente de recursos fiscales y que entienda que no producimos por generación espontánea». Luego de la asamblea realizada el sábado en Armstrong, la Mesa de Enlace junto a autoconvocados, realizarán una próxima en febrero en Alcorta.
Desde el CAA, el Lic. Gustavo Idígoras (CIARA), dice desconocer los motivos reales del alejamiento dado que las tres entidades no los explicaron en sus respectivos comunicados de renuncia. Sostiene que probablemente las razones del alejamiento obedezcan a situaciones de política interna. Le dijo a Infobae «lamento mucho la salida de las entidades porque claramente la desunión va en contra de los intereses del agro. Ante esto el ganador es el gobierno». Consultado sobre los motivos expresados por Chemes, respondió lo siguiente: «el fideicomiso del trigo y del maíz es un pedido del gobierno para subsidiar el consumo de harina, fideos y pollos. Por eso las mesas intersectoriales de estos productos donde están todos los eslabones, nos reunimos con el gobierno para expresarle nuestra visión contraria, pero el gobierno ratificó que lo haría igual. Ese tema no está en la agenda del CAA».

Enfoques

Juan Basso, un largo camino

Published

on

Por Alcides Castagno. Dicen las matemáticas: todo número entero es múltiplo de 1 y de sí mismo. Esta afirmación, trasladada a personas, me recordó a los que comenzaron de la nada individual e incierta y fueron multiplicando su entorno y su descendencia hasta la «n» exponencial, ese lugar que reemplaza al futuro sin fin.
Juan Florentino Bienvenido Basso nació el 13 de agosto de 1922, fue el primogénito de la familia de José, un trabajador agropecuario en Humberto I, y Rosa Ángela Nocco. Lo siguieron siete hermanas, más otro varón y otra hermana. Se vivía con lo elemental. A Juan le tocaba ayudar a su padre en lo que fuere, ir a la escuela, y soñar con un futuro mejor. A los 9 años su familia se trasladó a Seeber, a una casa grande frente a la estación del tren, y para él poco cambió en su adolescencia. Ya con la juventud sembrando inquietudes, conoció a Elena Ester Chialvo una muchacha de familia acomodada, dos años mayor que él, pero que congeniaron en buscar otros horizontes más propicios para sus ambiciones. El fallecimiento prematuro de sus padres, en un intervalo de tres meses, apuró la decisión de casamiento, que concretaron en la iglesia de Vignaud el 9 de Abril de 1944. Juan tenía 22 años.
Rafaela los sedujo el día que vino por primera vez a ver un partido de fútbol, invitado por un pariente. Aquí descubrió una puerta muy grande para entrar a un mundo nuevo, que además signifique un porvenir para su primer hijo, José Luis, que estaba en edad escolar. Alquilaron una vivienda y almacén en bulevar Roca y Dante Alighieri. Muy cerca de allí vivía el doctor Urbano Poggi, con quien trabaron una relación entre profesional y amistosa. Él fue quien recomendó a Juan que viera a su amigo Faustino Scossiroli, dueño de la mueblería más importante de la ciudad. Mientras Elena cuidaba del almacén, Juan imponía su sesgo vendedor en la mueblería, en donde llegó a ocupar la gerencia. Pero los fines de semana la mueblería cerraba y el almacén también, ¿qué hacer con dos días disponibles? Una amistad fortuita signaría el resto de su vida empresaria: la de Dante Benincá. Entre ambos, se asociaron con otras «B»: Barizonzi, Baronetti y Bertolotti y, con un colectivo, organizaban excursiones a Santa Fe, Mar Chiquita, Río Hondo, Mendoza, con Juan como chofer y su hijo José Luis como acompañante. El emprendimiento no duró demasiado: era cansador y poco productivo.

Otras B

Dante Benincá, empresario próspero y bien predispuesto, siguió unido estrechamente a Juan, en la búsqueda de nuevos emprendimientos con este mueblero loco que aspiraba a mucho más. Y así nació una fábrica de potes de cartón, en los que se envasaban dulces y mermeladas. Después, de la misma sociedad nació la fábrica de mermeladas Dul-Cas, que comenzó en calle Caseros y continuó en bulevar Yrigoyen. No rindió lo esperado. Dante y Juan, en largas conversaciones, buscaban algo que se consolide a la altura de sus proyectos. Probaron fabricando abrazaderas. A esa mesa de inquietudes llegó un día Ítalo «Botica» Bottero, hábil en la construcción y manejo de máquinas. Sumando sus respectivas habilidades, crearon un emprendimiento para recuperar válvulas. Salieron a ver el mercado y se encontraron con que su máquina tenía gran aceptación, pero lo que realmente se necesitaban eran válvulas nuevas. No sabían cómo hacerlas, pero aprendieron y respondieron a la lógica: producir lo que el mercado necesita y no sumarse a lo que el mercado ya tiene. Así nació la fábrica de válvulas 3B: Basso, Benincá y Bottero. A fuerza de prueba y error, con trabajo y amor propio, tomaron por el camino de la mejora contínua, con una «B» capitalista sin avaricia, otra «B» honesta y trabajadora, y una «B» con voluntad empresaria arrolladora. El sonido permanente y variado de una empresa metalúrgica en producción comenzó a sonar en calle Armando Díaz 162, produciendo para el mercado repuestero y pensando que para alcanzar una larga meta hay que dar los primeros pasos. Así fue. Así creció. Así se pensó y se hizo la nueva fábrica donde las rutas 70 y 34 dibujan una cruz urbana. Juan compartió la emoción con su gente, fundiéndose en un abrazo aquel día de 1971 en que el camión terminó de cargar el primer embarque para exportación. Los sueños se cumplían. Entretanto, Juan y Dante compraron la parte de Bottero. José Luis, ya ingeniero en 1964, fue a trabajar a Renault Francia y luego como superintendente de Renault Argentina y de allí a BBB en 1974. Juan Carlos estudiaba Ciencias Económicas cuando llegó en el 77 la primera computadora; al año siguiente fue su herramienta inseparable.
Los hijos pidieron ser sólo una empresa familiar. Juan no aceptaría de grado separarse del amigo y socio con el que tanto habían hecho. No sin cierto dolor le ofreció la compra de su parte a Dante, en oportunidad de la creación de Motor Parts; Dante comprendió, accedió y la negociación se cumplió con total claridad. Juan concretó el último pago unos meses antes de su fallecimiento.
En Europa y en el mundo, las válvulas de la familia Basso, con una enorme legión de manos obreras, cumplían con sus roles de calidad y las Ferrari rugían con un corazón rafaelino.

La comunidad

Con la incomparable compañía de Elena y con su inspiración concretó el salón de la parroquia Villa Rosas, el campanario de la iglesia de San Antonio y asistió otras instituciones que se negó a mencionar. Sabemos de su compromiso personal más sus aportes para el «hongo» de Ferro, el automovilismo regional, la categoría midgets cuyos dirigentes lo honran con el nombre Juan Basso del circuito de Vila, el Centro Comercial, la Cámara de Comercio Exterior, un concepto que sus hijos y nietos que lo suceden en la empresa continúan ejerciendo.
El 30 de abril de 1984, Elena parte llevándose su sufrimiento. Un año y medio después Nelly, su segunda esposa, renueva su vida hasta la última noche en Buenos Aires, aquella en que Pablo Quiroga metió el gol con que Atlético le ganó al puntero Quilmes. Fue el 18 de Febrero de 1990.
Juan Florentino Bienvenido Basso no fue un matemático, pero fue un múltiplo de sí mismo y sumó a una comunidad.

Continue Reading

Enfoques

¿Quiénes son los responsables?

Published

on

Por Rogelio Alaniz.
I
El proyecto educativo de la generación del ochenta incluía entre otras virtudes dos condiciones decisivas. Gratuidad y obligatoriedad. Respecto de la gratuidad, ya habrá tiempo para hablar en detalle, pero en principio se la consideraba una condición decisiva porque el objetivo social y político estaba destinado en primer lugar a los sectores de menores recursos. Dicho de una manera sencilla: para 1880 las clases pudientes sabían dónde educar a sus hijos. Sabían y podían. El problema no eran ellos, el problema era esa inmensa mayoría de la población, criolla e inmigrante, analfabeta y semianalfabeta, superior al ochenta por ciento, según el censo ordenado por Sarmiento en 1869. ¿Y por qué era necesario abrir escuelas? Porque, como dijera Sarmiento, si queremos una nación de ciudadanos y no de súbditos es indispensable educar al soberano. Aprender a leer y escribir es importante, pero también importa adquirir nociones de cultura cívica, conciencia ciudadana. Por último, una nación que se propone crecer y desarrollarse necesita de recursos humanos, es decir, de educación. Por supuesto que hubo resistencias. Desde los sectores religiosos más oscurantistas y desde los grupos opulentos de la sociedad se levantaron voces contra lo que luego sería calificado como uno de los proyectos más formidable de transformación educativa del mundo de entonces. Irascible y fastidiado ante tanta necedad, Sarmiento en algún momento les dijo a los que se oponían: . «¿No queréis educar a los niños por caridad? Hacedlo por miedo, por preocupación, por egoísmo, movéos. El tiempo urge, mañana será tarde; vuestros palacios son demasiados suntuosos al lado de barrios demasiado humildes. El abismo que media entre el palacio y el rancho lo llenan las revoluciones con escombros y con sangre, pero os indicaré otro sistema de nivelarlo, la escuela». La esceula abierta se entiende, La escuela con niños y maestros dando clases. Y con padres interesados en que este prceso se cumpla. La escuela como forjadora de ciudadanos. «Hombres, pueblo, nación, Estado, todo, todo está en los humildes bancos de la escuela». Una vez más Sarmiento mirando más lejos.
 II
Con las diferencias históricas del caso, con los cambios decisivos habidos entre fines del siglo XIX y principios del siglo XXI, las palabras de Sarmiento mantienen rigurosa actualidad. Tanta actualidad mantienen, que de hecho hasta Baradel las aprobaría, por lo menos de la boca para afuera, si es que Baradel sabe algo acerca de lo que significó la educación pública en la Argentina. Lo que significó, lo que logramos y lo que perdimos, esto último gracias entre otras cosas a los aportes que el populismo ha hecho a tan generoso objetivo. Hablamos de la gratuidad de la enseñanza. Le guste o no a Milei -no le gusta- la gratuidad fue una conquista de la humanidad, un paso importante y necesario para asegurar la igualdad de oportunidades. El Estado lo garantiza. ¿De dónde obtiene los recursos? De los impuestos de los ciudadanos por supuesto. No conozco otra posibilidad. Capítulo aparte es el de la gestión de esos recursos, pero si estuvieran mal gestionados la solución no es cerrar las escuelas, sino tomar las decisiones acertadas para que el sistema funcione. ¿Quiénes la deben tomar? En una democracia representativa lo debe hacer una clase dirigente y una burocracia idónea y eficaz. ¿Estamos lejos de es objetivo? Hoy sí, pero alguna vez estuvimos más cerca. Ese retroceso es una de las expresiones de la deadencia nacional que venimos soportando desde hace algunas décadas.
 III
Pero hay otro aspecto en el campo educativo que importa tener presente: la obligatoriedad. Se la repite como cantinela, pero no siempre se ha reflexionado acerca de los alcances de esa condición. ¿Por qué el Estado considera obligatoria la educación? No sólo por los objejtvos que están en juego, sino porque los legisladores de entonces conocían la condción humana, conocían sus alcances y sus límites y no ignoraban que si no se incluía esta exigencia esa sociedad atrasada, ignorante, dominada por los atavismos de la pobreza no iban a mandar voluntariamente a sus hijos a la escuela. Por lo menos un porcentaje importante no lo iba a hacer. Es probable que a alguien se le haya ocurrido que «yo soy libre de no mandar a mi hijo a la escuela». Lo siento por él. Él es libre de ser ignorante, pero no es libre de promover la ignorancia de sus hijos. La educación como un derecho y un deber. Lo recuerdo porque soy hijo de directores de escuelas. O manda a su hijo al colegio o va preso. Por supuesto, la mayoría optaba por lo primero. Este principio hasta los anarquistas lo respetaron. Pero al mismo tiempo este principio se fue constituyendo como cultura, como hábito, como sentido común. En esa Argentina donde se levantaron escuelas hasta en los lugares más remotos, los padres sin necesidad de presiones o amenazas mandaban a sus hijos a la escuela. Saber leer y escribir; saber sumar, restar y multiplicar, era necesario para vivir en sociedad. Nadie nunca puso en discusión estos principios elementales.
 IV
Pues bien, a partir de la pandemia este principio de la obligatoriedad de ir a clase empezó a ser puesto en tela de juicio. Nadie lo dijo de manera brutal, pero no fueron pocos los que se las ingeniaron para que de hecho las escuelas estuvieran cerradas a cal y canto durante un año y medio. La pandemia fue la excusa. Interesante actualización de la consigna fundacional: «Alpargatas sí, libros no». Se militó con singular entusiasmo a favor de las escuelas cerradas cuando sobraban lo datos a favor de una apertura responsable. Un año y medio las escuelas cerradas. Por lo menos asi ocurrió en las provincias o en los territorios controlados por el peronismo. Según informes confiables, en provincia de Buenos Aires más de medio millón de chicos de familias de bajos recursos quedaron a la intemperie. Previsible. Como también fue previsible que el narcotráfico en sus diferentes escalas aprovecharan lo sucedido. ¿O acaso alguien puede asombrarse que sean los chicos de familias pobres e indigentes los más expuestos? ¿Acaso alguien puede creer que cerrar las escuelas no provoca consecuencias sobre los niños? 
V
Algunas de estas consideraciones seguramente tuvo presnte la ministra de Educación de la ciudad de Buenos Aires, Soledad Ascuña, cuando dijo lo obvio, cuando dijo, por usar una imagen conocida, que el rey está desnudo. La señora Acuña dijo si se quiere una obviedad, pero lo novedoso no fueron sus palabras, lo novedoso fue que los reponsables de cerrar las escuelas, los responsbles de dejar a los chicos en la calle sin contención, acusen a quien se lamenta por esta realidad de racista, discriminadora, elitista, neoliberal y otras bellezas por el estilo. El mundo del revés. Acuña elabora un diagnóstico con un realismo descarnado y los responsables de haber promovido esa situación la imputan por supuesta enemiga de los pobres. Con paciencia de sádicos día a día contribuyen a destruir la educación pública, pero resulta que los enemigos de los pobres son los que se afligen porque esto ocurra. ¿Qué decir? Nada que ya no se sepa. A modo de consejo y atendiendo los rigores conocidos, a la ministra Soledad Acuña le recordaría aquel viejo proverbio: «En la Argentina peronista, si vas a decir la verdad, comprate un caballo veloz».

Continue Reading

Enfoques

Si al productor agropecuario le iría bien…

Published

on

Por Augusto Gastaldo*. ¿Qué dice este señor? ¿Que al productor agropecuario le va bien?
Claramente no es productor agropecuario, y si lo es no debe tener otro negocio de donde sacar los recursos para mantener la explotación. Coincido en el resto de lo que dice, pero es de un profundo desconocimiento decir que al productor agropecuario LE VA BIEN en general, y con todo respeto, lo realmente grave es que haya personas que reenvíen muchas veces su audio y que encima otros productores avalen lo que dice.
Si al productor agropecuario le iría bien, el último censo no hubiese arrojado 40 mil productores menos, no hubieran cerrado 5.000 tambos del 2002 al 2015, en su gran mayoría productores chicos que debieron malvender su campo (por lo general a algún político o juez corrupto), convertir su hogar en tapera y migrar a la ciudad a rebuscarse para sobrevivir.
Hace 60 años, en mi zona, una familia agropecuaria vivía con 3 hectáreas de algodón, 1 de tabaco y algunos vacunos. Si al productor agropecuario le iría bien, no tendría que sembrar cada vez más o tener cada vez más animales para poder sobrevivir, siendo en mi zona 800 hectáreas de cultivo o por lo menos 500 cabezas.
Si al productor agropecuario le iría bien, no tendría un porcentaje de destete promedio del 50/60%, mismo índice que hace 40 años.
Si al productor agropecuario le iría bien, no sufriría las contradicciones de la comercialización al exterior de carne, por un lado aporta al IPCVA para promocionar la carne en europea y por el otro lado sufre de los constantes cambios en la reglas de juego.
Si al productor agropecuario le iría bien, agricultores de mi zona no se estarían yendo a producir a Paraguay, donde todo funciona, donde las leyes laborales no son un impedimento para poder producir, donde la carga impositiva no es asfixiante, donde no hay cepo cambiario, no hay retenciones, se cobra el precio lleno, lo que la producción vale, donde la entrega de maquinaria nueva es de algunos días y no de hasta 2 años como es en la Argentina.
No estamos hablando de pooles de siembra de capitales noruegos, son productores medianos que están ellos mismos arriba del tractor.
Si al productor agropecuario le iría bien no estaría cumpliendo guardias en los silos bolsas con una escopeta para evitar ser víctima de vandalismo. No sufriría la amenaza constante de incendios en muchos casos intencionales y que encima lo culpen por ello.
Si al productor agropecuario le iría bien gozaría de la devolución en obras de la altísima carga impositiva, tenemos rutas cada vez en peor estado, inclusive rutas no muy viejas.
¡No tendría que transitar sobre puentes de madera que la forestal construyó hace 100 años!
No tendría naturalizado los cortes de luz, las producciones intensivas de pollos y cerdos no tendrían que estar «alambrando» de no perder su producción ante un corte de energía eléctrica ya que depende de un sistema caro, ineficiente y obsoleto.
Si al productor agropecuario le iría bien, no perdería cosecha y oportunidades óptimas de siembra o fumigaciones a tiempo por ser casi una misión imposible conseguir cubiertas para tractores, cosechadoras y maquinaría agrícola en general.
No tendría que depender de una lista de espera en su proveedor para conseguir un rollo de alambre.
Si al productor agropecuario le iría bien, no existiría la comercialización de tractores viejos que en EE.UU. hubieran entrado a desguace hace ya 50/60 años.
Si al productor agropecuario le iría bien cambiaría sus molinos y alambrados en base a su vida útil, en cualquier establecimiento de mi zona hay molinos y alambrados de 70 años o más.
Podría seguir un largo rato escribiendo, pero en resumen, si nosotros mismos como productores decimos que el sector está bien, no nos quejemos luego de nos metan la mano en el bolsillo.
*Presidente de la Sociedad Rural de Reconquista.

Continue Reading

Las más leídas

Diario Castellanos

Diario Castellanos de Rafaela, Santa Fe, Argentina.

Teléfonos: 578222 / 578221 / 506598
Dirección: Mitre 366
Correo: redaccion@diariocastellanos.net


Fundado el 7 de septiembre de 1938.

Diario Castellanos

Copyright © 2019 Diario Castellanos. - Mail: editoradelcentro@diariocastellanos.net